Tengo un bló

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martes, 23 de junio de 2020

Pasajes de la biblia: La leyenda urbana de la madre y los siete hijos

Pues sí, amigos, dentro de la biblia también se pueden encontrar esos cuentos para que te queden claras las leyes religiosas que quedan bien asimiladas a base de infundir miedo, porque hay alimentos prohibidos, pero a la hora de las infusiones, el terror tiene barra libre.

Justo antes de contarnos la luctuosa historia de esta madre con los simbólicos siete, tan recurrentes en su tradición mosaica, nos tornan a repetir las razzias militares de los reyes de origen heleno y nos presentan el martirio de Eleazar, al cual apalizan por no querer comer carne de cerdo, animal prohibido por tener la pezuña quebrada. No es sólo por el puerco, si le hubieran invitado a una mariscada hubiera pasado lo mismo: De los frutos del mar sólo los que tienen escamas. Langosta, no.

Así que después de horrorizar a los lectores con la muerte por linchamiento del anciano que rechaza jalar jamón, nos cuentan la historia  de una madre y sus siete hijos, todos varones, por supuesto, que son apresados por los invasores griegos y delante del rey son conminados a probar carne porcina. Uno a uno lo rechazan y son sometidos a una cruel tortura: Les despojan de la lengua, luego del cuero cabelludo y luego de pies y manos. Para acabar es frito en una sartén. 


Cómic para ilustrar en la fe a los jóvenes que ven Masterchef.

Os voy a ahorrar el relato, pero como es lógico caen uno a uno hasta que sólo quedan la madre y el menor y el rey pide a la madre que le diga al hijo que se pliegue a las costumbres helénicas. La madre, claro, al hijo le dice lo contrario, y el rey, al que muestra como un auténtico Billy el Niño, lo manda matar con mucho sufrimiento. Luego va la madre, claro.


El martirio de Santa Felicidad y sus siete hijos.

¿Y qué hemos sacado en claro de esta lectura? Primero que leyendo esto una ve claramente como los torturadores de Chile, devotos católicos ellos, se basaron en todo esto para torturar a Víctor Jara. Segundo que es una historia típica de contar en un campamento con la linterna encendida pegada a la cara y siendo prólijos en casquería y tercero que tiene una pinta de falso que tira para atrás. Parece una historia sacada del Inda macabeo de la época, pero, claro, tiene su rotunda intencionalidad: Guárdate de los gentiles que son todos unos bestias, crueles y asesinos y comen carne de niño, eso sí, envuelta en jamón de cerdo.

Esto de ver a los otros desconocidos que no son nosotros como gentes de poco fiar, de costumbres impías y mal vistas por nuestro dios propio son aplicables a todas y cada una de las culturas habidas y por haber. Los otros comen cosas asquerosas y, a veces, son caníbales. Hasta los blancos cristianos que se van comiendo (Y bebiendo) cachitos de su dios en cada eucaristía.


Santa Sinforosa y sus niños de la palma (de mártires) con el semblante un poco "eccehomonizado".

Y hablando de cristianos: Los cristianos, cuya religión no deja de ser un judaísmo tamizado, siempre se han dedicado a plagiar ciertas historias efectivas y "educativas" como esta, y así, mira que es curioso, se da un hecho hagiográfico (De las vidas de los santos) calcadito al de la historia de la mamá macabea y sus siete retoños varones. Santa Felicidad, porque la iglesia le pone nombre a todo, era la madre de siete hijos santos;  Jenaro, Félix, Felipe, Alejandro, Silvano, Vidal y Marcial, ya estamos en el siglo II, unos 300 años después de la historia "original", y son los romanos los que intentan hacer renegar de la fe a los cristianos. Ya sabéis cómo acaba. Lo mismo pasa con Santa Sinforosa y sus ¿Adivináis? siete churumbeles romanos: Crescente, Juliano, Nemesio, Primitivo, Justino, Estacteo y Eugenio. 

Leyendas, no se si llamar urbanas, para afianzar la fe ante el ominoso gentil.

martes, 21 de abril de 2020

Pasajes de la Biblia: Helenización de Jerusalén hasta su destrucción.

Y en Jerusalén Onías (Onías III para la historia) seguía siendo el sumo sacerdote y Simón, aquél que se chivó de la evasión de impuestos del sacerdote, iba por ahí diciendo lo que todo el mundo sabía pero callaba, que la paliza al general Heliodoro no tenía nada de divina y sí de mundana, así que, al final, para evitar males mayores, Onías pidió audiencia con el rey Antíoco Epífanes (Como veis, la biblia va un pasito p'alante, María, un pasito pátrás).

Jasón, hermano de Onías, quería despegar su vida con un negociete que se le ocurrió. Pidió al rey llevar la gestión de un complejo educativo para jóvenes jerosolimitanos para introducirlos en la cultura helénica, y de paso, pidió que los ciudadanos de esta orbe hebrea recibieran la ciudadanía griega. Y ya sabéis cómo se las gasta el Dios del antiguo testamento que es cruel y sanguinario con los que se tuercen del camino y se van a honrar a los moradores del Olimpo.

Pero al pobre Jasón se le torció la investidura de sumo sacerdote porque al listillo de su enviado, llamado Menelao, se le ocurrió que él quedaría mejor con el cargo y así se lo concedió el rey. Tiempo  después, por esas cosas de llevar una contabilidad en B, el rey lo sustituyó por otro sacerdote llamado Lisímaco. Jasón, por otra parte, tuvo que exiliarse.


Antíoco IV Epífanes entrando en Jerusalén  y arrasándola, 168 a.c.


Menelao, "cabreao", aprovechó una trifulca en otra región, Cilicia, (Poca cosa, la lejana ciudadanía se tomó muy mal eso de ser dada como regalo a la concubina del rey y se rebelaron. Curiosamente, no eran valores monetarios en Luxemburgo) y se dedicó a chorizar algunos objetos del templo revendiendo a buen precio en otro lugar. A Onías, retirado de su sacerdocio mosaico, le sentó tan mal que afeó la conducta a Menelao y este, que menudo carácter debía tener, lió  a Andrónico, que estaba de gobernador suplente de la ciudad mientras el titular lidiaba con los regalos "corináceos", para que liquidara al sacerdote, cosa que hizo.

Los jerosolimitanos de toda religión acudieron a ver al rey a su vuelta de Cilicia refiriéndole el asesinato de Onías.  Antíoco, entonces, mandó prender al gobernador Andrónico, lo destituyó y lo mandó ejecutar. Mientras Menelao y Lisímaco se dedicaban al latrocinio a manos llenas.

Y mientras Antíoco se iba a guerrear a Egipto, Jerusalén sufrió varios ataques; primero, el de Jasón, que volvió con sed de venganza y tuvo que huir de nuevo y, después, del propio rey que creyó que la ciudad se rebelaba y la tomó a la fuerza montando una escabechina. Ese fue el año 168 antes del nacimiento de Cristo. Por cierto, Jasón es un helenismo de Yehoshua  y Jesús también viene de Josué (Yossssuaaaaaa!!!), así que Jasón, Jesús, Josué y Joshua son el mismo nombre. Qué cosas, ¿Eh?


miércoles, 25 de marzo de 2020

Pasajes de la Biblia: Hacienda somos todos, aunque los sumos sacerdotes se hagan los orejas.

En aquella Jerusalén fagocitada por el imperio seleúcida había un tal Onías que era el sumo sacerdote del pueblo hebreo. Como suele suceder, la religión atesora riquezas, cosa que a un tal Simón, inspector de algo así como hacienda, le parecía fatal, y es que en eso de recaudar impuestos al pueblo, el Estado es implacable. Simón acudió inmediatamente a denunciar el acopio de bienes  ante la autoridad griega competente. Esta no tardó absolutamente nada en enviar a un general, porque los militares siempre están para estos casos de imponer la ley, sobre todo si hay riquezas a rapiñar de por medio.

Aquél general se llamaba Heliodoro y fue recibido por Onías el sacerdote. Ante las preguntas del militar acerca de la veracidad de tanta riqueza escamoteada, el sacerdote, como suele suceder, se justificaba alegando que aquello era para socorrer viudas y huérfanos, aunque hubiera quedado mejor si en vez de estar todo bien guardadito, las viudas y los huérfanos pudieran testificar con las manos llenas de esa , digamos, limosna de la que al sacerdocio se le llena la boca pero luego no se le vacía en la mano.

Expulsión de Heliodoro del templo (de Rafael)

Como suele suceder, el militar en nombre del rey pasó de los ruegos del sumo sacerdote y procedió a requisar el tesoro, entonces el pueblo salió a manifestar su pesar, a arrojarse a tierra y a rasgarse las vestiduras, cosa que suelen hacer los judíos ante cualquier disgusto con harto dolor de los sastres y modistas ante el volumen de trabajo que se les viene encima para remendar. Justo en ese preciso momento ocurrió algo inusitado.

Detalle del caballero dorado coceando a Heliodoro.

Cuesta creer que atribuyan a Jehová la aparición de un caballero de brillante armadura con afán justiciero, pero así lo hacen y tan bien lo tienen reconocido que la tradición bíblica que recibieron los cristianos de sus mayores mosaicos tiene imágenes semejantes como Santiago a caballo y armado ensartando sarracenos en la batalla de Clavijo, por no hablar de San Jorge y su traje de guerra para matar dragones.

Volviendo al tema, el caballero ¡Con armadura de oro! embiste a Heliodoro, el general, y lo derriba  coceándolo, el jinete, no, el caballo varias veces. En eso que aparecen dos bigardos enormes vestidos de rica manera, cosa que ya empieza a mosquear, y se dedican a apresar al coceado y a darle una somanta de palos. A Heliodoro, del que no se puede decir que quede hecho un "ecce homo" porque aún quedan varios siglos (3) para que nazca Cristo, lo recogen, y se lo llevan en camilla.

Los matones

La gente celebra la paliza y la cree un acto divino. Por lo visto a nadie le resulta extraño que aparezcan tres maromos vestidos con oro y riquezas. Todo el mundo se traga que es intervención divina, hasta los subordinados de Heliodoro que acuden a Onías, el sacerdote, para rogarle que rezara por el apalizado. Onías, que se repiensa el hecho y que se da cuenta de que el rey puede tomar represalias con el ejército, cosa que indica que no cree tanto en la providencia de Jehová, no se sabe cómo, hace que los dos gorilas que habían apalizado a Heliodoro se acerquen al lecho del dolor de éste para advertirle de que debe dar gracias al viejo sacerdote de que la cosa no haya ido a más.

El miedo, que hace estragos, hace que Heliodoro asuma la paliza como una muestra de la "gracia de Dios" y vaya a orar al templo judío haciendo una ofrenda. Tiempo después, ante su rey, le cuenta la voluntad divina, aunque cuesta creer que tanta gente se trague esta patraña, aunque sea a base de jarabe de palo.

lunes, 10 de junio de 2019

Pasajes de la Biblia; Hoy, Simón Macabeo

De los curas trabucaires del Antiguo Testamento, que los hay, y muchos, aunque ellos no los llamen curas sino levís, siguiendo la tradición de su padre y hermanos, aparece Simón Macabeo.

Este era hermano de Judas y Jonatán y muertos estos se ve en la tesitura de seguir luchando por la hegemonía de su pueblo frente al invasor. El general Trifón asedia la zona y Simón, el leví trabucaire, le planta cara. El imperio seleúcida tiene sus propias guerras intestinas, así, Simón aprovecha para pedir al rey Demetrio, que está enfrentado a Trifón, que le exima de pagar tributos (El IRPF de la época) para poder hacer frente a este enemigo de ambos.

Simón Macabeo, caudillo de Judea por la gracia de Dior.

Pero no os vayáis a creer que aquél hombre religioso era un hombre de paz, porque él también llevaba un ejército consigo para asediar y tomar ciudades, como Gazer. Estaba hecho todo un caudillo y jefe religioso de su tierra, respaldado por el rey seleúcida y el incipiente estado romano, que ya empezaba a tener su poder aún sin ser imperio. A todo esto el rey Demetrio acaba su vida y es su hijo, Antíoco el que sube al trono renovando su alianza con Simón para acabar con Trifón, al que persiguen con poderosos ejércitos.

Total que Antíoco descubre que Simón, exento de pagar el tributo, parece sumamente rico y cabreado por una mezcla de codicia y sentimiento de estafa por parte de Simón, decide revocar sus privilegios y reclamarle esa tierra que pertenece a su reino. Y en esas están cuando la biblia da un giro un tanto chapucero.

Moneda de Antíoco VII Evergetes, el rey cabreado con Simón que prosperó a sus expensas.


Antes que nada, nos presentan a Juan, hijo de Simón, comandante de la plaza de Gazer, que allí está mandando por ser hijo de papá. Luego nos presentan a Tolomeo, nombre de reminiscencias egipcias y urológicas, yerno del caudillo macabeo, quien decide traicionar a Simón y sus huestes conchabándose con Antíoco. Lo invita a un banquete regado con abundante alcohol, nada sospechoso porque son familia política, y aprovecha el estado de embriaguez de los macabeos para cepillárselos. Así acaba Simón Macabeo. Su hijo Juan, en cambio, recibe el alarmante chivatazo de que también se lo quieren cargar y pone medidas para que eso no ocurra, dando muerte a sus sicarios.

El resto, en otro ratito.

martes, 9 de enero de 2018

Pasajes de la Biblia, hoy: Jonatán el macabeo.

Seguimos con el rollo macabeo, que eran unos hermanos que llamaban a la guerra santa contra el invasor. ¿Judíos haciendo la intifada? Pues, sí. Todos a la zaga de estos caudillos, que lo eran.

Una vez muerto en batalla Judas, es su hermano Jonatán y no "el Yónatan" el que toma las riendas de los insurrectos contra el monarca invasor, Demetrio. La biblia dice que hay muchos "apóstatas", o sea, judíos que dejan esta religión para sobrevivir, añadiendo, además, que como es época de hambrunas, la gente hace lo que sea para subsistir, y si se trata de adoptar la religión del invasor, Jerusalén bien vale una misa, o lo que se oficie en sus templos.

Y Demetrio enviaba a su general Báquides para que "neutralizara" a Jonatán y los suyos, que, entre otras, destrozaron una boda. No dejaron ni al fotógrafo. Guerrearon Báquides y Jonatán una temporada hasta que, tras una derrota sonada, Báquides, vencido, firmó una paz con Jonatán y los suyos y se largó a su casa para siempre.

Una batalla de Asia menor

A Demetrio se le alzó en su contra el hijo de su primo, Antíoco Epífanes, al que se conoció como Alejandro. Alejandro toma una ciudad, Tolemaida, y es coronado rey. Demetrio, que ve las orejas al lobo, manda una carta de colegueo a Jonatán para aliarse con él. Alejandro, que se entera del rollo, no es menos y le manda otra misiva al macabeo dándole más jabón que la fábrica de Dixán. Jonatán, encantado de que le salga tanta novia, vuelve a recibir lisonjas de Demetrio, que le promete el oro, el moro, condonar deudas, respetar la religión, que le paga un piso, le regala un Ferrari y un viaje por el Caribe, poco más o menos, pero, como conoce demasiado a Demetrio, no se fía de él y se rinde a las lisonjas de Alejandro, apoyándolo en su guerra de primos, de la que sale vencedor.

Y Alejandro hace lo que todos los monarcas, hacerse amiguete de los reyes vecinos, y de paso pedirle la mano...y el resto del cuerpo de su hija, para volverse familia. Alejandro pide la mano de Cleopatra, no la que estáis pensando, sino una antepasada de esta, a su padre, el rey Tolomeo de Egipto, que tiene nombre de surtidor de urea.

Pero Tolomeo es un suegro ambicioso y, como pretende el reino de su nuevo yerno, se confabula con Demetrio, el hijo del homónimo, que vive en el exilio de Creta, para atacar a Alejandro y quedarse con sus posesiones, y, de paso, dar a su hija, así, sin divorcio ni nada, que para eso son reyes, al nuevo Demetrio.

Mientras tanto, Jonatán, que guarda fidelidad a Alejandro, guerrea contra Apolonio, gobernador de una zona de Siria, que es pro-Demetrio. Jonatán vence su batalla. Tolomeo, por su parte, vence a Alejandro, que es decapitado, pero el rey egipcio no puede festejar su victoria demasiado ya que perece tres días después siendo asesinado él y los suyos por paisanos de la ciudad que ocupa, que son aliados de Demetrio, que acaba sentando el culo en el trono del lugar.

Demetrio llega a una paz con los judíos y es tan confiado que disuelve sus ejércitos, ya que nadie le pone trabas a su dominio y, oye, que los soldaditos le salen por una pasta. Hale, así que licenciados y cada uno a su casita. Tal falta de visión es incomprensible. Los enemigos de Demetrio, entre ellos Trifón, antiguo leal a Alejandro, se arman contra un rey sin ejército. Demetrio, entonces, pide ayuda a Jonatán para que le mande sus judíos armados, que consiguen dominar la situación.

Pero Demetrio, según estos escritos, no cumple su palabra y, entonces Jonatán se alía con Trifón, que es preceptor del hijo de Alejandro, llamado Antíoco, al que se entroniza. 

Como vamos viendo, Jonatán es un mero señor de la guerra de su tiempo que se mueve según el viento y la marea. Decide enviar a esa incipiente y poderosa Roma una embajada y otra al reino de Esparta (auh, auh, auh!) para asegurarse paz y ayuda, si es necesaria. Y así sigue todo, guerreando no sólo contra Demetrio, sino contra Trifón.

Toma de una ciudad-fortaleza

Dice la biblia que Trifón, el general de Alejandro, que había entronizado al hijo de este, Antíoco, va y se lo piensa mejor y se quiere convertir en rey, a estas alturas del rollazo, lo cual no se explica, ya que si ambicionaba la corona ¿Para qué apéndices corporales varios nombró rey a Antíoco? Lo cierto es que Trifón, viendo que Jonatán poseía unas huestes más que feroces, lo invita a quedarse en su fortaleza, así, en plan colega.

Y va el gilipollas de Jonatán y se lo traga. El caudillo macabeo, que ha luchado en mil batallas, es tan simple que manda a sus soldaditos de vuelta a casa y se queda con Trifón para que este se lo cepille a los cinco minutos. Una vez muerto de una manera tan tonta Jonatán el macabeo, los soldaditos de Trifón suman dos y dos y deciden atacar las tierras de Judea porque ya no tienen quien les acaudille...O eso creen.

martes, 14 de noviembre de 2017

Pasajes de la Biblia, Hoy: Rollo Macabeo

Los macabeos eran un grupo guerrillero que luchaba contra el imperio seleúcida, que había invadido oriente próximo y medio. Era una de las regiones conquistadas por Alejandro Magno, que fue repartida entre sus generales a su muerte. El imperio seleúcida iba mermando con el paso del tiempo y sus reyes. Por occidente estaba surgiendo el genio militar romano que le disputaba el territorio. Pero volvamos a lo que cuenta la biblia.

Matatías, del cual se habló anteriormente, era un fundamentalista que llamó a la guerra santa contra el invasor helénico que les obligaba a dejar su fe y costumbres. Cuando muere designa sucesor a su hijo más robusto y pendenciero, que resulta ser Judas, llamado Macabeo, para no ser confundido con otros Judas de la biblia, especialmente con ese del nuevo testamento, apellidado Iscariote, que tanto yuyu da a los cristianos tan supersticiosos ellos.

Judas Macabeo posando para Rubens antes de la batalla

Una vez llegada la paz, con condiciones, del rey Antíoco Epífanes, algunos judíos fundamentalistas siguieron guerreando contra estos griegos invasores y los judíos que aceptaban la paz por haber conseguido la libertad de culto. Judas Macabeo y sus huestes se dedicaron a guerrear contra los reyes seleúcidas.

Antíoco Epífanes la palma y la biblia, en esa versión particular que tiene del mundo, cuenta que lo hace porque no soporta el daño que le ha hecho a Jerusalén y sus jerosolimitanos (Hay que joderse con el gentilicio de tal urbe). Entronizan a su hijo, de 9 años, al que coronan con el nombre de Antíoco, qué originales, V. Lisias, general de los ejércitos de Antíoco Epífanes y preceptor del nuevo rey niño, pega una paliza a los macabeos, pero, en ese momento de debilidad, los macabeos han mandado una embajada a esa pre-potencia que es Roma y es pre-potencia porque aún no lo ha llegado a ser, pero de prepotentes, un rato. Los romanos se dan una vuelta por Siria en plan cascos azules de la ONU y ven una oportunidad inmejorable para conquistar tierra y echar a esos seleúcidas en merma contínua.

Judas contra los elefantes de Nicanor, de G. Doré

La biblia cuenta su versión, claro está, de la fuerza de los macabeos, con Judas a la cabeza, que guerrea contra los seleúcidas y los vence y luego ataca a los pueblos vecinos que, o bien, no son judíos, o bien, lo son pero han acatado las ominosas leyes religiosas de los griegos y se han pasado a venerar a los vecinos del Olimpo. Los macabeos son un grupo guerrillero fundamentalista tan típico que hemos visto a lo largo de la historia en todas partes.

Al pobre rey niño Antíoco V le disputa la corona su primo Demetrio, que ha sido rehén de los romanos durante una larga temporada. Aunque nos cuentan que "escapó de  Roma", lo cierto es que a los romanos les viene de perlas colocar a un reyezuelo prorromano en ese trono.

Detalle del grabado de Doré con Judas más blanquito que nadie

Total, que este Demetrio I, que reina gracias al senado romano, prosigue con su política helenista, cosa que cabrea mucho a los macabeos que siguen guerreando ante la situación. Demetrio manda al general Nicanor que es derrotado por Judas, y luego al general Báquides que, finalmente, acaba con la vida del irreductible macabeo en la batalla de Elasa.

Sin embargo, los macabeos siguen con su lucha antiimperialista con Jonatán a la cabeza. Jonatán o "Yónathan", nombre que muchos chavales tienen hoy día por culpa de la machacona cultura anglosajona que tanta mella ha hecho en ciertos sectores de la población.

Pero el rollo macabeo sigue y lo hará en la próxima entrega de Pasajes de la Biblia.

martes, 9 de mayo de 2017

Pasajes de la Biblia: Hoy, Matatías funda los macabeos.

Y llegamos a ese capítulo de la biblia en que, corriendo y de pasada, mencionan a Alejandro Magno, contando que derrotó a Darío III de los persas y se quedó con todos los reinos como conquistador que fue. Al final, su reino se dividió entre sus generales, motivo por el cual, la Biblia presenta el capítulo dedicado a Antíoco IV, llamado "Epífanes".

Antíoco IV, Epífanes (Otro que se creía un Dios, como "epífanes" dice)

A la muerte de Alejandro Magno, los seléucidas heredaron el trozo de reino que el macedonio había dominado entre la península de Anatolia y Oriente Próximo, es decir, lo que hoy es parte de Turquía, Armenia, Irak, Irán, Afganistán, el este de la India, algunas repúblicas exsoviéticas del Cáucaso, Líbano, Siria, Palestina e Israel, y por supuesto esa coqueta ciudad del norte de Egipto llamada Alejandría.

Total que Antíoco se pasa por Jerusalén y la invade, y se lleva el botín de guerra, cosa que a quienes escribieron la Biblia (No, no fue Dios) les molestó mucho, como es natural. Aparte de saquear, someter y fortificar Jerusalén, Antíoco pensó, a la manera moderna de los colonizadores, que decretar que sus nuevos súbditos se adhirieran a sus normas, leyes y religión, los convertirían en buenos ciudadanos de su reino seléucida. Claro está, a la manera del pueblo de Astérix, uno irreductibles resisten ahora y siempre al invasor. ¿Que quienes? Matatías, sacerdote de la ley mosaica y sus cinco hijos.

Matatías preguntando a ver cuántos quieren el café cortado

Matatías y sus hijos son conocidos como "los Macabeos". De ellos viene un nombre tan orgulloso entre los israelíes de hoy día: Tiene equipos de baloncesto y hasta cervezas que se llaman así: Maccabi o "macabeos".

Resumiendo, que los funcionarios impusieron las leyes de Antíoco y, así, las gentes del lugar empezaron a tomar la nueva religión en vez de la vieja, incluso dejaron atrás el rechazo a la carne de cerdo, y dejaron de cercenar el prepucio de los niños. Esto molestó mucho a Matatías. Este sacerdote y sus cinco churumbeles vivían en Modín y, siendo una persona relevante del lugar, los funcionarios reales le invitaron a dar muestra ceremonial de su sometimiento a la nueva fe religiosa. Se negó en un grandilocuente discurso. En esto que un paisano se acercó a dar tributo al nuevo Dios y Matatías se cabreó tanto que, en un arranque de "digna furia" no sólo asesinó a sangre fría al judío converso sino que, de paso, se cepilló al enviado real. Degolló a los dos y destruyó el altar de la religión seléucida. Y se quedó tan pancho. Pecó contra el quinto mandamiento (No matarás) dos veces y ni pestañeó. La Biblia hasta lo justifica. Ya se sabe, que si es por interés, acabar con la vida de otros se hace y ya está.

Matatías cepillándose a un converso. Si es que le calientan y....

Y así, como una banda de facinerosos, los fieles leales a la religión mosaica siguieron a los Macabeos al desierto para estar lejos de los seléucidas. Los macabeos llegaban a una ciudad de compatriotas y obligaban a todo el mundo a cambiarse, otra vez, de religión y a circuncidar a los niños. Una incómoda guerra de religión para los vecinos de las poblaciones que tenían que aguantar a unos y a otros, por caprichos religiosos, para no pasarlo mal.

martes, 7 de febrero de 2017

Pasajes de la Biblia. Hoy: La reina Ester o la "sycocracia"

Pues, como decíamos anteriormente, el pueblo judío estaba sometido, al igual que el resto de los pueblos de la zona, al poder del imperio persa, que dominaba desde la India hasta Etiopía. Eso pone en la biblia.

Total que había un judío llamado Mardoqueo (Mordechai, si es en inglés) que tuvo un sueño premonitorio en el que había una destrucción de la tierra y dos dragones que luchaban a muerte intentando matar uno al otro. Al final, los humildes vencían a los poderosos. Otra vez más, los sueños premonitorios como Jacob y su escalera, José y sus hambrunas o Samuel, vuelven a la carga.

Estando despierto, el tal Mardoqueo se entera de una conspiración para matar al rey Asuero,y el tío corre que vuela para avisar al monarca. En pago de su servicio, le coloca un puestazo de funcionario en el palacio.

A todo esto, el rey Asuero monta un banquete para todos los peces gordos de todos sus dominios. Los varones separados de las mujeres. La reina Vasti, esposa de Asuero, es encargada de montar el banquete para las mujeres. En eso que a Asuero se le ocurre que tiene que chasquear los dedos y hacer que la reina puerda el culo para ir a presentarse ante los invitados como si fuera un objeto de exhibición. La reina Vasti se niega y entonces, aconsejado por los sabios machirulos de siempre, el rey Asuero decide castigarla olvidándose de ella y relegándola a  las habitaciones de palacio, por su osadía de no obedecer. ¡Una mujer que toma sus propias decisiones! ¿Cómo se atreve?

Entonces al rey se le ocurre la poco original idea de hacer que le manden, de todos los rincones de su vasto imperio, las vírgenes más bellas. ¡Ojo, vírgenes! No sea que puedan comparar y el monarca se sienta poca cosa. Ellas se presentan al rey, él las prueba y luego pasan al harén. Después de metido, nada de lo prometido.

En esto que el tal Mardoqueo tiene una sobrina llamada Ester. Ojo, el nombre parece provenir de la diosa Istar o Astarté, antigua divinidad femenina mesopotámica, nombre quizá dado para ocultar su origen hebreo. La tal Ester es un bellezón y Mardoqueo la envía al rey prohibiéndole a la sobrina que diga nada de su origen étnico. Total que la moza triunfa como la coca-cola y al rey le gusta tanto que acaba coronándola como reina. Esta se libra de ser concubina, palabra "fisna" que quiere decir puta.

El rey Asuero y la reina Ester

Total que Mardoqueo, funcionario real y tío en secreto de la reina consorte, tiene la chulería de no postrarse ante el gobernador Amán. Amán, por lo que cuentan, era un macedonio que hacía de gobernador del rey. Amán pregunta por qué Mardoqueo no obedece las normas del rey y le cuentan que porque pertenece al pueblo judío, que es un pueblo que no se mezcla con los demás. Entonces Amán, viendo un peligro en este pueblo, ya que no reconocen la autoridad tan facilmente, manda una orden a todos los confines del imperio para que el pueblo judío sea aniquilado. Una bestialidad, sí, pero ya veréis, ya.

Mardoqueo, a la puerta de palacio, pasa de Amán y este se mosquea

Mardoqueo implora a su sobrina que se haga valer al rey para que pare esa orden. Ester ayuna y está al borde del desmayo. Se presenta a Asuero y pierde el conocimiento delante de él. El, temeroso de perderla, se tira tres días que no vive. Ester le pide montar un banquete en el que invitar a Amán.

Ester haciendo teatro ante el rey

Mientras, el rey Asuero, inquieto por la reina que lo tiene encoñado, al no poder dormir, pide que le lean las crónicas de su reinado y le recuerdan como Mardoqueo impidió un atentado contra él, así que manda al gobernador Amán que lo agasaje, cosa que a Amán, aunque obedece, no le hace ninguna gracia.

Se da el banquete de la reina y Asuero pregunta a Ester qué es lo que desea, y ella, en plan diva de melodrama, pide que la salve a ella y a su pueblo del fin al que los condenan. El rey, claro, dice que sí y que quién ha mandado matarlos. Ella señala a Amán llamándolo malvado y enemigo. Al pobre Amán lo cuelgan. Hay que decir en su defensa que él había obedecido al rey en todo. El mismo rey Asuero había dado la orden de aniquilación. Como muchos jefes, las culpas caen sobre los subalternos. ¿Os habéis fijado? Vasti es castigada por no obedecer, como es su obligación por ser mujer y Amán por obedecer. ¿Cuál es, entonces, la moraleja? ¿Aléjate de los jefes caprichosos que están encoñados?

Amán, pagando los platos rotos

Con Amán en la horca, Ester consigue que Asuero firme la contraorden de aniquilar al pueblo judío, cosa que está muy bien, pero ahora veréis la curiosa contrapartida hebrea. Porque a ellos no les dolieron prendas el cometer una masacre contra otras etnias del mismo reino, así está escrito: "Los judíos hirieron a espada a todos sus enemigos, los mataron y los hicieron perecer, y trataron como quisieron a los que les eran hostiles. En Susa, la capital, mataron los judíos, haciéndolos perecer, a quinientos hombres, y degollaron a Dalfon, Asfata, Porata, Adalía, Aridata, y Baizata, los diez hijos de Amán, hijo de Hamedata, el enemigo de los judíos; pero estos no se dieron al pillaje". Pues sólo les faltó esto, después de la matanza.

Aún Asuero, todo encoñado, le contó a Ester lo que había pasado y le preguntó a su reina qué más deseaba. Ella tuvo el antojo de que se ahorcara a los hijos de Amán además de que se permitiese seguir con la matanza. Murieron otros trescientos. Así, los judíos, desde ese día que mataron a decenas de miles, celebran la fiesta del "purim"(Pur es suerte).

Total que las presuntas víctimas de una ley que tenía el beneplácito del rey Asuero transmutó en que estas víctimas se convirtieran en verdugos y ellos, sin sonrojo, mataran a decenas de miles de personas y lo celebren alegremente. Todo porque el rey estaba encoñado con aquella moza, reina de la belleza, que había conseguido perseverar en el lecho real. Y es que el poder del higo (Sykon en griego) es más del que parece. Por eso Ester tiene un libro en la biblia, por el poder de su higo.

Es curioso que quienes escribieron este libro se sientan humildes víctimas, aunque pudieran serlo, y no les tiemble la mano de compasión al contar alegremente el asesinato de decenas de miles de personas, al contrario, lo celebran. Así son los humanos en colectivo, un hatajo de bestias. Da igual que crean en el derecho divino que emana directamente del altísimo, o en el poder de sus armas. La cosa no ha cambiado en miles de años, por desgracia.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Pasajes de la Biblia. Hoy: Judit, experta en cuchillería

Durante el reinado de Nabucodonosor II, rey de Asiria o Babilonia, como se prefiera, este llegó a dominar toda Asia menor, desde Mesopotamia hasta las riberas mediterráneas. Conquistó Jerusalén, entre otras ciudades, pero en la biblia, con eso de sacarse la espinita de la derrota, nos cuentan cómo el ejército de Nabucodonosor, comandado por su general Holofernes, perdió la toma de Betulia, que era una ciudad en una montaña gracias a la inusitada mano de una mujer, Judit.

El general Holofernes, al mando de su ejército, iba capturando territorio. Llegó a Betulia y conminó a Ocías, que era el que mandaba en la población, que capitulara. Ocías le pidió cinco días antes de rendirse. Estaban en la ciudad asediada bastante deprimidos cuando a Judit, que era una viuda de buen ver se le ocurrió una solución. Pidió que le dejaran a ella, y a su esclava, de la que no dicen el nombre, salir de la ciudad para perpetrar su acción.

La rave de Judit y Holofernes

Dejando sus decentes ropas de viuda, se vistió para matar, acicalándose, perfumándose, enjoyándose y ciñéndose sus mejores vestidos de seducción y cargando a su mulo con comida para ella y su esclava, salió de la ciudad en dirección al campamento asirio. Pidió a los centinelas que la llevaran hasta Holofernes que ella iba a enseñarle por donde asaltar la ciudad sin que muriera ni uno de sus soldadicos.

Famoso cuadro de Artemisa Gentileschi

Judit, aparte de ser un bellezón, por lo visto, tenía un pico de oro y Holofernes, además de alegrarse la vista sentía los regalos a sus oídos con agrado. Él la invitó a comer de sus alimentos en su compañía, pero Judit le pidió un lugar apartado para comer de lo que ella misma traía. Holofernes, claro, mandó montarle una tienda (No había para ponerle un piso), y que nadie la molestara.

La noche antes de que se cumpliera el plazo de la rendición de Betulia, Judit, por fin, accedió a ir de banquete con Holofernes. Este, encantado de la compañía, bebió más de la cuenta. Judit por fin iba a pasar la noche con él, pero como este estaba trompa se quedó dormido antes de empezar nada. Judit, entonces, agarró la espada del general y le cercenó el cuello. Envolvió la cabeza de Holofernes en el dosel de la cama del general y salió con su esclava para Betulia.

Judit posando para el Hola

Entra en la ciudad y saca el bolo de Holofernes exhibiéndolo como un trofeo, y todos sus paisanos se volvieron locos de contentos. A todo esto, hay que añadir que para aquellas gentes tan misóginas el que una mujer te matara era lo peor. Pusieron el careto de Holofernes ensartado como una brocheta en las murallas.

En el campamento asirio, ante la tardanza del general, sus ayudantes entran en la tienda de este y se encuentran el pastel descabezado. Cunde el pánico. Curiosamente, el ejército más importante del momento, ante la decapitación de su general, también perdió la cabeza de manera figurada.

Barbie-Judit y Kent

Las tribus judías de los alrededores, avisadas del tema, se lanzaron sobre los asirios y consiguieron derrotarlos, llevándose un cuantioso botín, cosa que sigue siendo el objetivo principal de las batallas: el saqueo. Curiosa imagen la del ejército asirio corriendo como pollo sin cabeza por esos campos de batalla.

Y Judit quedó como una heroína y es una de las pocas mujeres con nombre propio en la biblia que tenga libro a su nombre, como la jueza Débora o Ester, que es el siguiente capítulo.

miércoles, 5 de octubre de 2016

Pasajes de la Biblia: Hoy, Tobías y las cataratas

Había en Nínive, una ciudad asiria que estaba muy cerca de lo que es hoy Mosul, al norte de Irak, un hombre temeroso de Jehová llamado Tobit. Tobit era un hombre santurrón que se parecía mucho a Ned Flanders, para que os hagáis una idea. Se quejaba de que su padre, en la lejana Jerusalén, se había apartado de Jehová adorando a Baal, que era la otra divinidad del momento.

Semblanza de Tobit

Tobit era un férreo defensor de las leyes de su religión que iba desde comer lo más puro posible hasta hacer de sepulturero de las víctimas del rey asirio, cosa que al rey no le gustó y mandó prenderle, aunque no lo pillaron. Como su primo pasó a ser el contable del rey sucesor, este medió para que Tobit fuera restituido sin problemas. El tío siguió haciendo de Juan Simón.

El padre de Tobit era un Beatnik adorador de Baal

Después de enterrar a uno, Tobit, cansado, se quedó dormido con tan mala suerte que los pájaros se cagaron en sus ojos y eso le produjo ceguera. Parece ser que la mierda aviar produce cataratas, según el libro sagrado. Así que Tobit tuvo que usar bastón blanco.

Como Tobit no podía ir a cobrar los préstamos que hacía a sus paisanos, porque sería un santo, pero tenía el negocio de Cofidís bien pillado, mandó a su hijo a cobrar las deudas de Ecbatana, que estaba en lo que hoy se llama Hamadan, en Irán.

Tobit le empieza a dar toda clase de recomendaciones a su hijo, que se llama Tobías, para que sea una buena persona el día de mañana, y, entre otras cosas, que tome una mujer de su tribu. Al viaje se suma un tal Azarías, que es el nombre que da el arcángel Rafael para ocultar su personalidad de superhéroe.

Salen de viaje y paran en el río Tigris donde un pez quiere morder a Tobías, el ángel de incógnito le dice que lo pesque y que se guarde su corazón e hígado, el resto se lo hacen a la parrilla para cenar. A saber qué pez voraz era el que acaba asado, pues pirañas no hay en Asia.

Tiburones del Tigris

Mientras, en Ecbatana, hay una muchacha llamada Sara que tiene muy mala suerte con los hombres, pues se ha casado siete veces, pero no ha consumado nunca, pues los maridos se mueren antes de comenzar la noche de bodas. No sabemos si cantaba, como Massiel, la historia de su viudez prematura.

Ragüel que es el suegro de siete muertos y padre de Sara se desespera por casar a su única hija, porque esto de ir de boda y de funeral a la vez es un poco estresante, y en esto que le cae del cielo Tobías, que encima es de su tribu. Ragüel le da la mano de su hija aunque al pobre Tobías le da un poco de mal rollo sentir como los buitres revolotean sobre su cabeza.

La cosa es que el ángel disfrazado le ha jurado que si quema el corazón del pez aquél durtante la noche de bodas y rezan antes de consumar el matrimonio, el mal fario desaparecerá. Según el arcángel Rafael, el gafe es cosa de un demonio llamado Asmodeo, que, por lo visto se divierte cargándose matrimonios como si fuera un abogado de divorcios.

Mucha gente para una noche de bodas


Ragüel, que ya estaba preparando el enésimo hoyo para su yerno del momento se siente aliviado cuando le dicen que hay milagro y que está vivo. Lo celebran tanto que Tobías, a las semanas le dice que él ha venido a currar, trabaja en Cofidís, pero el arcángel que es todo un colega, se ocupa de cobrar las deudas y dejarlo todo listo.

Al fin Tobías se libra de la lapa de su suegro y se larga con esposa incluida hacia Nínive, de vuelta a casa de papá. El pobre Tobit está muy triste pues no ha recibido ni una carta, ni un telegrama ni un email ni siquiera un whatsapp de su hijo y cree que este haya muerto, pero no.

Y aquí el momento cumbre del melodrama. Tobit sale a recibir a su hijo con los brazos abiertos, pero como no ve una mierda tropieza y cae. El hijo lo sostiene antes de que se harte de comer tierra y le frota el hígado del pez en los ojos, que le comienzan a escocer cosa mala, pero, al frotarse, resulta que ¡Milagro!, se ha curado las cataratas con hígado de pez.

¿Qué cirugía?, paté de pejcao

Y viven felices pero no se atreven a comer perdices porque no saben si es kosher. Eso sí, en su lecho de muerte, en la ancianidad, Tobit le hace prometer a su hijo que dejarán Nínive, pues sabe que será destruida, para que se vayan a Ecbatana con sus suegros. Y así pasa.


martes, 27 de septiembre de 2016

Pasajes de la Biblia, hoy, Nehemías, el contratista de obras

De Nehemías se dice que era copero real, una especie de camarero del rey Artajerjes. Artajerjes I de Persia era hijo de Jerjes I, el que le pegó la paliza a Leónidas de Esparta, reflejada en la peli 300, para deleite de las musculocas, y nieto de Darío I, el que conquistó Babilonia y permitió a los judíos que regresaran a Palestina 70 años después de que Nabucodonosor los desterrara por ser parte del reino de Egipto.

Nehemías y el vermut real

Volviendo a Nehemías y dejando el "Hola" de Persia, un día que estaba sirviendo al rey este le nota cariacontecido y, como el otro se lamenta de que las murallas de Jerusalén están todas destrozadas, Artajerjes le da permiso para volver a Jerusalén y le extiende, también, el permiso de obras municipal para rehabilitar los muros. Así que Nehemías, como todo buen joven español de los 90, pasa de ser camarero a trabajar en la obra medrando pronto a contratista chanchullero.

Artajerjes I

Nehemías, cosa curiosa, va contando sus vicisitudes en su libro de la Biblia en primera persona, lo cual no se ve todos los días en ese libro que juran que dictó Dios. ¿Será que el ego hiperdesarrollado de Nehemías nos revela que el dictado no es tan real como aseguran sus defensores? En fin, dejémoslo.

Los vecinos de los ruidosos obreros judíos: sambalat, joronita, como las cervezas mexicanas; Tobías, amonita muskaria y Guesem, árabe, se quejan del lío que están montando con tanta obra, que hasta piensan denunciarlos porque están edificando en suelo no urbanizable. Nehemías, entonces, ante las quejas va y ruega a Jehová que  sean saqueados y esclavizados. Qué majo Nehemías, ¿eh?

Las obras de Jerusalén

Los joronitas, amonitas, árabes y demás damnificados por las obras montan una manifa delante de las murallas en construcción y hay verdaderos momentos de mal rollo, a esto se suma el problema de que la burbuja inmobiliaria había encarecido tanto el lugar que las gentes no tenían que comer y tenían que ir al prestamista y así no se podía vivir.

Joronitas manifestándose

Nehemías, que de camarero llegó a contratista, acabó siendo gobernador de Jerusalén. Si es que las influencias...acabó obligando a los acreedores a perdonar sus deudas a los indignados deudores que acampaban delante del kilómetro 0 de Jerusalén. Para fortalecer la unión del pueblo se reza mucho, hasta los levitas, que eran los estudiosos, alzan una plegaria a Jehová dando gracias. Entre las cosas que sueltan dicen una que no queda muy allá:

"Hallaste fiel su corazón ante ti,
e hiciste con él alianza
de darle la tierra del cananeo,
del jeteo, del amorreo, del fereceo,
del jebuseo y del guergueseo,
de dársela a tu descendencia,
y cumpliste tu palabra,
porque eres justo".

¿Justo? Un dios que quita la tierra a unos para dársela a "los elegidos" ¿Es justo? En fin, y luego hablan de propiedad por derecho.

Nehemías inaugurando este pantano

Como los amonitas y moabitas no habían recibido a los judíos con pan y agua, estos vieron la excusa perfecta para dictar una ley de pureza de raza. Ser "Mischlinge" (Mestizo según las leyes de Nüremberg) te condenaba a estar apartado del pueblo elegido. ¡Qué ironía!. Aquellos que se habían casado con moabitas o amonitas quedarían apartados pues sus hijos eran "mischlinge" y por lo tanto no puros, no fueran a contaminar a la raza superior elegida. "Ein Gott (Jehová), ein volk (el judío), ein Führer, Nehemías, el camarero-contratista-gobernador.


martes, 20 de septiembre de 2016

Pasajes de la Biblia. Hoy: Idas y venidas por Babilonia, según Esdras.

Los libros que componen la Biblia que son rollos, literal y figuradamente, suelen contar, la mayoría de las veces, la misma historia con alguna variante, así, por ejemplo, el Paralipómenos, que parece el Gotha (libro centroeuropeo que describe los linajes de las buenas familias) de los hebreos de la época en que eran dos reinos, vuelve a contarnos la desgracia de tener unos reyes que pasan un poco del celoso de Yahvé.

El reino de Judá era un reino menor y Necao, el rey de Egipto, lo tiene dominado y pone y quita reyes. Larga a Joacaz y pone a su hermano Eliaquim, al que cambia de nombre y lo rebautiza Joaquín. En esto que llegan los babilonios de Nabucodonosor II expandiéndose como el Big-Bang, y se quedan con el territorio. Como Nabucodonosor ve que el reino de Judá, subsidiario del de Egipto, le va a causar problemas, envía a todos sus súbditos hacia la capital mesopotámica (Babilonia se encontraba en la actual Irak). Destierro del pueblo judío hacia oriente. Nabucodonosor decide llevárselo todo, hasta el papel pintado de las paredes.

 Nabucodonosor II en sus jardines colgantes de Babilonia

No deja de tener su ironía que "el pueblo elegido" vuelva hacia la tierra de donde salió Abraham, su padre, que era de Ur, Babilonia, donde hacían torres que enseñaban idiomas a diestro y siniestro.

Para condensar un poquito el tema, los Persas, en este caso Ciro el grande, atacan a una Babilonia en horas bajas, ya muerto Nabucodonosor. O sea que la guerra Iran-Irak ya existía desde mucho antes que EEUU repartiera mal rollito entre los de Sadam Hussein y Jomeini. Ciro, rey de Persia, decide liberar a los judíos para que se vuelvan a Palestina con todo lo que les fue arrebatado.

Relieve real de Nabucodonosor II, una bomba moderna y una explosión en hongo. Alucinante.


El libro de Esdras, que era un escribano bastante pejiguero, se pone a contar como reparan la casa después de tan largas vacaciones. Inician la restauración del templo de Salomón, pero ocurre que hay algunos creyentes que, a los ojos de los xenófobos judíos, no merecen  estar mezclados con ellos, y aunque piden ayudar en la restauración del templo, pues ellos también rezan a Yahvé, son rechazados. Entonces se prende un conflicto grave entre los que se creen judíos con pedigree y los que no, tanto que se paran las obras porque los judíos sin acreditar sabotean las obras. Al final, el rey Darío, sucesor de Ciro, decide que los obreros tengan un salario y ¡Hale! a seguir poniendo ladrillos.

Maqueta del templo antiguo que los hebreos siguen sin querer compartir

Pero la xenofobia hebrea no acaba aquí. Esdras se lamenta de que los judíos han tomado por esposas a mujeres de las tribus vecinas que tanto desprecian. Las hay jeteas, jebuseas, moabitas, cananeas, egipcias, amonitas y amorreas y, lo que es peor, hay hijos mestizos de por medio. Esdras se rasga las vestiduras, qué manía tienen los hebreos de destrozarse la ropa para mostrar su cabreo.

Esdras copiando 1000 veces "no me casaré con paganas"

Así que, presionando mucho, Esdras consigue que los judíos de los matrimonios mixtos expulsen no sólo a sus mujeres no judías, sino a sus propios hijos de su tierra. Hubo protestas, claro, pero a los que protestaron se les juzgó y, además de resolver que debían echar a sus mujeres e hijos, tuvieron que poner un carnero cada uno para sacrificarlo en el altar. Menudas joyas los regresados de Babilonia.

Esta es la versión simplificada de la historia que cuenta el libro de Esdras. Aún nos queda la versión de Ester, maestra de esgrima.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Pasajes de la Biblia, hoy: El Paralipómenos, retratos del Hola bíblico

La biblia, después de pasar el capítulo de los reyes, nos presenta el paralipómenos, o crónicas. "Paralipómenos", curiosamente parece mucho más.

Se abre con las genealogías desde Adán, sin mencionar a Eva, porque las mujeres no pintamos nada, y en el paralopómenos, menos. Y aquello parece la lista de los reyes godos a lo bestia. Sale Noé, sus hijos Sem, Cam y Jafet, de las tribus amerindias y polinesias no dice ni (San)pío (X). Sale Túbal, que por una gracieta del padre Kardaberaz ¿O era Larramendi?, allá por el siglo XVIII, algunos se creyeron cierta la historia de la tribu perdida de Israel por los Pirineos, hoy en desuso, y es que entender mal un chiste puede generar mucho debate intelectualoide.

Descendientes directos por parte de vecino del quinto.

Salen los doce hijos de Jacob, el gemelo malvado, que se recitaba antiguamente como si fuera la alineación del equipo estrella de la liga: Como portero, Rubén; defensas, Simeón, Leví, Judá e Isacar; en el centro del campo: Zabulón, Dan y Neftalí; delanteros: Gad, Aser y José. Chupa banquillo, Benjamín, la gran promesa del Maccabi de Tel Aviv. Claro que peor son los hijos de Judá, el defensa, que son Er, Onán y Sela. Ya os conté la lúbrica historia del pobre Onán, que tenía cierta aprensión a cumplir con la ley religiosa que decía que si tu hermano moría sin descendencia, tenías que tirarte a tu cuñada hasta hacerle "un hijo póstumo". ¿Póstumo?, si el muerto ya no "chutaba". Onán tenía aprensión y por eso se la meneaba antes de copular con la cuñada. Dios le castigó, pero no por pajillero, sino por no cumplir la ley preñante.

Lo cachondo del paralipómenos es que te cuenta que los jeteos, los jebuseos y demás tribus que en otros libros anteriores no eran de la familia, aquí sí que lo son, volviendo a traernos a la memoria que los pueblos de ese lugar tan concurrido como es Oriente Próximo, con sus descendientes de Ismael, hijo de Abraham, son tan semitas como el que más, así que, por favor, dejen de usar "antisemita" cuando hablen de los actos de los palestinos, sirios, libaneses, jordanos....que son tan semitas como los que se creen con derecho exclusivo del término, aunque sean más blancos y más rubios que una horda de vikingos.

Y así, el paralipómenos, en su primera parte, parece el catastro, contándonos genealogías, clanes, ciudades y villorrios. Podríamos decir que, los que escribieron la biblia, que se abstienen de mencionar el dominio egipcio o asirio de sus tierras y los tributos que los hijos de Israel debían entregarles, hasta que llegaron los babilonios de Nabucodonosor, deberían haberlo llamado "paralipómenos lobos, Caperucita".

jueves, 4 de febrero de 2016

Pasajes de la Biblia. Hoy: Reyezuelos de Judá e Israel

Como el libro de los Reyes es un latazo insufrible, voy a intentar pasarlo de una manera rápida. Habría que indicar que los primeros libros de la Biblia se debieron escribir en esta época, y, como todo el mundo sabe "cualquier tiempo pasado fue mejor" o ese recuerdo posa, y por eso David y Salomón eran grandes reyes de un reino único, que luego fueron dos por la maldad de sus monarcas. De hecho esta maldad, es un mantra repetido en casi todos los reyes, tanto de Judá como de Israel. El reiterado "fueron malos a los ojos de Jehová"  parece casi el apellido de ambas dinastías, por lo mucho que se repite. Debe ser como el "de todos los Santos" del lugar.

Eliseo, el profeta calvo que no tenía ningún sentido del humor, delegó en uno de sus acólitos la unción (aliñar como una ensalada) del jefe militar Jehú, con el encargo de cepillarse al rey y a toda su familia, y proclamarse rey de Israel.

Jehú en unción, preparando el golpe de Estado

Así que Jehú, ungido y bajo las directrices de coaching de Eliseo, se acerca al palacio y se carga al rey Joram y, sobre todo, a su madre, Jezabel. La inquina de quien escribiera la biblia contra esta reina es muy gráfica. Acusan a esta mujer de todos los males, porque una mujer con cierto poder, como una reina, es algo insoportable para una cuadrilla de misóginos, así que dejan escrito que Jehú mandó a los cortesanos de la reina que la defenestraran.

Jezabel, defenestrada. Obsérvense que el ejecutor es de raza maldita

Elías había profetizado que esta reina, con otra religión seguidora de Baal o Astarté, verdadera raíz del odio hacia ella, acabaría muriendo de manera trágica y los perros comerían sus despojos. Dicen que, cuando fueron a enterrarla apenas hallaron restos de ella pues los perros se la habían zampado. Dime tú qué clase de perros tienen en Asia Menor, porque que se coman un cuerpo entero no parece muy verídico.

Resumiendo mucho: Los reinos de Judá e Israel tiene varios reyes, siempre "malos a los ojos de Jehová", salvo contadas excepciones. Una de ellas es el rey Azarías, por ejemplo, pero, como no prohibió los templos de las religiones rivales, Jehová no se lo perdonó. No sabemos si se dedicaba a la crianza de milanas bonitas.

Azarías, rey de Israel, ornitólogo.

A todo esto, los reyes asirios, guerreaban continuamente y los reinos "del libro" vivían en unsa situación muy apurada, hasta que bajaron los ejércitos del imperio babilonio, que era una potencia militar y se acabó la monarquía hebrea. La invasión de las tropas de Nabucodonosor II acabó con tanto "malo a los ojos de Jehová" coronado. El último, por cierto, se llamaba Sedecías.

El profeta Eliseo, por cierto, también obró el milagro de morir y luego, al par de días, desaparecer del sepulcro, que todo está inventado con antelación.

martes, 1 de diciembre de 2015

Pasajes de la Biblia: Hoy, Eliseo, el profeta de ocasión que, como ésta, también lo pintan calvo.

Ya habíamos dicho en episodios anteriores que Eliseo no sabía aguantar una broma, como la madre del quemado del pueblo de Gila. Eliseo era el profeta de la época de los reinos divididos de Israel y Judá. Eliseo se dedicaba, como todos los iluminados, a vivir del cuento y de los "milagros" que cometía, como multiplicar jarras de aceite que para sí lo quisieran ciertas cooperativas agrícolas, o dejarse invitar de gorra en casa de beatíficos creyentes.

Sobre lo primero, una pobre viuda que, como mujer, no tenía como ganarse la vida, recordemos una vez más que los pueblos "del libro" son misóginos con orgullo, fue a Eliseo y le confesó que los de Cofidis venían a cobrarse el préstamo con un bate de béisbol para, encima, llevarse a sus hijos de esclavos del Zara a Pakistán a trabajar veinte horas en un cuchitril venga a hacer ropa de mierda. Eliseo, entonces, le dijo que hiciera acopio de vasijas, que vertiera el poco aceite que tenía en casa dentro de ellas y ¡Milagro! la viuda pudo pagar a los del Cofidís y montar una fábrica de aceite.

La viuda  de la imagen puso una fábrica oleaginosa

Otro milagro, más que sonado, fue el de un matrimonio sunamita creyente de Yavé que le pusieron un piso a Eliseo. Era un matrimonio ya maduro que no tenía hijos y la mujer se lamentaba por ello. Eliseo mandó llamar a la sunamita a sus aposentos. Nos imaginamos qué tipo de milagro obró el tal Eliseo, porque la mujer quedó encinta y su esposo pudo correr  un encierro con la ganadería del marqués de Carabás.

A la sunamita, la preñez se le vino "como una ola", sin embargo, pocos años después, el niño, que se parecía demasiado al profeta, por cierto, se puso muy malico, tanto que murió. La mujer se lamentaba de qué poco le había durado la felicidad de ser madre y fue en busca de Eliseo. El profeta se miró al niño muerto y dijo "no respira", se notaba que era un gran profeta, y además, observador. Dicen que se acostó con el niño, que puso boca sobre boca y ojos sobre ojos, y, al rato, el niño estornudó siete veces y resucitó. No queremos ni saber cómo ha calado en esa panda de sacerdotes pederastas este pasaje de la biblia.

¿Seguro?

Namán, general de los ejércitos del rey de Siria estaba tocado por la lepra. Una de sus criadas le dijo que acudiera a Eliseo para curarse, cosa que hizo. Eliseo le mandó bañarse siete veces en el Jordán. ¡La de mierda que traería el bravo guerrero para hacerle bañar siete veces! El siete, por cierto, es el número mágico de los judíos. Namán, se mosqueó un poco porque para eso se podía haber bañado en cualquier río de Siria, pero lo probó y se curó. Namán ofreció una gran recompensa a Eliseo, pero este no quiso nada. Guejazi, el criado de Eliseo, sí codiciaba una buena propina, así que salió en pos del general sirio y este le obsequió con un par de trajes y algo de pasta. Eliseo, al encontrarse a Guejazi de vuelta lo maldijo haciéndole pasar la lepra a él. ¡Joder, qué majo el tal Eliseo!

Un poco de jabón y agua hacen milagros

El rey de Siria estaba en guerra con Israel, como ahora, pero sin que Israel, la moderna, financie al ISIS, antes eran más directos y menos sibilinos, y se mosqueaba porque algún espía chivaba de sus movimientos al rey de Israel, el "espía" era Eliseo que, imbuído del espíritu de Yavé, se enteraba de todos los pasos del ejército sirio, así que mandó prenderle, pero Eliseo hizo perderse a los sirios y así librarse de la captura.

Ben Adad, rey de Siria, cercó Samaría y esta se moría de hambre dándose el caso de actos de canibalismo. La gente se moría de hambre, entonces Yavé hizo creer a los sitiadores que un gran ejército les atacaba y los sirios huyeron abandonando el campamento. Los samaritanos arramblaron con todo lo que había allí, sobre todo, con los alimentos.

Eliseo viajó hasta Damasco donde moría el rey Ben Adad y profetizó a Jazael que él sería el azote del pueblo de Israel. Otro cambio se cernía sobre los reinados de Siria, pero también de Israel y Judá donde iban a morir sus reyes a manos de Jehú,  pero eso será en el próximo capítulo.


jueves, 6 de agosto de 2015

Pasajes de la Biblia: Hoy, los profetas son niños mimados

Una vez muerto Acab, rey de Israel, siendo Josafat el monarca del reino de Judá, le sucedió, en el trono israelí, Ococías,  el cual, un mal día se defenestró, esto es, se cayó por una ventana. Estando en el lecho del dolor post-defenstración Ococías manda a unos mensajeros que pregunten a Baal-Zebub si sobrevivirá. Como a Jehová no le hace ni puta gracia tener que compartir la divinidad absoluta manda a su profeta Elías a recriminar a los mensajeros y, de paso, mandarle el recadito a Ococías de que no saldrá vivo de la caída.

De Baal-Zebub viene la palabra a nuestros días como Belcebú, claro que dejó de ser una divinidad filistea para convertirse en un sinónimo de demonio. Por cierto, que debe ser "el señor de las moscas", pero no hay niños ingleses practicando el canibalismo insular. Ya se sabe que la religión monoteísta impone toda su fuerza para satanizar (nunca mejor dicho) a las deidades rivales hasta convertirlas en malignas.

Baal, deidad de Asia, con alas, como las compresas

Ococías manda llamar a Elías y, por dos veces, una llama del cielo quema a los soldados captores. Dos tandas de 50 soldados churrusca Jehóvá. Explícale tú qué es eso de "todos contra el fuego". Total que Ococías la palma delante de las narices de Elías.

Los profetas eran los niños mimados de Jehová. Ya hemos visto como asaba a la parrilla a los  soldadicos por venir a buscar al profeta, pero hay más. Elías y Eliseo iban de pueblo en pueblo, porque lo mandaba Dios, separando las aguas del río Jordán a fuerza de pegarles con una manta sobre el cauce cuando un carro bajado del cielo y guiado por ángeles se llevó a Elías a las alturas. Eliseo, previamente, le había pedido en herencia que su espíritu, el de Elías, residiera en él. ¡Qué listo el Eliseo, dos espíritus por uno!. 

Elías sube al cielo en carro y Eliseo se queda con su manto

Eliseo iba para Bétel y unos chavales se burlan de él porque es calvo. Los maldijo en nombre de Jehová, y dos osos aparecieron de la nada y se cargaron a ¡Cuarenta y dos críos!. Hay gente que no sabe perdonar una pulla. Menuda sobrada la de los osos de Eliseo.

Hay gente que no sabe aguantar una broma

Los reyes de Israel y Judá tenían sus reinos taifas que les pagaban tributo. Todo muy medieval miles de años antes que el medievo de Europa. El reino de Moab era subsidiario del de Israel y le pagaba tributo, pero, palmado Acab, rey de Israel, Mesa, rey de Moab, se rebela en el pago y el nuevo rey de Israel, llamado Joram, sucesor del que volaba sin motor, monta una campaña militar invitando al rey de Judá, Josafat, a atacar juntos Moab.

Como había falta de agua, Eliseo, en plan Franco, inauguró un pantano haciendo brotar el agua porque sí. Al día siguiente se cepillaron a todos los moabitas y rapiñaron todas sus tierras y pertenencias, más o menos igual que hacen ahora sus descendientes con los palestinos en su propia casa.

De Eliseo hay más historias, pero las dejamos para otro rato.

miércoles, 6 de mayo de 2015

Pasajes de la Biblia. Hoy: El rey Acab y Jezabel

Hace mucho tiempo que no escribo pasajes bíblicos y comienzo a echarlo de menos. Nos habíamos quedado en Acab, Ahab
o Ajab, que fue un rey cuyo nombre inspiró a Melville para bautizar al capitán del buque que perseguía a la ballena blanca. Pero antes de ser el gran Gregory Peck, con barba desbigotada, Acab fue un rey de Israel que tuvo a varios profetas, entre ellos a Elías del que hablaré otro rato, en contra.

Acab, rey de Israel

La historia de Acab es también la de su esposa, Jezabel, que, como se verá, la biblia la trata injustamente, sobre todo por ser mujer y extranjera. Personifican en ella al mal, lo cual es curioso, porque si las mujeres estaban en un segundo plano y no contaban ni cuentos, una de dos, o Acab era un imbécil desgobernado o la Biblia cumple con su intención de satanizar a la mujer y a toda religión que no sea la ¿verdadera?. Me temo que esto último es lo que va a ser. Va, al lío.

La Biblia deja a Acab a la altura de las mierdas de perro y cuentan como ¡Oh, terror! va y se casa con la hija de un rey vecino, de otra religión. Jezabel eras la hija de Etbal (Itobaal I), rey de Sidón (Hoy, Líbano). Eso ya era el mal personificado.

Acab, como los reyes de Israel que le precedieron, ante la cantidad de población no judía de la zona, como su esposa, se dedicó al sincretismo religioso, adorando deidades cananeas como Baal o Astarté. A los que escribieron la biblia les sentó muy mal el tener que compartir altares con una antiquísima deidad femenina que fue muy famosa, y lo sigue siendo: Astarté (Astarot, Ishtar, Esther o incluso Afrodita, porque parece que, en esencia es la misma). Con lo misóginos que han sido siempre los hebreos, el culto a tal divinidad les sentaba como un Tiro, ciudad hermana y vercina de Sidón, patria de Jezabel.

Astarté, Diosa que es mujer. Abominable para los misóginos de la Biblia

Como los profetas de Jehová estaban mosqueados con el culto a otros Dioses (Y sobre todo, Diosas) montaron un pollo tal que Acab los mandaba ejecutar, claro que, en la Biblia, para no parecer más malo, recae toda la culpabilidad en Jezabel, porque para ser mala, mejor que sea extranjera y, sobre todo, mujer, que la misoginia bíblica es muy importante para tener la idea de la maldad femenina desde los tiempos de la manzanita del paraíso.

Jezabel, la malvada. Viva la misoginia


Entonces se hizo una reunión en el monte Carmelo para dilucidar qué Dios era el verdadero. El método era el sencillo: "Si me escucha Dios, que haga fuego sobre el sacrificio de la res muerta". Adivinen cuál ganó. Lo cachondo es que, al ganarr el concurso, Elías, el profeta, manda prender a los sacerdotes de Baal para que los degüellen después. Bueno, lieralmente dice: "Y Elías los llevó al torrente de Cisón, donde los degolló". Por lo visto, si lo manda un profeta -y lo ejecuta-es bueno, pero si lo manda la reina Jezabel, no.

Elías degollando falsos profetas en el Carmelo. Eso está bien, según ellos.

Jezabel, ante semejante crimen, pretende detener y juzgar a Elías, que huye como una rata, asesina, eso sí. Jehová, en la huída le dice que unja un rey nuevo de Israel, Jehú, y otro profeta, Eliseo.

Mientras tanto, Acab guerreaba contra los sirios una y otra vez. En una de las victorias perdona la vida de Ben Adad, rey de Siria. Un profeta sin nombre maldice a Acab por ser benévolo con el rey de Siria y por no haberlo matado. Lo maldice diciendo que él y su pueblo responderán por haberlo dejado libre. ¡Cuánta bondad!

Y llegamos a la historia de la viña de Nabot, que era un tipo que tenía una buena viña al lado del palacio de Acab. Este pide que se la venda. Nabot se niega y entonces dicen que Jezabel aconseja que, como es el rey, se lo cepille y expropie la viña a los bienes reales. El cerebro criminal, por lo visto es Jezabel, y Acab, como no sabe distinguir el bien del mal, ejecuta. Claro, la mala es la mujer. Hay que hacer que la mujer sea una arpía que quede en el inconsciente universal.

Acab lo mata pero la mala es Jezabel. Claro, claro.

Elías, que era un "santo" aunque también había matado lo suyo, pero no vas a comparar decenas de muertos de otra religión con un productor de caldos, impelido por Jehová, vuelve a casa para sacarle los colores a Acab. A Jehová, que todo lo puede, no se le había ocurrido, por lo visto, parar el problema a tiempo. ¿O quizá su maquiavélica intención era satanizar a la mujer, en general, de por vida?

Mientras Acab reinaba en Israel, en Judá reinaba Josafat. Los dos reyes pactan una alianza para luchar contra el rey de Siria que ha conquistado Ramot Galaad. En el consejo previo a la batalla todos los profetas vaticinan glorias victoriosas excepto Miqueas. Como no le gusta lo que dice, lo manda preso.

En la batalla por recuperar la ciudad de Ramot Galaad, a Acab lo hieren y acaba muriendo. Son muy inquietantes las palabras que dedica la Biblia a sus últimos momentos. Después de morir, desangrado, fueron a quitar la sangre del carruaje, y dice así la Biblia: "Cuando lavaron el carro en el estanque de Samaría, los perros lamieron la sangre de Acab y las rameras se lavaron en ella, según las palabras que había dicho Yavé".

Flechazo fatal dirigido a Acab

Vamos que, se considera lo más bajo que esas mujeres a las que se desprecia, pero luego se usa para solaz y goce mundano, accedan a lavarse en el único lugar donde se les permite, a pesar de estar lleno de inmundicias exangües reales.