Pues ya habíamos contado que Jacob, ahora llamado Israel, que cambiaba de nombre como Prince o Tamara la mala, tenía doce hijos de cuatro mujeres distintas, pero, como era natural en su familia, el colega tenía preferencias por algunos de sus hijos, que eran los habidos de Raquel: José y Benjamín. Los hermanos de José, algo envidiosillos por culpa del padre poco ecuánime, agotaron su paciencia cuando José, que tenía poderes paranormales ya que descifraba los sueños, va y les cuenta que ha soñado que un día sus hermanos van a inclinarse hacia él. ¡Para qué querían más! Un día que estaban con el ganado, agarran a José y lo tiran a un pozo. En realidad querían cargárselo, pero Rubén, el hermano mayor, que no quiere líos, pero tampoco quiere que sus hermanos, que son muchos, también se lo carguen a él, manifiesta que es mejor dejarlo con vida y esperar secretamente para volver a rescatarlo luego.
Aprovechando que Rubén se ha largado y que pasan unos ismaelitas. (Oh, vaya, resulta que ya había futuros musulmanes por allá, qué sorpresa) agarran a José y lo venden como esclavo. El papelón en casa de Jacob, cuando sus hijos le sueltan que una fiera se ha cargado a José, pues imagináos. A José lo venden en Egipto a un ministro del faraón que atiende por el chusco nombre de Putifar. Si alguien se ha visto "la corte de Faraón" que es una opereta picantona, ya sabrá de qué va la historia. La biblia hace un aparte en el capítulo 38 del génesis para contarnos la historia de un sobrino de José, llamado Onán, al que ya me referí otra vez.
La esposa de Putifar le hacía ojitos a José, pero este le hacía la cobra, entonces la esposa, despechada, lo acusa ante su esposo de acoso. (Qué bonito suena acusar de acoso, acaso) y al pobre lo enchironan.
Venga, chato, no te resistas.
Allá conoce al pastelero y al copero del faraón y les descifra sus sueños. Al pastelero le dice que lo ejecutarán y al copero que lo restituirán. Acierta. Al cabo del tiempo, el copero, que ya se había olvidado del compañero de trena, ante el pesar del faraón que no logra entender sus sueños, lo recomienda. José llega e interpreta los sueños del faraón. Resumiendo mucho y todos en uno, el sueño del faraón es que hay siete vacas gordas y felices, y que llegan siete vacas famélicas y se comen a las vacas gordas. Toda una proeza para hervívoros rumiantes. Aunque, claro, es un sueño. Así que José le dice que durante siete años de bonanza, con la familia Cartwright en la Ponderosa y todo, haga provisiones, porque luego vendrán siete años de miseria, penuria y hambre, que parece que los del Bilderberg hayan pasado por allá para robar todo. El faraón, agradecido y emocionado le da un puestazo. El resto, en otro capítulo.
Se tiene que morir mucha gente
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Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá
reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que
protagoniza “Se...
Hace 2 meses






