Días intermitentes. Uno laborable, otro festivo; uno bajo cero, otro con temperatura suave. Con esta climatología "ahora, sí, ahora, no" no me extraña que acabemos afectados en nuestra cordura.
Aún todavía, cuando luce el sol mortecino de diciembre, la chumbera del camino luce con todo su esplendor y sus higos colorados.
Nadie viene con un par de guantes y un cuchillo a por la fruta.
La tarta del presidente
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Tenía ilusión por ver esta película que se me escapó en el festival de
Donostia. A mi compañera de Niudemones le encantó. Me interesan las
películas que c...
Hace 1 semana


1 comentario:
A mi me encantan los coloraos aunque ya tenemos que esperar al próximo año para volverlos a catar.
Saludos
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