Una vez pasada la marejada de la independencia de Catalunya, la actual riña de patio de vecinas del hemiciclo, inflada por Ciudadanos, ese partido nacido de la gallina clueca del Ibex35, es el tema del "cupo vasco". Un tema que muy pocos dominan, pero que, sin embargo, ha dado el salto a debates de indignados ignorantes en las rrss.
El yerno ideal, cuñado indeseable, que es Albert Rivera, un joven cachorro amamantado en entidades como la Caixa, que si ha llegado a político es porque no puede acceder a nada mejor en la empresa privada, se ha dedicado a tirar de las orejas al ministro de economía del gobierno de emepunto Rajoy porque va a aceptar la moneda de cambio de ese compañero de cama que se ha echado, llamado PNV.
Hacienda somos todos, aunque Rivera no se lo crea
No, no, no. Todo el mundo se equivoca. Al País Vasco no se le da un duro, al contrario, con las provincias vascas, cada una de ellas, y Navarra, como provincias con hacienda propia, las que pactan pagar al Estado una cantidad monetaria prefijada, en el caso de la C.A.V, cada quinquenio.
No os voy a dar la chapa, pero para que se sepa, muy por encima de qué se habla, os sitúo. Cada provincia vasca, y Navarra como Comunidad Foral uniprovincial, tienen el DERECHO, que no privilegio, de mantener una fiscalidad propia y autónoma. Cada diputación provincial es su propia entidad recaudatoria y autogestionada. Es decir, lo que recauda, digamos, Vizcaya, lo emplea en auotegestionarse sin que, en primer término, España meta un duro.
Cada cinco años se renueva el Concierto Económico con España y, para ello, se reúnen delegados de la Administración del Estado, delegados del Gobierno Vasco y delegados de las Haciendas Forales de cada una de las tres provincias que conforman la Comunidad Autónoma. Se pacta lo que tiene que pagar la C.A.V. al Estado en concepto de lo que se supone que gasta el Estado en las competencias no transferidas (Aduanas, prisiones, tesorería de la SS, fondo de compensación económica con otras CCAA, recogido en el Artículo 138 de la C.E, los gastos de la Corona, gastos de la deuda de España...) y ese pago se hace en la misma cantidad establecida, independientemente de lo que invierta el Estado en ellas. Si el Estado reduce, por ejemplo, ese gasto, el Cupo seguirá pagando lo que estaba establecido, que es un 6'24% de lo que gasta el Estado en la totalidad, y es que el País Vasco es muy pequeñito. Tampoco se sabe, porque no interesa, que las provincias vascas corren un riesgo nada desdeñable ya que tienen que pagar lo convenido recauden mucho o poco, y, si recaudan poco, estamos en época de vacas anoréxicas, lo pactado prevalece y hay que rascarse el bolsillo, se tenga o no.

Firma del Cupo. Ellos se lo guisa, ellos se lo comen.
Así que ni hay "lluvia de millones", ni es un privilegio, porque es un derecho reconocido en la C.E. por ser cien años anterior a su promulgación debido a que se reconocían las provincias mencionadas como territorios históricos, mucho atrás, que ya tenían esa forma de autogestionarse, y los derechos no tienen nada que ver con los privilegios, ni es otra cosa que una mañosa excusa para que los ultraliberales de Ciudadanos consigan votos engañando a la gente con tal de conseguir su maldita cota de poder.
Otra cosa muy diferente es que ese socio jelkide, que quiere decir "peneuvero", que se ha echado el gobierno de emepunto Rajoy, sea un negociador interesado y consiga una buena rebaja de black friday a cambio de apoyar a los segundos en toda clase de desmanes. Eso ya es otro rollo.
Y por si a alguno le interesa hablar con algo de conocimiento de causa, en vez de largar necedades sólo por puro odio envidioso generado a partir de años y años de abonar la tierra inculta de la opinión pública, puede ir leyendo a
Pedro Luis de Uriarte.