Tengo un bló

Tengo un bló
Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 5 de marzo de 2018

Domingo agrio

El teléfono suena con alarmante insistencia. Sabes que es domingo y temprano, porque en ese moroso despertar de fin de semana hace un rato eran las siete y placentero giro en la cama. Una mala sensación te recorre la espalda mientras sigues con la mirada la mesilla, del despertador que luce las 7:28 A.M. hasta el teléfono que reclama la atención con furia.

Y mientras coges rezando para que no sea nada demasiado fatal, te lleva la voz de tu cuñada deshecha en un mar de lágrimas explicando, como puede, que se acaban de llevar a la ambulancia a tu sobrino que ha vuelto de amanecida borracho y agresivo y que,  en un acto descerebrado que sólo puede ser producido por la ingesta de alcohol de manera descontrolada, se ha tragado un montón de pastillas.

Antes de una hora estamos en urgencias buscándonos mediante el whatsapp. Toda la familia alarmada por la enésima bronca maternofilial que viene degradándose desde que el cabrón del padre decidió que su inevitable vejez debía rejuvenecerse "siendo feliz" con otra mujer veintitantos años más joven y abandonando a su familia sin ningún remordimiento. Ahora en vez de velar por su esposa y sus hijos, a los que les pasa, con mucha desgana, la miseria que ha decretado el juez, prefiere colmar de atenciones a su nueva novia, ya que la pasta es un eficaz sustituto del vigor juvenil.



La buena noticia es que ha debido vomitar  motu proprio y que lo van a tener en observación hasta que se le pase la intoxicación etílica. A mí me entran ganas de plantarme delante del paciente y abofetearlo hasta que se me duerma la mano, pero gracias al cielo, hay tanto familiar en la sala de espera que no puedo acceder al box para satisfacer mis más perentorios deseos.

Con todo en una calma amarga y sufrida, yo me largo. Al padre, aunque avisado, no lo he visto en toda la santa mañana y hace un rato que ha dado la una en el reloj.

Y yo que soñaba con un domingo tranquilito.

jueves, 1 de marzo de 2018

Los invasores de cuerpos

Qué insolidarios son los miembros de las fuerzas de seguridad del estado. No les importa una mierda el salario mínimo interprofesional ni la tasa de paro, ellos, que tienen un sueldo fijo, viajes en barco a Barcelona y dietas, aunque se quejan de vicio porque a nadie nos pagan el café con sabor a engranaje del trabajo. Ellos quieren cobrar comocobran las policías autonómicas de esas comunidades con renta más alta. Puedeque vivan en Extremadura, con el nivel de vida de Extremadura, pero quierencobrar como un foral de Navarra.


El nivel de vida tampoco es igual en todo el país. Con todos los respetos,  en Extremadura no creo que la barra de pan cueste el euro cincuenta céntimos que cuesta en mi, a pesar de todo,  humilde barrio donostiarra donde la vida es cara y un café hace décadas que pasa del euro diez. Pero, claro, los policías llegaron a Barcelona a zumbar a la gente, quejándose de la dieta del barco que les hemos pagado entre todos y les debió gustar el sueldo, aunque el nivel de vida en sus lugares de residencia sea bastante más económico.

Se lo han montado muy bien porque, con toda la involución carcundia que nos asola, tienen el respaldo de parte de la ciudadanía, la más incauta, que encima estará encantada de que ese colectivo gane más dinero a su costa mientras ellos siguen inundados de precariedad, temporalidad y falta de futuro. Hay que tener contentos a los mamporreros de un Estado lleno de políticos con las manos largas, las maneras caciquiles y la mentalidad del movimiento. Así, estos colectivos consiguen económicamente  lo que el resto de la sociedad no llega ni a oler, pero, como les han dicho que ellos vigilan la unidad de este pozo de miseria y atraso, ya les está bien.

A por ellos, oé! (Ellos, los sueldos)

Pero lo más sorprendente no es esto sino que los picolos piden cobrar como funcionarios civiles. Porque por muy guardia civil que se llamen, irónicamente, ellos son militares. ¿Militares queriendo equipararse a la función pública? ¿Y se lo permiten? Ellos, por muy policiales que resulten son parte de las fuerzas armadas y se rigen por una jerarquía militar con sus grados y su oficialidad. Inconcebible. Son militares, no funcionarios.

Eso sí, luego sal tú a manifestarte por un salario digno, o por una igualdad a la hora de cobrar pertenezcas al género que pertenezcas. A lo peor, los policías y civiles, que cobran mejor que tú y gozan del empleo seguro, salen a zumbarte con todas las alegrías que les brinda su mejora salarial.

Hasta dietas y cruceros

No os preopcupéis. que Atresmedia nos va a salvar poniéndonos el último truño de serie en la que nos cuentan que las autonomías compiten por sus fuerzas de seguridad. La chapuza de los hombres de Paco en cuerpos en mezcolanza y a mogollón, excepto los forales de Navarra, que no se enteren los tarugos de los cuerpos estatales que aún viven mejor que la ertzaintza o el cos dels mossos d'esquadra.

martes, 27 de febrero de 2018

El tiro (nasal) por la culata

La magistrada que ha prohibido de modo cautelar la publicación del libro "fariña" (harina) que cuenta la historia del narcotráfico gallego no ha hecho sino alimentar su difusión. En Amazon su venta se ha visto disparada y me consta que se difunde por las rrss.



También hay preparada una sonada serie de televisión que, a juzgar por la publi propiciada por ese juzgado madrileño, va a ser un éxito.

No hay como un escándalo bien aderezado en los medios para tener una buena publicidad. ¿Que algunos alcaldes de las poblaciones de la sinuosa costa gallega denuncian y se enfadan por el retrato? Peor para ellos, la difusión es mayor aún.

Que nos gusta lo prohibido. El secuestro del libro ha sido una bendición para la editorial, el autor y los promotores de la serie televisiva a estrenar. Sólo algún alcalde debe estar cabreado y encima no le ha servido de nada.



domingo, 25 de febrero de 2018

Faltos de humor

Tenemos una carencia de humor enorme, pero no porque se nos agríe el humor ante la perspectiva del futuro que nos espera, sino porque hay una persecución demencial pero sancionadora contra ella. Hay que tener mil ojos para que no te denuncien y, en el peor de los casos, te entrullen por hacer un chiste tipo astronauta en Dodge o dibujar parejas coronadas en actitud explícitamente sexual, como pasó hace unos años con la portada del Jueves, y eso que el monarca de entonces no era el actual.



Y no estoy hablando, pero me gustaría, de poder hacer un uso legítimo de la libertad de expresión sobre tantas injusticias que muchos valientes se atreven a contar y cantar, sino del simple humor. Nos cercenan hasta esa expresión tan humana. No toleran que hagamos unas risas de cualquier cosa, pero menos de su autoridad. No tienen sentido del humor, que es un gran sentido.

Y, para colmo, se nos acaba de ir Forges. 

viernes, 23 de febrero de 2018

Programa de digestión difícil

Preparo la cena, algo frugal y sano, porque el bikini me da igual, pero hay que cuidarse un poquillo, y, mientras espero, paso los canales de la tele ordinaria, y lo de ordinaria lo es con todas sus acepciones, porque no es la de pago y, sobre todo, porque es cutre, zafia y aburrida. Y llego a uno de esos canales secundarios de las privadas apañolas y encuentro un programa de esos que compran, de saldo, a los yankees y nos la meten, convenientemente doblada (dobles sentidos, jeje) al castellano.

En esta hay un mocetón eminentemente yankee, con cierto sobrepeso, cuyo show televisivo es, ciertamente, mostrar, como su propia palabra inglesa advierte, la cantidad de porquerías, tamaño familiar, que puede llegar a zamparse de una sentada, con alto riesgo para su salud cardiovascular.

Una cosa que me mosquea, porque no hace sino fomentar el uso de la violencia es el insistente rótulo de cabecera que ponen. Un muñegote dándole puñetazos a una pata de pollo mientras suena una campana boxeística. Que quede claro, es un programa que habla de artes culinarias comida zarrapastrosa, pero muy macho,¿Eh? Nada de cremitas y ensaladitas para moñas.

Y así el simpático zampabollos me quita el hambre porque da asco ver las mezcolanzas que se mete en la boca. Eso sí, todo en raciones extramegagenerosas, aderezadas de patatas fritas, queso, cheddar a ser posible, chiles hiperpicantes, hamburguesas, pizza, salchichas y una bota militar, todo ello entre pan y pan, rebozado en su conjunto, frito, salseado con más chile picante, ketchup y mayonesa, no vayan a faltar,  servido  por tres camareros, porque no hay musculado de gimnasio que pueda con tal mole.  Y la supuesta gracia es ver al orondo mozalbete zamparse aquello a bocados mientras corren extensos churretones por su cara, y tú lo estás viendo con el estómago pidiendo almax, las manos aceitosas, necesitadas no de una servilleta sino de una sábana de cama de matrimonio.

¿Por qué triunfan los mierdónalds en este país?

No sé a vosotros, pero a mí se me cierra el estómago viendo semejante espectáculo. Los norteamericanos, tan amantes de la comida sin usar cubiertos, creo que tienen equivocado eso de comer bien con comer mucho. 

Hay que reconocer que es todo un acierto que lo echen a la hora de cenar, porque, la náusea que me hace imaginarme el olor de las freidurías y antros grasientos a los que acude el andoba tragaldabas, hace disminuir mi apetito y así es más fácil conciliar el sueño por la noche.

martes, 20 de febrero de 2018

La enésima letra del "jimno"

Por lo visto, una cantante de esas que ha hecho tanta pasta en España como para irse a vivir a Florida con tal de no pagar un duro de más a su amadísima patria, ha sacado la enésima letra del "jimno" de España, más conocida como "la marcha real".

A mí, lo que esta señora se dedique a cantar me da absolutamente igual. Nunca he sido "flan" de su música y, hasta ahora, me he librado de escuchar su canto de amor a la patria. Su patria de corazón, que no de cartera, no sea que tenga que devolver parte de lo que ha amasado con la compra de discos por parte de millones de compatriotas que no han dudado en pagar ivas y cánones, al contrario que la diva, cuya actitud se asemeja en demasía a la de otros tantos fervorosos españoles que no dudan en tributar fuera, aunque a españoles no les gana nadie, que para eso llevan pulserica del color de la enseña nacional y lo mismo te cantan de teloneros en un mítin del PP promovido por Orange Market que te piden el voto para el sector duro y ultraliberal de los partidos más facciosos llenos de hijos y nietos de prohombres del régimen vestidito de azul con su camisita y su canesú.

Típico patriota de España en la pulsera, Florida en la cartera.

Por otro lado, me da la tétrica sensación de que estamos yendo hacia atrás, como los cangrejos, y llegará un día en que los de "Cuéntame" nos rebasen por la derecha, como no, y se planten en el 2050 mientras nosotros retrocedemos hasta 1962, año aproximado. ¿Que por qué digo esto? Pues, aparte de por el sonrojante episodio del árbitro que prohibe hablar en euskera, cosa inconcebible, aunque real, porque llevamos una temporada en que, no se sabe por qué, hay una titánica -glugluglú- labor en la sombra para externalizar de forma exaltada y vehemente los símbolos patrióticos, ¡A por ellos, oé!. Hasta hay un plan gubernativo para fomentar la españolidad en las escuelas. ¿Y esto por qué? Porque a falta de otras excusas, felizmente extinguidas, al PP de las corrupciones sólo le queda apelar al patriotismo más rancio y pestilente de Imperio para aunar votos de los olvidadizos que ignoran los latrocinios, los recortes, la cutrez de los servicios públicos en merma, etecé, etecé. Sólo les queda hacer referencia a Catalunya y al viva Españñña, coññño, para no perder esa compostura que no tienen desde abril de 1939.

Me quedo con la versión de Quequé:




Hablando de esas épocas con las que algunos sueñan con volver, he leído por ahí que hay gente que cree que la ínclita del "jimno" ha sido la pionera poniéndole letra. No es de extrañar que este país adolezca de cierta cultura. Hasta los más henchidos de corazón patriótico que ignoran quién fue don Pelayo, el Cid o los alcaldes de Móstoles (Los de ahora, no, los de 1808), desconocen que el poeta del régimen a pan y agua, Pemán, le puso una letra. Pero, además, tooodos, queridos míos, nos sabemos la letra esa que rememora el color del trasero del soldadito que era jefe del Estado cuando Pemán publicaba con el "nihil obstat". No me digáis que no.

lunes, 19 de febrero de 2018

Cambios de rutina

En estas últimas semanas, por una cosa  o por otra, no escribo con la frecuencia habitual en el blog. Una de las razones principales es que casi ni me paro delante del pc de casa y es que ha habido unos cambios en la rutina cotidiana.

A mi pareja le han cambiado el turno laboral y ahora paso las mañanas entretenida, pero en pareja. A veces pienso que no hay manera de aprovechar el tiempo por las mañanas. Inevitablemente el tiempo se te echa encima y tienes prisa por cocinar, comer y salir para llegar a tiempo de la esclavitud por horas con remuneración magra a fin de mes.

Espiral horaria

Disfruto mucho de los desayunos en compañía, y de que me hagan el zumo, porque yo soy una gandula de competición y no me gusta nada eso de presionar a los pobres cítricos en el exprimidor. Pero eso hace que no me dedique a remolonear mi ratico habitual delante de la pantalla del pc desde el cual escribo esto que leéis. Esto y que debería ponerme a estudiar, pero no tengo el cuerpo, ni la mente, con esa disposición.

En fin, que el absentismo bloguero durará unos pocos días más. 

Saludos.