Anoche llegué al portal después de un agotador día de trabajo en el que me suele entrar la furia homicida y mi sociabilidad va en franca merma, al punto de convertirme dentro de nada en un orco del pantano. Mi simpatía natural va a desaparecer igual que las comisiones de un constructor en manos de un concejal de urbanismo.
Nadie en la calle, normal, a estas horas ya hace un frío que pela y hasta los pingüinos llevan bufanda. Abro el portal, enciendo la luz y comienzo a subir las escaleras, y en esto que no puedo evitar en pensar en Colón, los Pinzones, las carabelas y, sobre todo, en Juan de la Cosa, porque resuena en mis oídos su grito "¡Tierra!". La escalera parece un camino de la de barro que ha quedado desprendido de las botas de estos vecinos que tienen campos diseminados en los que lo único que cultivan son animales de tiro. De lo otro, no me consta.
El pasamanos (Sí, soy exagerada)
Joder, se podrían sembrar patatas, casi no se ve el enlosado. ¡Qué cabrones! Encima me toca a mí hacer las escaleras. Estoy por tirarles la tierra en el buzón, para que lo pongan en un tiesto.
Lo dicho, estoy a un paso de dejar de ser una simpática personita sociable para convertirme en la JuliGan (Hooligan) que llevo dentro y que pugna por salir.
Por cierto, el corrector se empeña en subrayarme en rojo "pingüinos". ¿La diéresis no le gustará?
El invierno es un asco. Hace frío, nos envuelve una placa de escarcha y las horas de luz son misérrimas. Todo el mundo en estado latente esperando que la primavera nos devuelva la vida plena. A mi alrededor, la gente sucumbe a la gripe o a problemas coronarios de cierta gravedad. Más que los reyes de la creación, somos el género defectuoso. Hoy no tengo el día, como podéis ver.
Menos mal que aún hay gente que no pierde el humor ante la "normalidad" que nos endilgan por la tele y las revistas de sala de espera. Seguimos haciendo chistes a costa de los publirreportajes telecasposos.
Mientras no nos recorten en humor...En libertades ya van haciéndolo.
Una se entera de las cosas por las rrss, porque, desde luego, cada vez pone menos la tele ya que es un medio aburrido y odioso ¿Quién nos lo iba a decir a la generación que creció con ese electrodoméstico que hacía las funciones de niñera? Pues bien, resulta que el jefe de este Estado desastrado cumple una edad redonda y la tele pública le ha regalado un publirreportaje para que nos, los súbditos, veamos lo normalsísisisimos que son los Borbón-Ortiz.
Una facilona, para abrir boca
Claro que, una recibe memes de todo tipo por tierra, mar y aire, como no podía ser de otra manera ya que el pater familias es comandante en jefe de todas las ramas militares que copan cada elemento sólido, líquido o gaseoso.
Un famoso que no puede faltar convidado
Y es que, a pesar de las amenazas penales que restringen de una manera obscena el derecho universal a la libertad de expresión, la gente, por lo general, no se traga según qué teleseries, que de sitcoms estamos ya muy entendidos, y se han dedicado a retocar tan magna celebración de la primera familia del país, que por muy normalita que quiera parecer, no lo puede ser.
Rienda suelta de la plebe
Y el premio indiscutible del meme es para:
Ya verás como esta inofensiva broma nos cuesta un disgusto en el banquillo de los acusados.
Es viernes y, como tal, mi idea era dejar por aquí algo liviano, pero, claro, dado el panorama, he decidido dejar dos evidencias de que estamos gobernados por gente a la que no importamos un pimiento. Hay que tener cuidado con lo que se dice porque, encima, si verbalizas lo que piensas de ello, te comes una estancia en el banquillo de la Audiencia Nacional, donde sólo juzgan a los críticos contra el sistema, no a otros amenazantes fascistas.
Un presidente del gobierno que no hace otra cosa que dar ridículas "espantás" a lo que se le pregunta, en esta ocasión, que es la de que se manifieste sobre si el gobierno debería apoyar la igualdad de salario de la mujer para la misma tarea va y salta con: "no nos metamos en eso".
¿No nos metamos en eso? El estado es el garante de las leyes constitucionales de las que tanto hablan, pero "no nos metamos en eso", a pesar de zancadillear el mismo artículo 14 que dice: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer
discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión,
opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social."
Muy de Rajoy eso de que los problemas se resuelvan solos. Eso sí, para gastos en jabón andamos "sobraos", y concluye con que los empresarios Españoles son de los que mejor están haciendo las cosas".
Pero claro, el presidente se hizo un gobierno a su imagen y semejanza y tiene una diputada, Celia Villalobos, que un buen día, dándose un desayuno en la tele pública del PP, soltó un rollo que sonrojaría hasta a la clientela de cualquier mercado. Y nos dió una clase de irrealidad populachera, como si fuera la charlatana que vende pelapatatas en la esquina contándonos las bondades de los planes de pensiones privados y sin darse cuenta que al lanzar su perorata de señora jubilable, se atreve a decirnos que los pensionistas de hoy día, que empezaron a currar de niños, llevan más tiempo cobrando del Estado que lo que produjeron. Eso es mearse en la realidad y dar una bofetada al sentido común.
Si esta es la brillantez de los políticos que dirigen nuestro país, no me extraña que necesiten de la excusa del independentismo y su feroz lucha contra este para seguir sobreviviendo en su poltrona porque preparación para afrontar los problemas no tienen.
Llevamos una vida vertiginosa. Hoy todo se hace aprisa, con una celeridad desasosegante. Todo debe ser instantáneo, como un mal café. Todo para ayer. ¡¡Corre, vuela, apremia!! Demasiado veloz todo lo que nos rodea. Casi ni da tiempo a paladear el ahora, una lástima.
Y si todo lleva la prisa pegada al culo, la literatura no va a ser menos. De un tiempo a esta parte estoy encontrando novelas escritas a contrarreloj. Supongo que los editores estarán dando la brasa a los escritores para ello, pero esto sólo hace daño. Hace tanto daño que empiezo a leer novelas malas, que casi ni se pueden digerir. Sí, ya sé, yo no sabría ni escribir la décima parte de lo que otros autores, aún con premio, obtenido más por éxito comercial que por calidad, pero, aunque yo tampoco tenga el talento de otros muchos, ya tengo la experiencia lectora de saber encontrar buenos narradores o chapuceros "fast read".
Acabo de encontrar una novela policíaca, que me resulta algo ramplona, por cierto, tan olvidable que ni la voy a colgar en la esquina superior derecha de este blog, publicada por una de las grandes editoriales del país, a su vez, fagocitada por la gran editorial del mismo, que hasta da premios la noche de reyes, que permite las eses en la segunda persona del singular del pretérito indefinido o perfecto simple, como prefiráis.
Me sangran los ojos. Lloro amargamente en rojo. Las prisas de otros por editar -mal- me condenan al desangrado lagrimal.
David de Jorge es un cocinero hondarribitarra que hasta ha tenido algún programa en la tele de esos que han intentado hacer sombra a Karlos Argiñano. De Jorge es un hombre que intenta devolver la alegría que produce el buen comer y eso se nota en todos sus vídeos y programas. El bueno de David acaba de hacer una gran reflexión a los cocineros "modennos" de esos que tienen laboratorios de innovación y se pasan el día deconstruyendo y "esferificando" lo que te vas a llevar a la boca. Y tiene razón:
Ahora que acaba de morir Paul Bocuse y que Sergi Arola anda, muy lamentablemente, tocando fondo, según cotilleos de revista amarilla, que no deben ser del todo ciertos, cabría recordar que tener doctas dotes culinarias no significa ser un soberbio, que enseñar a comer a la gente cosas nuevas no significa denostar la cocina tradicional, que hacer concursos-humillación cruel-explotación infantil en la cadena pública riéndote de un crío de siete años porque no sabe hacer una espuma de marisco sobre verduras escarchadas, es una majadería y una obscenidad.
Argiñano ya lo dijo en un programa estupendo, Fora de Sèrie, de la TV3 en el que una periodista, en este caso Gloria Serra, elige un entrevistado, como Julia Otero eligió a Anna Gabriel, y muchos cretinos sólo han pillado la parte interesada en este caso concreto. El cocinero beasaindarra, que tiene su restaurante en la preciosa Zarautz, pensó que la estrella Michelin que le otorgaron en su día sólo le perjudicaba. Él vivía de su negocio y la mayor parte de sus clientes eran del entorno. Hacer un restaurante exclusivista sólo le perjudicaba, ya que no vive en una gran urbe.
Minuto 26'50'':
Y, como acaba el gran David, David y no "Dabiz", por Dios, que ser un reputado cocinero no te da permiso a destrozar la ortografía y el buen gusto...de la escritura, que son cocineros, no bioquímicos salvando el planeta de una invasión alienígena.
Hoy, chiquitos, es el día de San Sebastián. El santo romano cosido a flechas no me importa tanto como la fiesta que se vive en la ciudad homónima, y en todas las que se refieren a este o lo tienen como patrón. Hoy es el día, entre otros muchos, de las donostiarras.
Esta es de la arriada, pero también vale:
La ciudadanía donostiarra es demasiado propensa a celebrar fiestas siempre, los de la provincia nos llaman "kaxkarinak", es decir "jaraneros". Hoy se ha hecho una solemnidad bufa una antigua comparsa precarnavalera que se repite por todos los barrios de toda la ciudad durante 24 horas dividida en cientos de tamborradas. (Yo salía en dos, no te digo más).
Se tiene que morir mucha gente
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Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá
reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que
protagoniza “Se...
Nacida en los 70. Fiel reflejo de la generación Y (Con estudios, casi mileurista, y con un trabajo precario)Pero con ganas de tirar "p´alante", si el destino y quienes lo tejen nos dejan un poco en paz.