Por si no lo saben, las empresas que planifican encuestas, sondeos y tómbolas de popularidad intentan dejar siempre al cliente satisfecho para que pague mejor. El País, ese diario varado a la derecha cuyo mayor accionista es hoy día una empresa norteamericana de seguros, encargó a la empresa de J.J. Toharia un sondeo sobre intención de voto al calorcito de las molestas elecciones catalanas.
Barrio Sésamo informando
Lejos de importar realmente el resultado, que no deja de ser una quiniela, lo que importa es lo que hay detrás. No sé si se han fijado ustedes pero, con diferencia, el partido que lidera ese cuñao insufrible que es Albert Rivera sale mucho en la tele, y bastantes veces sin venir a cuento, la verdad. De Rivera, en las noticias se filtran opiniones, ya sea políticas, sociales o de cómo hace el sofrito de la paella. Que nos lo están vendiendo como producto atractivo de "este chaval con pinta de vendedor de seguros formal tiene que ser sí o sí tu futuro presidente".
No creáis que estoy de broma. Bueno. un poco sí, porque la vida hay que tomársela con humor, pero que nos vendan la "victoria" de Ciudadanos en unas hipotéticas elecciones no es más que otra jodida estrategia publicitaria para ver si, de una vez por todas, este adoquín con corbata toma el relevo de los peperos sumidos en corrupciones múltiples.
El principe de Salina ya lo dijo: Cambiar algo para todo siga igual.
El sondeo, además, nos ilustra con el "sorprendente" hecho de la caída al vacío de Podemos, al que presentan como "partido de izquierda". No tienen en cuenta, claro, que no hay partidos de izquierda importantes en este espectro nacional. No es que saquen 14 puntos a la izquierda, en una brecha jamás conocida, eso sería afirmar que existe una verdadera izquierda, y, creedme, no la hay.
En este país lleno de desertores de la instrucción, disidentes de la lectura e ignorantes de la conciencia de clases, la publicidad se ha convertido en una nueva fe que gana adeptos con colores brillantes, eslóganes efectivos y cortitos, para que no se tenga que leer demasiado, y amnesia general del perjuicio que la clase dirigente hace a los borregos inscritos en el censo. No es que haya una brecha de entre corrientes ideológicas, qué va, lo que ocurre es que directamente no hay de eso. La gente vota al tuntún al que sale más apuesto por la tele aunque no diga una mierda. Los programas electorales pasaron de moda, ahora se vota imagen y "contra el enemigo". Un enemigo creado de manera artificial por los partidos candidatos.
Un país en el que sus ciudadanos son atracados continuamente por su clase dirigente, que son robados por sistema, que ven como suben los impuestos, el consumo de energía, los medios para vivir y ven como se esquilman sus pensiones y se pudre su sistema sanitario y educativo, porque hay negocio detrás, no por otra cosa, que sigue votando con total ceguera a quienes los somete está perdido.
Encuestas/publicidad para asegurarse el mando.
Es un negocio redondo: Un país entero de votantes a los que se desprograma llenándoles la cabeza de gilipolleces, arrebatándoles la conciencia de clase, porque hemos despilfarrado por encima de nuestras posibilidades y es que éramos ricos (Modo ironía, on), se les hace creer que los verdaderos problemas importantes son otros focalizados en cierta comunidad autónoma, y se les da la solución, con un mesías neoliberal, vestidito de naranja, que tiene un programa vacío de contenido, pero que sale continuamente en la tele y que se convierte, misterios de la publicidad, en un líder de los sondeos. ¡Ya lo tenemos!
Y la gente en plan borrega lo votará hasta convertirlo en un presidente de gobierno de un país cuyo pueblo soberano hace años que perdió el norte y se deja engañar por encima de sus posibilidades. O, al menos, eso es lo que nos quiere hacer creer el País con esta última encuesta-publirreportaje.










