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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 4 de julio de 2016

Nunca hubo una vampira del Raval

Si hay algo que me chirría de las series "basadas en la historia" que produce TVE es que mienten más que enseñan. Series como "el ministerio del tiempo" tienen una aceptación espléndida, pero a mí me da un poco de mal rollo. Seguí la primera temporada con cierta prevención pero de esta segunda no he tenido valor de ver más que un capítulo por temor a sentirme defraudada y, para uno que veo, resulta que es atroz.

Nos contaron la historia "real" (Va entrecomillado, por si no lo pilláis) de la vampira del Raval. La vampira del Raval, injusto título que recibió la mujer pobre cuyo nombre era Enriqueta Martí, fue un personaje al que el morbo y el chafardeo proveyó de cualidades criminales que no tuvo jamás, pero no importa. Cien años después, "el ministerio del tiempo" sigue contando las mismas historias mentirosas y falsas para regocijo de los espectadores que creen que se están tragando veraces trazos del pasado.

Excelente obra de investigación

Al igual que se hacía con las mujeres que vivían solas, pobres, sin temores, ajenas al control del poder y que conocían el valor de las hierbas medicinales allá por la tardía edad media, a las que se convirtió en malvadas brujas porque qué es esto de que las mujeres puedan sobrevivir sin el control del hombre y de la iglesia (Sociogénesis de las brujas, de Vicente Romano, un buen libro que os explica todo esto), a la pobre Enriqueta Martí la maledicencia y el morbo la vistieron de lo que no fue jamás.

Otro libro de referencia

Se han escrito libros y novelas en los que se da pábulo a la monstruosidad de esta mujer de clase trabajadora que vivía mendigando, pero si queréis saber algo mejor el por qué se hizo un monstruo de esta mujer, leed "Desmontando el caso de la vampira del Raval", de Elsa Plaza, un concienzudo análisis del caso, de la presión social y de género de la época y de algunos datos que se ocultaron porque tenían tela.

Enriqueta Martí 

Elsa Plaza descubre, para quien quiera leer algo real, que Enriqueta Martí fue la cabeza de turco que pagó con creces un presunto secuestro de una menor mientras un responsable policial, conchabado con una alcahueta, escurría el bulto de un delito propio mucho mayor, que era la corrupción de menores. Dando pábulo a los "crímenes" de la Martí, se olvidaban de que se secuestraban a otras niñas para que algunos cabrones pagaran bien por sexo seguro con vírgenes sin enfermedades. Esto y otras cosas cuenta Elsa Plaza en su brillante libro.

Periodistas rientes sacando la ropa interior de la pobre Enriqueta


Y mientras, hoy día, cien años después, aún la tele y esas deslumbrantes series "históricas" como "el ministerio del tiempo" siguen contando mentiras, tralará. Ni Enriqueta Martí era un monstruo canicero, ni hacía bálsamos con criaturas, ni fue juzgada por este motivo concreto, ni fue asesinada por otras reclusas. Murió de cáncer de útero. De hecho las famosas pruebas de la sangre hallada en su casa bien pudieran ser fruto de las hemorragias uterinas de su enfermedad.

Puro morbo social fomentado por periodistas sin escrúpulos que jugaban a ser los más leídos.


2 comentarios:

Nosu dijo...

Pues justamente el otro día hablábamos con los compañeros de Enriqueta, porque en Barcelona hay una roomscape de esas que va sobre el tema.
Yo nunca había escuchado la historia de esta mujer, gracias por la versión real.

Emilio Manuel dijo...

Del Raval solo tengo buenos recuerdos de mi época de joven pipiolo salido de un colegio de curas y metido a trabajar apartado 1000 Km de la familia y con 17 años; recuerdo las conversaciones entre las mujeres de las barras de los bares y el grupo de amigos que deambulábamos, sin un duro, por la zona; vamos, visto en la distancia, nos hablaban como una madre, bien es verdad que el Raval de los años 60/70 nada tendrá que ver con el de hoy, aún menos con años pretéritos, todo eso es caldo de cultivo para que el listo de turno se saque una historia truculenta mas propia de una novela negra que de la realidad y con esto no digo que no haya habido muertes por la zona, que haberlas haylas, eran tiempos duros.

Saludos