Después de esperar un rato con algún que otro compañero de la empresa, me llama el médico para pasar consulta. Comienza la función. Interpreta las analíticas, el electrocardiograma, la espirometría...Todo normal, así que el matasanos ataca por los hábitos:
- ¿Fumadora?
- No.
- ¿Bebe alcohol?
- Ocasionalmente. Más bien soy bebedora social, si no, no.
El médico está contrariado, y fastidiado, no tengo hábitos tóxicos, como normal y hago algo de ejercicio, así que se decide por mis muertos:
-¿Algún familiar que haya muerto antes de los 65?
- Sí: Tres de mis cuatro abuelos, mi tío, mi madre...
El cabrón de la bata blanca pone cara de triunfo. Por fin ha encontrado una brecha en mi muro. Como en todos los casos, menos en uno, la causa de la muerte es el corazón, el tío lo apunta con ansias en mi historial. Joder, parece que le haya hecho feliz encontrar un atisbo de falta de salud en mi herencia genética. Pues si cree que eso me va a hacerme comer la cabeza, lo lleva claro.
Mi madre estaba asustada porque a sus padres y su hermano les falló el corazón relativamente jóvenes. Ella era hipertensa y se vigilaba la sal en las comidas. Tanto cuidar su corazón para acabar muriéndose de una leucemia. Fíate de las estadísticas, la genética y lo que apunte ese médico en mi ficha. Casi me gustaba más lo que me solía preguntar el otro médico de empresa cuando entraba en su consulta, que me decía: "Zer ari zara irakurtzen?" ("¿Qué estás leyendo?") Porque solía esperar mi turno con un libro.
El lehendakari, por malabarismos coaligados, Patxi López se ha quitado la careta y ha expresado lo que piensa acerca del euskara. El lehendakari, que debería ser el principal miembro protector del consejo asesor del euskara, se atrevió a decir las cosas que realmente piensa, que no deja de ser el vehículo habitual para satanizar una lengua que, para alegría de López y de muchos como él, acabará muriendo tarde o temprano.
En una entrevista a Telecinco, el lehendakari cometió la barbaridad de dejarse arrastrar por el mantra que usan en su partido político y se le ocurrió decir: "Espero que este cáncer (el terrorismo) sea pronto un asunto del pasado. Ello abrirá nuevos caminos y facilitará las cosas a la actividad cultural vasca. El euskera se unirá definitivamente con la libertad" Por lo visto, para el presidente del Gobierno Vasco, el euskara, lejos de ser una lengua, era un elemento terrorista y usarla convertía al hablante en alguien armado.
En el diario El correo, del derechista grupo vocento, Paquito ha intentado expliacarse y ha denunciado a quienes quieren "utilizar el euskera en la guerra política" y ha destacado que "la desaparición de ETA vinculará también al euskera, al país y a la libertad". Curioso, siendo él y los miembros de su partido político quienes más han hecho por utilizar dicha lengua en ese mismo sentido, demonizándola mil y una veces. Hace unos años cierta parlamentaria del PSE se atrevía a decir que de las ikastolas salían terroristas, y si eso no es demonizar al euskara diciendo una absoluta barbaridad ¿Qué no lo es?
Tiene gracia que él hable de ello siendo miembro de un partido político que ha intentado dejar al euskara bajo mínimos, como en aquellos años en que era miembro del gobierno junto a los jeltzales, y la cartera de educación corría de su cargo. López no hace sino decir lo que piensa, demostrando que no respeta mi lengua materna. Jc en su blog, lo explica muy bien.
Del libro de Alberto Pradilla, El judío errado, tenía intención de remarcar el capítulo sobre Mordejai Vanunu, que era un técnico de la central nuclear de Dimona, en el desierto edl Neguev. Vanunu un día se dio cuenta de un terrible hecho y quiso decirlo al mundo entero. Su propio país y sus conciudadanos lo tachan de traidor y lo encerraron en prisión por anunciar al mundo que Israel tenía la bomba atómica. Por Vanunu nadie en el mundo pidió libertad, aunque fuera candidato al Nóbel de la paz durante tantos años.
Vanunu nació en los años 50 en Marrakech (Marruecos) en el seno de una familia judía sefardí. Su familia, unos pocos años después emigro a Israel ya que este Estado reclamaba y aún lo hace, a cuantos judíos quieran hacer la "aliah" (la vuelta a la tierra). A pesar de no ser de la élite askenazí europea rubia, pálida y con los ojos azules, con mucho esfuerzo, Vanunu alcanzó la universidad y pasó por el servicio militar obligatorio. Y entró a trabajar en la central nuclear. Vanunu, que se había convertido al cristianismo, se dio cuenta de que en aquella central nuclear del desierto del Neguev hacían pruebas para algo muy diferente de lo que aseguraba el gobierno de Tel Aviv al mundo, y comenzó a realizar una investigación secreta, llena de pruebas y fotografías. Los señores Burns de la central, que fabricaban una bomba, echaron al díscolo técnico, y este huyó como pudo del Estado israelí. Vagó por el mundo hasta que dio con un periodista interesado en su noticia, que publicó con pelos y señales dadas por Vanunu, lo que negaban desde Tel Aviv.
Vanunu, el pacifista puteado
El gobierno hebreo encargó al Mossad, famoso servicio secreto que va enseñando las artes del Krav Maga y secuestrando gente, ora un anciano asesino nazi, ora un pacifista, que asesinara a Vanunu, que residía en Londres, con ojos hasta en el cogote, aunque creyera fielmente en que más valía abrir los ojos al mundo sobre la bomba atómica, que su propia vida. El director del Sunday mirror, colaboró con el Mossad para que lo capturaran, pero no fue así como Vanunu dio con sus huesos en una prisión israelí.
Se valieron de un clásico: Pacifista conoce a chica doble agente, que se enrolla con él, y lo entrega como un corderito a los servicios secretos. Pero ni eso era fácil, ya que desde Reino Unido no se podía llevar a cabo, así que la agente fichada por el Mossad embaucó a Vanunu para hacer un viajecito por Italia, y nada más llegar a la habitación del hotel después de haber abandonado el aeropuerto de Fiumicino, cayeron sobre él y lo secuestraron, al igual que hicieron con el nazi Adolf Eichmann, sólo que Vanunu, no había matado a nadie. Todo lo contrario, le repugnaba el uso de armamento nuclear.
Humor judío...Por lo visto
Israel intentó juzgar a Vanunu en secreto, y a medias lo logró. Le cayeron 18 años de prisión por traidor. Estuvo incomunicado. No tenía tratos con más gente que sus carceleros. Los primeros años le rompían las horas de sueño, y sus pocos enseres de la celda, cuando entraban a registrársela. En 2004 le concedieron la semilibertad, pero no puede salir de Israel. No tiene una vida fácil. Nadie le contrata, malvive con una pensión que una fundación noruega le sirve. Vive como un paria y tiene prohibido hablar con periodistas, pero se las arregla para saltarse ese escollo, aunque esto le suponga algún arresto ocasional. Vive mortificado en su país, que lo tacha de traidor, por gritar a los cuatro vientos que Israel es un peligro que enriquece uranio para sus bombas, mientras todos miran idiotizados a Irán.
Ha sido propuesto para el Nóbel de la paz muchas veces. En el 2009 envió una carta a los responsables del premio en Oslo para rogarles que no lo pusieran a la altura de Barack Obama, ya que eso es reirse de la paz, así como cuando se le dio este mismo galardón al estadista israelí Simón Peres, ya que según Vanunu, Peres fue el máximo responsable del nacimiento de la bomba atómica israelí. Peres, además, fue el responsable de arrestar en Roma de una manera tan extraña a Vanunu. Pero así y todo, Peres es Nóbel de la paz...y Obama, también.
Los hermanos Jon y Aitor Sarasua publicaron un interesante trabajo musical allá por el 95. Jon Sarasua, al que yo siempre encontré muy guapo, y mi madre, también, es un bertsolari de la nueva ola, de esos que ya no pertenecían al campo, sino que tenía estudios universitarios. Desde luego encima del tablado componiendo sus bertsos se da un aire intelectual.
Jon Sarasua era de aquellos jóvenes que se negó a hacer la mili, y por ello lo llevaron a juicio, con el fin de entrullarlo, y él, convirtió su juicio en una celebración artística, ya que montó un espectáculo de bertsolarismo y declaró de esa guisa a las preguntas de por qué se negaba a realizar el servicio militar.
Pero hoy no voy a recordar aquella fiesta, a pesar de todo, del juicio por insumisión, sino que voy a entresacar una bella melodía del mencionado trabajo, que se llamó Fauna txiki bat, en la que aprovechan sus dotes poéticas para hablarnos de cosas cotidianas como si fueran hechas por seres del reino animal. Sus títulos, además, son todo un recuerdo a Linneo, ya que titulan en latín.
Aquí os dejo Ursus tibetanus (El oso tibetano), una descripción de lo que hacen los montañeros occidentales en los ochomiles. La traducción es mejorable, traduttore tradittore. Ah, y sobre todo, quiero agradecerle a la dueña del horno su ayuda para convertir archivos.
Un día estaba hablando con la Pena Mexicana sobre gusanos sonoros y las canciones más espantosas que te puedes echar a las orejas y me acordé de, casualidades de la vida, una compatriota suya, que allá por el verano de 1982 sonaba demasiado y martirizó mi tierna infancia a mis ocho añitos, con una canción que para mí es una de las reinas del espanto sonoro jamás difundido. Yo sé que si hay mexican@s que me leen, posíblemente se mosqueen conmigo, pero es que aquella canción de Yuri Gonzaga, titulada "Este amor ya no se toca" era espantosa. La perla de la horterada. La letra digna de colgar en el museo de los horrores y el coro que marca un "tuuá, tuuá" digno de ser fusilado al amanecer. Y si no, aquí la muestra:
Con éste tipo de horteradas lo único que se pede hacer es el ganso, como en esta versión:
Si alguien tiene curiosidad por conocer la estructura social del Estado de Israel y sus contradicciones, hay un fabuloso libro llamado "El judío errado", escrito por el joven iruñatarra (pamplonés) Alberto Pradilla.
Pradilla es un periodista que conoce, porque ha pasado mucho tiempo allá, la situación del pueblo palestino y también la estructuración del pueblo de israel. Si alguien tiene curiosidad por conocer como se ha ido conformando este Estado, cual es su jerarquización (Porque todos los judíos no son iguales), saber las contradicciones que presenta el sionismo y esclarecer un poquito más el cómo funciona la sociedad israelí, le recomiendo el libro.
Desde el punto méremente sociológico, la sociedad israelí resulta fascinante a los ojos de un investigador social: Una sociedad que se ha fraguado en menos de 60 años, con una lengua común que era una lengua muerta hace 100 años y que está renacida. Oleadas de judíos de todo el mundo dispuestos a hacer la "aliyá" (el regreso a la tierra de Moisés), que es cualquier cosa, menos una sociedad igualitaria, ya que la clase dominante, la élite, son los judíos de procedencia askenazí (norteeuropeos), los sefardíes (de orígen español) van detrás, los mizrahím (judíos, la mayoría sefardíes, pero que proceden de países árabes, desde Marruecos hasta Irak), a los que se les daba el peor terreno, quitado a los palestinos, claro, en zona caliente, y por último, los judíos etíopes. Judíos de piel negra, descendientes de Salomón y la reina de Saba, por lo visto, a los que se empezó a traer a Israel en vuelos gratis de El Al (la Iberia del estado sionista) desde Abisinia en los 80, pero que son segregados racialmente por morenos. Y por último, los rusos, que a la caída de la URSS, vinieron en tromba, tanto judíos como no judíos, que han desterrado de muchos barrios el hebreo y directamente rotulan en cirílico y hablan la lengua de Dostoievski.
Cuenta, como muchos otros libros, la procedencia masiva y creyente de judíos norte y sudamericanos a lo que ellos creen que es su casa, porque hace 3000 años vivían allá (Y los palestinos, también, ¿O es que se olvidan de Ismael, hijode Abraham, porque les da la gana?) Se basan en la biblia, escrita por ellos, y desoyen a la historia y la ciencia.
El libro, además, hace un buen resumen de la historia del Estado, desde que a Teodoro Herzl se le ocurre eso del sionismo, que no sabían si poner Israel en la Patagonia, en Tanganika (Actual Tanzania continental), o en aquél lugar donde Balfour firmara años después una paz. Nos cuenta la de grupos terroristas israelíes en los años 40, las sabidas atrocidades para con el pueblo palestino, el abanico de partidos en la Knesset (parlamento israelí), grupúsculos sociorreligiosos del Estado: Los ultraortodoxos, que no curran, pero reciben compensación del Estado y son muy sexistas, la mili de 3 años, 2 para las mujeres, los samaritanos, que aún existen...
Y por último, las penurias de Mordejai Vanunu, un judío sefardí (y mizrahí, ya que es de origen marroquí), que trabajaba en una central nuclear, como Homer Simpson, y que hizo público que Israel tenía la amenazadora bomba atómica. Y las contínuas putadas, secuestro del Mossad incluído, y encarcelamiento inhumano sufridos por este hombre, que se merece un post para él solo, cosa que haré.
Un buen libro para quien quiera conocer datos de un estado tan contradictorio en todo su esplendor
Aunque este nombre os traiga a la memoria a aquél grandísimo actor británico, el nombre-homenaje pertenece a una banda de rock madrileña que comenzó a sonar allá por los 90 y aún sigue en activo, aunque con cambios, como suele ser habitual.
Los Petersellers llegaron a mis oídos como ha llegado gran parte de la música que me ha influído: Gracias a mi hermano mayor, que siempre ha sido mi guía musical. Los hermanos mayores merecen un post por eso. Me encantó la música en directo de los Petersellers. Tienen fuerza y gracia. Como gente de más o menos de mi edad, han tragado la misma tele que yo, y eso se nota en sus canciones. Versionean grandes hits de la música con mucho salero. Botón de muestra:
La pieza fundamental de su música: Mazinger Z:
Se tiene que morir mucha gente
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Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá
reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que
protagoniza “Se...
Nacida en los 70. Fiel reflejo de la generación Y (Con estudios, casi mileurista, y con un trabajo precario)Pero con ganas de tirar "p´alante", si el destino y quienes lo tejen nos dejan un poco en paz.