Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

martes, 18 de noviembre de 2014

Diatribas destalentadas

Creo que no entrenar las meninges nos convierte en brutos. Estaba leyendo, por mero aburrimiento mientras esperaba en la cola del médico, porque me he dejado el libro que me estaba leyendo en casa, pasajes de mi propio blog de años anteriores y me ha desconsolado ver que cada vez escribo menos y, encima, peor.

No sé si será la época, el -bajo-tono humorístico, o que cada vez soy más burra, pero creo que he perdido agilidad narrativa y la causa puede ser que no lo llevo a cabo tanto como antes. La falta de ejercicio nos suele entorpecer en todas las actividades que desarrollamos, es verdad.


Efecto Homer de embrutecimiento

Quien sabe, si sigo por este camino, y no fuera porque soy una cuarentona con una anatomía vulgar, me podría convertir en una cronista del estrafalario e incomprensible "pograma" de "telecirco" "mujeres, hombres y vicetiples" donde hay que tener más desvergüenza que cerebro y más cánones estándar de belleza que vocabulario, oyess.

Y así, un día de estos, me acabaré convirtiendo en uno de esos humanos zarraspastrosos de "el planeta de los simios" donde Charlton Heston, caracartón, era el ¡más inteligente de nosotros!.

Buah, qué "malamente" me ha sentado el yogur caducado.

lunes, 17 de noviembre de 2014

Historias de la lotería navideña

Entró a comprarse unos zapatos para el invierno a la zapatería del barrio. El matrimonio que la regentaba estaba en plena y acalorada discursión.

    - ¿Pero por qué te has gastado ese dinero en algo tan tonto?- inquiría disgustado él- ¡Si nunca toca! Ya te dije que no compres más décimos de la lotería de navidad. Nos gastamos una fortuna en humo.

    - ¡Anda ya, Manolo! No seas exagerado. Me la ofreció el viajante de zapatos de Elda y no supe decirleque no. La lotería de navidad une a la gente. Y calla ya, no me des la murga que ha entrado un cliente.

El cliente, vecino desde que se construyó el barrio obrero, conocía a los zapateros y siempre les compraba el calzado a ellos. No pensaba meterse en la discursión del matrimonio, sin embargo ellos mismos lo involucrarion.

    - ¿Qué le parece a usted, don Roberto? Mi mujer es una manirrota y va gastándose las pesetas en lotería. ¡Una inversión al cubo de la basura!

   - Diga usted que no, don Roberto, que la ilusión se ha de pagar y nunca se sabe.

Roberto no entendía nada y no quería molestar, pero ver la discursión del matrimonio le hacía sufrir. El zapatero resumió la cuestión: Su mujer se dedicaba a comprar lotería de navidad en décimos y participaciones y ya llevaba una pequeña fortuna gastada en algo que no recuperarían a buen seguro. Se habían puesto un límite, pero Leocadia, la zapatera, había sucumbido al décimo que el representante de calzado alicantino le ofreció. Roberto se sentía incómodo ante la situación.

    - Bueno, si quieren ustedes, yo pago la mitad del décimo, y así no es tan grave.- Roberto sacó la billetera para pagar y apuntarse el número. Ni siquiera se acordó de los zapatos hasta que llegó a casa. Los zapateros estaban algo más tranquilos.

Y llegó el día de la lotería de navidad, 22 de diciembre, un día gris y lluvioso, y las casualidades de la vida y los caprichos de la fortuna hicieron que el número del viajante alicantino de zapatos fuera agraciado con el gordo. Y Roberto, al salir de la oficina, comprobó que el número que había comprado a medias era el agraciado. Y bajó contento la calle para ir a felicitar a los zapateros con esa suerte compartida. 

A mí, el que me da miedo, es el de detrás.

La zapatería estaba cerrada. Sorprendido en un primer momento, lo encontró natural después. Ya volvería mañana. Y volvió, pero los zapateros, serios, se negaban a reconocer el premio dividido a partes iguales.

    - Acuérdense- argumentaba Roberto- que les pagué la mitad del décimo. Esa mitad me corresponde.

   - No señor, el décimo es nuestro por entero- esgrimía Manolo- Lo siento, pero así se queda.

   - Habíamos llegado a un acuerdo. La mitad me pertenece. No tengan tanta caradura.

   - ¿Pero cómo vamos a repartir si ha tocado?- Razonaba Leocadia.


Y este era el quid. ¿Cómo iban a quedarse sólo la mitad si había tocado? Y así fue. No repartieron el premio, y, encima, ni siquiera le dieron las pocas pesetas, en comparación de la mitad del décimo jugado. 

El nuevo anuncio de la lotería es muy enternecedor, pero ya veríamos si pasaba en la realidad. Yo no digo que no, pero lo más factible es que pase el caso de los zapateros, caso, que, por cierto, es real.



Lo único tranquilizador es que, por lo menos, no se nos aparecerá Raphael en plan Jack Torrance de "el resplandor".

viernes, 7 de noviembre de 2014

Operación araña selectiva

Hay en curso una operación policial llamada "operación araña" que, escudándose -selectivamente, eso sí- en que es enaltecimiento del terrorismo, filial de la empresa Todo es ETA sociedad ilimitadísima, está produciendo detenciones de indivíduos a los que sólo se les podría acusar de mal gusto y desobediencia paterna, si es que sus padres les decían eso de tener respeto al prójimo.

Muestra detenible

Anteponen esa mordaza eficaz que es el sacrosanto enaltecimiento del terrorismo por unas frases que deberían estar salvaguardadas por la libertad de expresión, sin embargo, concedimos en su día que cualquier ataque a ciertos privilegiados sea entendido como terrorismo, con lo cual, gracias a esa especificación es un delito grave que desees la muerte dolorosa de alguien (cercano al poder) y eso se convierta en delito. Da igual que existan los derechos fundamentales y la libertad de expresión figure, en teoría, claro, como derecho a ejercer, en este caso queda derogado.

Ejemplo "detenible"



Ejemplos no "detenibles"

La operación, aún en curso, está deteniendo a jóvenes cuyas opiniones expuestas en las redes sociales son juzgadas como terrorismo. Yo creo que es una exageración. Puede tachárseles de mal gusto y de deseos insanos, pero, que sean detenidos por expresarse libremente en la red viola todo derecho fundamental. ¿Quién sabe? Quizá por escribir esto dentro de un rato tenga a la puerta de mi casa a un montón de policías vestidos como para una guerra para detenerme porque rechazo los métodos inquisitoriales que está utilizando el Estado mojigato. Quizá llamar mojigato al Estado sea un delito y me esperen más años de talego que a Jaume Matas. Porque hasta lanzar tartazos conlleva más cárcel que robar a manos llenas el dinero de los contribuyentes. ¿Quién hace las leyes? Está claro.


Sabino Cuadra es un diputado de Amaiur, no es delito.

Eso sí, si las amenazas de muerte y los deseos de agonía hasta el final de los finales está brindado a personajes desafectos al poder e incluso molestos hay vía libre. Uno puede zaherir y expresar sus deseos más obscenos con total impunidad.

No hay más que ver al descerebrado neonazi (Sí, ya se que es una redundancia) Jon Cobra deseando apalizar hasta el final a Pablo Podemos Iglesias, pero a este orangután chulesco no lo detendrán porque no se considera delito. Lo otro sí.

ADVERTENCIA: Este vídeo de neonazi descerebrado puede herir la sensibilidad de la gente que acabó sus estudios primaros escolares, pero es un ejemplo de que amenazar de muerte a este ¿ser? le sale gratis:

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Historia de un elenco artístico

Volviendo al post de ayer, sobre el actor que hacía una peli para de CIFESA, Edmundo Barbero, en Córdoba, a mediados de julio de 1936, encontré cierta información gracias a internet, porque, desde luego, en el libro de él se dice que "tampoco se sabe gran cosa", sólo que , al final de la guerra, se metió en la embajada de Chile para poder salir hacia América.

Es apasionante buscar referencias sobre el elenco artístico que trabajaba en Córdoba. Algunas piezas del puzzle he encontrado. Se estaba rodando El genio alegre, en origen, una pieza teatral de los hermanos Álvarez Quintero ambientada en una Andalucía costumbrista, con sus clases humildes, sus señoritos donde triunfa el amor de los jóvenes. Nada original, como puede intuirse.

Al final, se estrenó en 1939 con muuuuchos retoques

Total que se empezó a rodar la película en el 36, pero en la ficha de todos los archivos cinematográficos aparece 1939, porque, claro está, no pudo terminar de producirse hasta esa fecha y algunos de los miembros originales "desaparecieron" de los títulos de crédito a la par de que la península. Hay pocas referencias a esta versión, ya que se suele hacer referencia a la de 1957 con Marujita Díaz sin retoques aparentes.

En la versión del 36-39, según algunas fuentes aparece en los créditos Rosita Díaz Gimeno, en otras no. Resulta que Díaz Gimeno era una actriz que había viajado con esa delegación española de "la otra generación del 27" (Tono, Jardiel Poncela, Neville...)a los EEUU para hacer las versiones al español de las pelis de los años 30. Casada con un hijo del presidente de la República, Juan Negrín, ya por eso era una roja peligrosa. De hecho, se recoge en el libro de Barbero "Infierno azul" que es delatada por uno de los compañeros, fascista recalcitrante, que no es otro que Fernando Fernández de Córdoba. Un pájaro de cuidado, que se dedicaba a delatar por rojos, aunque fuera mero chismorreo, a todos sus compañeros de profesión desafectos.

La nuera de Negrín.

El chivatazo de "Falángez" de Córdoba, hace que a Rosita Díaz Gimeno la encarcelen y no pueda salir hasta que avalen su "limpieza de sangre" en los primeros momentos de la guerra. Como la cosa se va a poner peor, en cuanto puede, huye a EEUU. Trabajó en México a las órdenes de Emilio "el indio" Fernández y murió en Nueva York en los 80.

El bigotico subraya la ideología

Edmundo Barbero cuenta que media Córdoba acudió a la cárcel a pedir la liberación de Díaz Gimeno, y que, además, debido al estado de guerra y a la falta de alimento, se desata en la ciudad una epidemia de tifus que también ataca a la compañía artística. Además de Díaz Gimeno hay una actriz joven llamada Anita Sevilla que tiene un hermano banderillero de izquierda, "Nili", y por ello sufre la misma delación de Fernández de Córdoba y la misma detención por parte de un oscuro personaje llamado "el Algabeño" torero y significado "hombre del alzamiento" cordobés que se dedicaba a lo mismo que Fernández de Córdoba, pero en el mundo de los toros.

Otra víctima de la guerra

La pobre Anita Sevilla (Ana Pérez Gómez), cantante que empezaba a brillar en los años 30, murió muy joven en Nueva York. Para salir de España, Ana, esposa del torero Benito Durán, tuvo que disfrazarse de monja. En Lisboa, donde estaban huidos como Carmen Amaya o Miguel de Molina, fueron contratados por un empresario argentino y ese fue su salvoconducto. Su hija, Ana Durán, siguió los pasos de su madre y también, igual que Díaz Gimeno, trabajó a las órdenes del Indio Fernández en la película mexicana "Pepita Jiménez" en 1946.

Además de las dos actrices, y dice Barbero que gracias a que fueron las primeras detenidas, de otra manera habría alguno con indigestión de plomo tirado por ahí, por las delaciones del judas Fernández de Córdoba, fueron detenidos e interrogados el hermano de Anita Sevilla, dos ayudantes de operador, dos maquilladores, el chófer del transporte de material y el propio Barbero.

Después de un par de detenciones de todos los miembros desafectos al nuevo régimen de la compañía de cine de CIFESA, evacúan a todos hacia Sevilla. De allí muchos partirán para Lisboa cuidándose mucho de frecuentar la calle, puesto que está todo lleno de delatores salazaristas que prestan su ayuda al franquismo.

Edmundo Barbero se asiló en la embajada de Chile y hacia 1940 pudo salir hacia aquél país. Sin embargo, parece ser que desarrolló su carrera de actor y de profesor de teatro en El Salvador, donde se hizo un artista de renombre y llegó a ser muy querido. Su familia sigue viviendo allí. Jerónimo López Mozo, dramaturgo catalán escribió, basándose en la vida de Barbero "el olvido está lleno de memoria".

Edmundo Barbero, salvadoreño de adopción

El ínclito Fernando Fernández de Córdoba, prohombre del régimen, se hizo un hueco en el mundo del artisteo de posguerra. Era, sobre todo, actor de radio y, de lo más famoso que hizo fue prestarle la voz al último parte de guerra de Franco, aquél de "en el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo..." Fue uno de los primeros que se puso a escribir memorias bélicas, su libro se titula "Memorias de un soldado locutor. La guerra que yo he vivido, la guerra que yo he contado". El libro sólo está disponible en tiendas de segunda mano, pero me da que de las delaciones, el andoba no dice ni pío.

Memorias frescas, de 1940 ¿Y el prologuista?

Y esta es la historia curiosa que gracias a internet y a las cuatro referencias delos libros "El infierno azul" de Barbero y "El montaje del franquismo" de Emeterio Díaz Puertas, he podido conocer.

martes, 4 de noviembre de 2014

Un buen libro de testimonios

Hace poco recuperé una de esas lecturas pendientes que nunca rescataba del estante. Un libro que me regalaron por un aniversario quizá porque es voluminoso, 456 páginas, pero que se lee muy facilmente. Este libro, realmente, es una edición tipo aceite para bisagras, es decir, tres en uno. Tres libros cortos de memorias de tres personas que, en julio de 1936 se encontraban en Andalucía. Tres personas diferentes que cuentan las vicisitudes tétricas de la sublevación en el sur. Tres voces de tres procedencias diferentes.

La primera es la que da título a esta obra, Un año con Queipo de Llano, escrita hacia 1938 por Antonio Bahamonde, un hombre de derecha, sevillano, que sirve como delegado de propaganda del ejército del sur, que pronto empieza a ver las barbaridades de la guerra y la catadura moral de sus jerifaltes. Decide escapar en 1937 de todo aquello, porque no da crédito a las bestialidades de los alzados. Huye a México, donde publica este libro, haciendo un retrato de Queipo de Llano como lenguaraz, traidor y ególatra. 

Testimonios sobre los actos de estos bárbaros de la foto

Narra varias anécdotas, pero dice que la que más le impactó, en un pueblo de Extremadura, un crío mal vestido (Sólo con un delantal) y descalzo, pidiendo para llevar dinero a su madre. Su padre, médico, fue fusilado y a su madre y a él les quitaron todo lo que tenían, aparte del médico. Al niño le daban de comer en Falange, pero cada vez que iba le hacían recordar que su padre era malo, malísimo. 

También cuenta el peso de la Portugal salazarista en el conflicto. La cantidad de espías que detectaban españoles y los entregaban al ejército franquista, y, como no, la ayuda inestimable de Hitler y Mussolini, con aquellos militares extranjeros que se creían dueños de todo.


La siguiente crónica, Noches de Sevilla, es del reportero franco-canadiense Jean Alloucherie, que viaja por la España nacional, entre Salamanca y Sevilla, que, no pocas veces está a punto de buscarse un disgusto, pero gracias a su carnet de reportero guiri, es librado de la cantidad de fusilados diarios en cualquier calle sevillana.

La tercera parte del libro es narrada por Edmundo Barbero, un miembro del equipo cinematográfico de CIFESA que estaba rodando una película aquel julio en Córdoba. Desde el alzamiento, la ciudad vive momentos terribles. Los que son de izquierda se sienten como ratones atrapados. Una de las actrices es hermana de un funcionario público en Madrid y eso le cuesta la cárcel. El mismo Barbero es detenido. Son delatados por un compañero que se hizo famoso, Fernando Fernández de Córdoba, un actor de simpatías fascistas, que no dudaba en denunciar a cualquiera de sus compañeros para hacerse un hueco importante el día de mañana. La narración de Barbero se llama el infierno azul, y cuenta su periplo en la cuerda floja de un país en guerra entre Córdoba, Sevilla y Lisboa. Otra vez salen las infaustas delaciones de la policía portuguesa y su red de confidentes y la gran ayuda que prestó al franquismo.


El libro explica historias de tres personajes que coincidieron en el lugar y en el tiempo, que, a pesar de tener ideologías diferentes, llegaron a concluir en la barbaridad de la guerra y en la crueldad de los hombres.


La referencia del libro: Un año con Queipo de Llano; editorial Espuela de Plata, Sevilla, 2005. 456 páginas.

viernes, 31 de octubre de 2014

Se va el verano, llega el invierno (28 de octubre)

A pesar de haber sobrepasado el primer mes de otoño, este año estamos gozando de un clima inusual. Hace calor, sobre todo, según me cuentan, en mi ciudad natal. Ayer mi hermano me decía que se largaba a la playa, incluso a bañarse. No recuerdo día de mi cumpleaños sin chaqueta gorda para abrigarme...Hasta ayer, claro.

El martes, día 28 de octubre, era el día de los santos apóstoles Simón y Judas Tadeo. Cuando no había datos astronómicos populares, la gente recurría al santoral para fijar fechas estacionales, si bien, decía mi abuela, "Por Todos los Santos la nieve en los altos, por San Andrés, la nieve en los pies", inicio y fin de noviembre, respectivamente, en esta canción tradicional que popularizara Xabier Lete, se dice claramente que por día de San Simón y San Judas se fue el verano y llega el invierno.

Los apóstoles del 28

La letra es muy curiosa. Hace curiosos juegos de palabras con la condición de quienes viven en esa tierra esperando, con aprensión el invierno. "Si no viniera, mejor". Este año casi les hacen caso.

Xabier Lete, excelente músico

La letra dice así: "San Simón y San Judas, se fue el verano y ha llegado el invierno. Si no viniera, mejor. Vivimos pobres en este agreste páramo. Verdaderamente no somos tan buenos. No tenemos caballos, no somos caballeros. No tenemos ganado, no somos ricos. Nosotros tenemos el euskara, nosotros somos euskaldunes "(Que significa el que posee el euskara).

San Simon eta San Juda,
joan zen uda, eta negua heldu da. (bis)
Ez baletor hobe, bizi gera pobre
eremu latz honetan.
Ez gara hain onak benetan.

Ez dugu zaldirik, ez gara zaldunak.
Ez dugu abererik, ez gara aberatsak.
Euskara guk dugu, gu gara euskaldunak.
Euskara guk dugu, gu gara euskaldunak..