Le gustaba sentarse delante del televisor y disfrutar de esos nuevos concursos que se habían puesto de moda en los que un cocinero prepotente, vestido con una chaqueta de faena diseñada por Agatha Ruíz de la Prada, en vivos colores, con más pinta de estibador de puerto que de fino maestro culinario, se dedicaba a humillar, junto a un equipo de cocineros que le daban una coba desmesurada, a un montón de concursantes que habían pasado un desesperante cásting.
Se sentaba a la hora de la cena a devorar con los ojos la pantalla de su televisor examinando lo que los concursantes humillados hacían con unos huesos y despojos, harina y mantequilla, que según decían, se llamaba "velouté" y unos filetes de lomo adobados en zumo de limón. El cocinero con pinta de estibador debía de haber perdido el paladar comiendo bazofia de bar-pocilga en otro programa de esa cadena, que se dedicaba a repetir en un bucle sin fin a todas horas.
Imagínate que ese huevo es el páncreas del jurado.
Estaba mirando con embeleso el televisor cuando sintió la llamada de su estómago. Tanta filigrana culinaria le abría el apetito. Mañana comentaría las vicisitudes de los concursantes con sus compañeros del trabajo, aunque él no tuviera la mínima idea de hacerse una tortilla francesa, no ya un huevo frito con su puntillita y su yema cremosa. Estos programas de cocina de la tele le daban la oportunidad de ver como unos esforzados cocineros lo pasaban mal para que un equipo de maestros los pusieran a parir. Y estaba de acuerdo con ellos. ¿Como se podía presentar un potaje sin meter un geranio en el centro del plato? ¡Menudos salvajes querer presentar el plato hondo lleno de legumbres sin más!Mientras los veía hacer equilibrios por la cocina, desde la pantalla de su televisor, no podía estar más de acuerdo en lo que decía el cocinero-estibador de la chaqueta naranja fosforito. ¡No tienen ni idea de cocinar! Pero iba sintiendo el hormigueo estomacal.
Menos mal que ya habían tocado el timbre de la puerta en ese momento y el motero con las pizzas llegaba a tiempo.
Se tiene que morir mucha gente
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Cualquiera que mantenga amistades desde Educación Infantil sabrá
reconocerse en parte en el trío de amigas (Bárbara, Elena y Maca) que
protagoniza “Se...
Hace 2 meses








