La Unión Europea no es tal unión. Los países periféricos sólo somos el lugar de vacaciones con la misma moneda. Los países ricos se rasgan las vestiduras por tener que dar la mitad del dinero que se dió gustosamente a la banca hace un par de años. ¡Se dió dinero público a empresas privadas y nadie lo impidió!, pero ahora que los griegos pierdan calidad de vida (Seguro que la mortalidad aumenta por la falta de cobertura sanitaria en merma), remolonean para rascarse el bolsillo.
Vicenç Navarro, que es un profesor de economía con unas ideas muy claras, daba datos muy curiosos. Los países de la UE en situación de riesgo inminente (Grecia, España, Italia, Irlanda y Portugal) han sido países que durante el siglo XX han tenido una falta de libertades, si no ha habido dictaduras represoras, ha habido gobiernos títeres y ultraconservadores al servicio de una metrópoli. El gasto social en estos países es el menor de la UE, tanto en sanidad como en educación, pero superior en policía.
En España el funcionariado está mal visto porque se ejerció bajo influencia durante muchas décadas. Ser excombatiente te daba muchas ventajas y poco esfuerzo físico. Cambiar el chip es difícil. Un español de cada diez es funcionario, mientras que en Escandinavia es un ciudadano de cada cuatro. En el norte el gasto en servicio público es mucho mayor que en el sur de Europa, pero nos engañan sistemáticamente porque quienes detentan el poder en esta España se han hecho ricos a base de aplicar teorías neoliberales.
No se suben los impuestos porque los que más tienen, que son los que más estafan, no quieren pagar más, como sería lógico. Asedian al Estado para que el ahorro salga de la reducción de servicios públicos. He ahí el quid. El Estado racanea con el gasto público, porque no se atreve a meter mano a la clase dominante que se ha hecho de oro a base de ideas neoliberales. Evitan que se recurra al impuesto de sociedades y, por si acaso, se llevan el dinero a paraísos fiscales, casita en las Bahamas y servicios sanitarios privados (Otro gran negocio), y piden a gritos que el Estado recorte de la beneficencia de los gandules de los obreros y les recorte los derechos. ¡Qué se habrán creído!
Y esta es la pura verdad. Quienes mandan creen que vivimos por encima de nuestras posibilidades sólo porque queremos tener opción a una buena educación superior, una sanidad pública pagada con nuestras retenciones fiscales y a mucha honra y porque, si ahorramos, podemos pegarnos unas semanas de vacaciones, incluso viajando en avión. Por eso y por nada más. Así que nos recortarán educación, harán lo imposible para meter mano en la sanidad, que es un negociazo y nos harán copagar ¡Pero si lo hacemos desde siempre! y se acabaron los derechos de los trabajadores. Eso es lo que quieren de nosotros.







