¿Qué hacías tú hace hoy 30 años a eso de las siete de la tarde? Yo lo recuerdo. Estaba encantada de la vida viendo la tele donde no hacían otra cosa que echar dibujos animados a mansalva. Yo tenía siete años y ya habíamos visto a un picoleto dando voces en medio del congreso de los diputados que era un sitio donde iban unos tipos vestidos con traje a aburrir a los que vieran la tele. Nos hacía hasta gracia por lo chusco de la situación. Al día siguiente, claro, ni colegio ni leches. A mí me daba clases la andereño Nieves, que era una cariñosa mujer a punto de jubliarse, que había visto como depuraban a tantos compañeros cuando ella había empezado a dar clases siendo una jovencica. Los profes decidieron no dar clases y toda la chavalería subía la cuesta de la salida del colegio coreando un alarido vistorioso.
Pero claro, yo tenía siete años y hacía 2º de E.G.B. Mis padres estaban con cara seria y había oído la radio en su habitación hasta largas horas de la madrugada. Quién sabe si porque aún éramos niños, pero no recordábamos el franquismo porque no nos había dado tiempo, lo cierto es que aquello pasó por nuestras vidas con la misma importancia que la canción de un verano cualquiera. Con el tiempo y la gravedad que dan los años ves que "aquello" era ciertamente peligroso.
Pero todo el mundo se dedicó a mentir como cabrones, y se impuso una verdad oficial que no es cierta y que jamás conoceremos en todo su conjunto. Porque es muy raro, rarísimo que el preceptor del rey en su juventud, el monárquico convencido, el militar sacrificado fuera la cabeza de un golpe de Estado que pretendiera atacar a su idolatrado jefe. Es raro e imposible.
Amadeo Martínez Inglés tiene un par de libros acerca del golpe de Estado y de la corona que dicen muchas cosas. Martínez Inglés es un coronel retirado que estaba en el Estado Mayor de Zaragoza aquellos días y desgrana los hechos del momento. La "verdad oficial" nos dice que la asonada militar era una chapuza. Claro que lo era, se llevó a cabo corriendo para anular la verdadera asonada prevista para el 2 de mayo (poéticos los militares) por parte del sector más ultraderechista del ejército. Ya se había intentado antes, en noviembre del 78, por parte de Sáenz de Ynestrillas padre, ante la inminente "constitucionalización" del Estado y la legalización de los partidos como el PCE, y la refundación de las Autonomías en la semana santa anterior. La llamada operación galaxia no pudo llevarse a término, por eso había prevista otra intentona para mayo del 81. UCD, el partido del gobierno, estaba en crisis y se intuía que la izquierda volviera a ganar, y, claro, para eso no se había hecho una guerra.
Así el general Alfonso Armada, monárquico hasta la médila y preceptor del rey, hurdió en el palacio de la Zarzuela un nuevo golpe para que la corona no se viera expuesta a tener que huir de nuevo, como le pasó a Alfonso XIII cincuenta años antes. Se pretendía controlar el gobierno. Armada sería el nuevo presidente. Un gobierno de concentración nacional, y el rey estaba enterado de la situación. Que las cosas salieran como salieron, tampoco es que salieran nada mal, se reforzó el valor de la corona, aunque el rey tardara ocho horas en dar la cara, supongo que por ver la pinta que tomaba el hecho. Armada se sacrificó como todos los patriotas enajenados del deber, porque lo importante era salvar a su rey, y, al menos, su figura salía reforzada.
¿Los hombres de Paco?
Claro que si queréis saber con mayor precisión aspectos del golpe que la "verdad oficial" escamotea, recurrid a leer "23 F, el golpe que nunca existió" de Amadeo Martínez Inglés (Ed. Foca). La peli de reciente estreno, jajaja, seguramente volverá a la "verdad oficial", porque de subvenciones viven.