Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 2 de febrero de 2009

De aquellos vientos, estas goteras

La semana pasada el viento se llevó -con permiso de Margaret Mitchell- la mitad de las tejas de este ático tan mono, y como las desgracias nunca vienen solas, este fin de semana está haciendo clima cantábrico y nos llueve también dentro de casa. El perito del seguro lleva toda la semana sin anunciar su visita. Mi pobre niña está muy preocupada. Anoche estaba haciendo punciones en las placas de escayola de la cocina para vaciar alguna bolsa de agua formada después de tanta lluvia. El cutre del vecino jicho, que tenía los techos de uralita, está dejando la puerta de la calle llena de escombros.

La gente de aquí se asombra al comprobar que es cierto que puede estar dos días lloviendo ininterrumpidamente, cosa que no conocían más que de oídas. Hoy, además, tenía examen de catalán. Para lo prácticamente nada que he trabajado, no me ha salido tan mal como esperaba. Si no tampoco me importa demasiado. Sin llevar aún un año viviendo aquí, me doy por contenta con el nivel de comprensión de la lengua vernácula.

Bueno, ya saldrá el sol.

jueves, 29 de enero de 2009

Risotto con Gardel

Hoy me he levantado con un poco de prisa porque me toca ir a mi anodino trabajo temprano, así que había decidido ser práctica y cocinar algo que sirva de comida y cena a la vez. Acabo de terminar y me ha quedado espectacular. Espero que sepa tan bien como su aspecto. Además sobró algo de la cena de anoche que pienso saborear dentro de un rato. Anoche mi amor me sorprendió con un delicioso risotto de hongos que estaba grandioso. Eso sí, me prohibió entrar en la cocina hasta el momento en que me plantara el plato bajo la nariz. La verdad es que fue una suculenta sorpresa. Estaba como la Morgan: "Agradecidáaa y emocionadáaa...."

Así que, como decía, hoy he decidido ser práctica y ahorrarle el esfuerzo de la cena (es jueves y hoy estará con la vitalidad de un zombi, pobrecilla). Y para ello casi siempre que me pongo a "faenar" aderezo el momento con una banda sonora. Esta vez he encontrado entre los discos que me traje uno de tangos de Gardel. De vez en cuando me gusta berrear alguno, aunque mi padre siempre haga el despectivo comentario de que los tangos son lamentos de cornudo. Un buen día descubrí que los tangos no son nada apetecibles después de una noche de resaca. Un domingo hace largos años, después de una larga madrugada me quedé a dormir lo poco que quedaba de oscuridad en casa de mi amiga la bruja Avería. A eso de las nueve de la mañana a uno de los vecinos le dio por poner a Gardel desgañitándose por los altavoces acompañado de una guitarra roñosa. En ese momento hubiera envuelto el cuello del francesito con un bandoneón arrabalero y hubiera apretado tan fuerte como el sargento de a la luz de un candil. Grrrr.

Mientras me atareaba entre los fogones y de vez en cuando destripaba una de las letras que sonaban me daba cuenta de que muchas de las letras son tremendamente nada correctas para una sociedad igualitaria en cuestión de género. Ese pensar que "todas putas" que están para sacar la pasta y que "un hombre no debe llorar" son casi para aplaudir la avería de cierto aeroplano, si me permiten la burrada.

Pero ahora que caigo no legan a la altura de esa deliciosa canción infantil que no sabía por qué odiaba de niña y ahora sí lo puedo entender: "Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar. Pero no pudo jugar porque tenía que planchar. Así planchaba, así, así". ¡Toma ya educación para la ciudadanía! Que venga la UNICEF, esto es como coser prendas NIKE en el sudeste asiático, y encima sin cobrar.

jueves, 22 de enero de 2009

Los vascos: esos grandes desconocidos

Ayer volví temprano de trabajar y cuando subía las escaleras tropecé con la puta gata de los vecinos que me maullaba al subirse hasta el último piso y sentirse arrinconada. Yo tenía intenciones de echarla fuera del edificio, pero sus dueños me oyeron así que les dejé cazándola. Debe de estar con el celo, porque había un gato gordo esperando muy paciente en la puerta del portal. Ya estoy un poco harta de encontrarme a los animales de los vecinos. No es que estos sean animales - aunque un poco bestias sí son- pero es que entre la gata y el perro canelo mil razas esto parece un zoológico escaleril. Un día se dejarán a la niña fuera. Y será dentro de nada, porque en la zona de los buzones está la sillita de paseo, la del coche, la bici de la niña, el casco de la moto de la madre y hasta un cubo con jabón para el coche de uno de sus amiguetes. Panda de salvajes.

Como decía, ayer entré temprano en casa, y estábamos preparando la cena cuando descubrimos que todo era fútbol en la tele. Sólo nos quedaba el último capítulo de Fago en la 1. En eso que empiezan a dar el parte del tiempo. Antes de que saliera el mapa autonómico en la pantalla le dije a quien está harta de oirme que las ciudades vascas -y Pamplona, porque no es Iruña- son las únicas que salen con el nombre en castellano. Mientras A Coruña, Ourense, Lleida o Girona tienen el nombre adaptado a su idioma: Vitoria, San Sebastián, Bilbao y Pamplona, o lo que es lo mismo: Gasteiz, Donostia, Bilbo eta Iruña, salen castellanizadas. No me vale eso de que el nombre cambia mucho, al menos en el caso de Bilbo y en el de Donostia, ya que a nosotros nos llaman donostiarras y no "sansebastianenses". Me parece discriminatorio, sin más polémica.

Pero ahí no acabó la cosa. La meteoróloga, que es de la cantera de TV3, habla de localidades con vientos fuertes y menciona "Oiarchún" (Para Oiartzun) y el monte "Jaizquibiel" ´. En este caso me horrorizó comprobar que escribieron un híbrido, porque si bien escribieron Jaizkibel con qu de queso, se les olvidó el castellano detalle de colocar la tilde sobre la sílaba llana. Si lo escriben castellanizado, por favor, es "Jaizquíbel". Sí, ya se que siempre estoy con lo mismo, pero es que me entra la risa cuando oigo cosas como "Beasaín" o "Andoaín" ¿Por qué diablos se encargan de romper el diptingo?

La gracia no acaba ahí. Echan Fago después, en la que salen dos actores (uno de ellos Jacobo Dicenta poniendo acento extraño, y para que se note que es vasco, al más puro estilo "-los vascos decís de cada tres palabras, dos tacos- Hostia, no jodas") con su pañuelo palestino, y su corte de pelo "cortito por delante, larguito por detrás". Sale uno de ellos hablando por un teléfono pinchado por la pikoletería. Y me entró la risa, porque aunque ponía voluntad el actor, no se le entendían la mitad de las palabras y sonaba a leído y memorizado sin ponerle la emoción justa. En eso que el pikolo Che Guevara (llevaba la boina y la barba) es capaz de traducir la conversación. Pues ya tiene mérito, porque joder que lo hacía mal el de la kefiah palestina.

En eso que hay un corte publicitario y nos sacan que van a echar Carmen con Paz Vega un día de estos. Fue como si me leyeran el pensamiento, porque automáticamente después de la escena telefónica de Fago, recordé la carcajada general del cine de Donostia donde vi proyectada la peli en el instante en que Paz Vega hablaba en euskara, ya que Carmen, ciñéndose al libro de Prospère Merimée es vascoparlante. Y, aunque Paz Vega no lo hace del todo mal, tiene un deje a la hora de decir su texto en la lengua vasca. (Para mi cuadrilla siempre será Paz "adijkide" Vega).

Y es que para los medios de comunicación españoles y todos aquellos que los utilizan, los vascos somos esa gente extraña, que tiene nombres extraños a los que ellos en vez de preguntarnos cómo se dicen, se encargan de destripar de manera chapucera para sacárselos de encima a la mayor rapidez.

martes, 20 de enero de 2009

El día de San Sebastián


Hoy es 20 de enero. Festividad del patrón de la capital guipuzcoana, así como de otras poblaciones como Azpeitia o Tafalla, o incluso aquí Monistrol de Montserrat. Es extraño estar lejos de casa en un día como hoy y una noche como la de ayer. Aunque diré aliviada que pensé que lo iba a añorar mucho más. Jamás falté un día como hoy ni siquiera cuando estudiaba en Bilbao y un profesor "simpático" nos quiso fastidiar poniendo el examen un día como hoy por esa rivalidad sempiterna entre las dos ciudades líderes de ambas provincias. Echaré de menos, eso sí, salir en las dos tamborradas en las que salía. Una el día 20 a las 00:00 horas, en la que tenía la responsabilidad de ser el tambor mayor, cosa que siempre conlleva dirigir las piezas, ponerse de acuerdo con los músicos -los nuestros, de Allo- mirar el reloj porque tenemos que estar a las 2 de la mañana en el parque para tocar con las otras 3 compañías del barrio. Y sobre todo, algún mal rollo con algún borracho de la fila. Menos mal que el día 20 a las cinco de la tarde salía como simple barril por el barrio de Gros con una tamborrada alegre y joven, y lo bien que nos trataban en la gimnástica de Ulia, Umore ona (café caliente y moscatel), Kondarrak o Lagun Garbiak, por poner algunos. Y luego la cena a base de caldo, lasaña y yogures del lidl. Y salir pitando, si no te tocaba quedarte a recoger por sorteo, para ver la arriada de la Unión Artesana. Y siempre terminaba reventada de cinco horas con el barril a cuestas, más lo de la noche anterior, aterida de frío, pero afónica y contenta viendo como los más atrevidos saltaban sobre el tablado -cada vez más prohibido- de la plaza de la Consti tarareando las piezas y redoblando con los pies....Y esperando a los caldereros y a las iñudes y artzaias que salen el primer fin de semana de febrero.

martes, 23 de diciembre de 2008

Viatge en talgo

Esta mañana me he levantado y he contemplado la tierra escarchada, y mi coche glaseado. He bajado tempranito para pillar el rodalies (cercanías) para Sants. Mientras esperaba en los asientos que están delante de las ventanillas me he entretenido en ir leyendo un libro que he sacado de casa, pero pronto he entablado conversación con una señora panameña y una chica donostiarra. La mujer contaba sus aventuras en estaciones y aeropuertos de medio mundo. Menos mal que ha llegado la hora de embarcar. Cuando he llegado al vagón del talgo me ha sorprendido lo vetusto de su aspecto. Me tocaba ventanilla y he tenido que lanzar la maleta hacia la estantería inalcanzable. Menos mal que soy alta. El tren ha bajado hacia Tarragona y Reus para volver hacia Lleida (Es una pena que no me coincidan los horarios, porque me ahorraría las dos horas y media estúpidas que pierdo por la geografía catalana). Detrás de mí iban dos chicas jovencitas catalanas y a su lado un chico y una chica también muy jóvenes. Mi compañera de asiento viajaba con sus hijas y se han apeado en Monzón. En Zaragoza han embarcado muchos viajeros, entre ellos un abuelo y su nieto. El abuelo estaba hablador. Viajaban hacia Zumárraga, y seguro que conozco a sus sobrinos, aunque sean de vista. El abuelo se encargaba de traerse a su nieto desde la capital del Pilar. Cosas de la custodia compartida de unos padres divorciados. También se ha embarcado al lado del niño un hombre ruidoso de cuarentena larga, pero con ganas de hacerse más importante de lo que seguro es. Rubio pero con muy poco cabello, sortijas de oro, peluco pesado del mismo metal, cadenotas, gabardina de cuero a lo Mátrix y carísimo teléfono móvil último grito, por cierto, demasiado pasado de decibelios. El abuelo miraba consternado la consola de su nieto, porque no llevaba juegos, pero las chicas catalanas de detrás le han dejado uno con el que el crío ha estado embelesado hasta Pamplona, y menos mal, porque las noietas (chicas) se bajaban aquí. El chico joven de la pareja que había a su lado, también. Quedaba la chica sola, que estudia en Manresa y es una niña enérgica y comunicativa. El mundo es un pañuelo. También se subía una mujer típica donostiarra que iba comentando con alguien al otro lado de su móvil y en euskara lo vetusto y anticuado del talgo. Por lo visto venía en el AVE Madrid-Zaragoza y el transbordo la ha impresionado en un salto de 50 años. Hasta ha preguntado al revisor y éste le ha dicho, que sí que es de los 50, pero mucho más cómodo que los nuevos, porque el ancho de vía hace que el vagón también lo sea y pasearse por los pasillos sea menos traumático. En todo esto, la conversación entre todos nosotros ha ido muy animada desde Pamplona hasta Zumárraga, donde bajaban el abuelo y el nieto, la estudiante en Manresa, y el fantasmón calvirubio que nos iba dando detalles de que vive entre dos ciudades, que tiene un coche de alta gama, un gps y un chivato de radares, que se hace Zaragoza Sevilla en 5 horas, que le persigue una rubia rubísima (sin quitarse el anillo de casado), y que esta noche se va a meter tres cubatas en el bar más famoso del pueblo, porque el dueño es coleguilla, que si no sabe si pasar la nochevieja en Zaragoza o Sevilla, donde todos le buscan para salir de juerga. Mientras hablaba me lo imaginaba pudiendo cruzar tabiques cargado de cadenas, por supuesto, de oro. Menudo personaje. Lo que no sé es qué coño hacía en clase turista.

El viaje ha sido ciertamente divertido.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Díes de nadal

Yo no sé qué es lo que pasa con este dichoso blog. Llevo tres días intentando entrar en él y no había forma de hacer la conexión. En fin, supongo que algo habrán estado haciendo los administradores de la página. Se acerca la navidad al galope sobre un reno o un camello, por ser los cuadrúpedos más afamados estos días. Hasta mi jefe me ha dicho que cuelgue cuatro adornos en la recepción y cuando me he sonreído me ha preguntado si es que no tengo espíritu navideño. Lo que no sabe que de lo que carezco es de espíritu decorador. Cuando era niña me encantaba poner el nacimiento, el árbol e incluso ahuecar el serrín de nuestro Olentzero. Entre mi madre y mis hermanos nos curramos un carbonero borrachín estupendo. La cara nos falló el primer año y le pusimos una careta de Popeye, por ser un personaje con pipa. Al año siguiente mi madre sacó la cabeza de corcho de su vieja peluca que estaba desnarigada (alguno de sus hijos debimos de ser los culpables en nuestra infancia) y me tuve que currar una nariz con un tapón de cava. Creo que me tocó a mí porque alguien me había colgado el sambenito de "artista" del núcleo familiar. Quedó hasta molón.

Ahora a mi maravillosa novia, que tiene la virtud de ser una de las poquísimas personas adultas que sigue amando la navidad, es la que intenta contagiarme de esa alegría y me arrastra por los comercios chinos - bueno, y suecos también, que el otro día se trajo un kit de adornos del Ikea de Badalona- . Tiene su gracia que sean los chinos de religión budista los que nos ofrezcan productos tan cristianos. Hará un par de semanas montamos el belén y el árbol. Aún esta casa es jóven y no tiene lugares fijos donde poner nuestros primeros motivos navideños. Ella consiguió el año pasado un Belén de una afamada casa de juguetes norteamericana de fabricación china...como todo. Es por eso que debe ser que aparte del rey negro y el blanco, tenemos uno de rasgos asiáticos. Pero este Belén sólo tiene un camello. Conseguimos otro dromedario de un recuerdo volcánico de Tenerife, y si invitamos al vecino marroquí de abajo, ya tendremos los tres camellos reunidos.

Y lo que me extraña es que aquí los niños, como pasa en mi lugar de origen, no pidan un aguinaldo casa por casa cantando villancicos. Con lo despiertos que son los catalanes para hacer negocios.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La hipocresía está servida

Hay cosas por las que no sé si reir o llorar. Estaba viendo un debate pretendidamente político de sabihondos y trepas de esos que hacen en los programas de la tele matutina conducidos por una periodista más o menos seria que tiene que conformarse con lo que le adjudican, que comienza después de los cotilleos del corazón y de la telepromoción de menaje de hogar. En este caso era en cuatro, la cadena del grupo que lidera el "lo suyo son crímenes, lo nuestro, errores" hauptmannführer Martín Villa, pero si hubiese sido en otra de las cadenas conformistas y de línea homogénea de este Estado, hubiera sido un calco.


Nos encontramos ante un par de prestigiosos profesionales del periodismo pagados por sus amos, una tertuliana profesional - que no me cae mal del todo- y la niña mona vestida a la manera austerísima de María Ostiz, lo cual nos indica su tendencia sociopolíticorreligiosa. Y, como no, ante los tiempos que imperan, para desgracia de todos nosotros, hablan de los altercados de Grecia que se han reflejado en Madrid y Barcelona, y comienzan a lanzar opiniones manidas y toscas y alguna que otra sentencia sobre la barbarie de la juventud, que no representan a nadie, amén.


Aparte de no decir más que sandeces para tranquilizar a los imbéciles que los creen, me parece hipócrita que muchos de ellos, que hace unos meses lloraban la nostalgia del combativo mayo del 68, ahora quieran seguir negando el pan y la sal (y las ganas de luchar y el empleo y la vivienda) a la juventud que está jodida y que POR FIN se despierta. No entiendo cómo les molesta que la gente intente refrenar su frustración de futuros herederos de las uvas de la ira.


Además, de qué se sorprenden, si esto mismo pasó hace 70 años. La tele homogénea española da asco, los periodistas a sueldo más, y carnicerito de Vitoria - Fraga Iribarne- vuelve a sacar su vena "democrática". Cada vez me decepciona más la humanidad.