Había muerto Franco hacía unos meses y todavía no se habían inventado el mito de la transición. No iba a tardar, pero aún los que mandaban no disimulaban su tufo franquista, y, lo que son las cosas, cincuenta años después vuelven a dejar los disimulos de lado.
No podían tolerar que la clase obrera se organizara y atacaron con bombas de humo una iglesia donde se celebraba una asamblea de trabajadores de muchas fábricas de Vitoria. Al salir corriendo para no asfixiarse, la policía tiró a matar. Hasta se oía la barbaridad de que los obreros se tiraban al suelo para que las balas les alcanzaran en la barriga, que no era culpa de los grises, hoy llamados CNP.
Gasteiz (Vitoria), hace cincuenta años. Zarama lo explicaba mejor en ese tema llamado Gasteizko gaua (la noche de Vitoria).
