Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

viernes, 4 de noviembre de 2016

Sarri Sarri askatu.

Ayer leí la noticia de que el escritor y filólogo Joseba Sarrionaindia, huido de la cárcel hace 31 años, que vive en la clandestinidad y que no puede recoger los premios que sus obras le generan, porque las fuerzas de seguridad llevan años intentando echarle el guante para entrullarlo, a pesar de que sus delitos, ninguno de sangre, hace más de treintaycinco años que prescribieron, va a ser nombrado profesor de lengua vasca en la universidad de la Habana. La noticia es un poco sensacionalista ya que el término "terrorista" se usó para clasificar a los miembros de ETA mucho después de que Sarrionaindia hubiera militado alguna vez.

Sarri, antes de pasar a la clandestinidad

Sarrionaindia, del que ya hablé otra vez, porque era traductor al euskera del poeta irlandés Yeats, por lo visto, militó en ETA en los postreros días del franquismo y los albores de la transición, y por ello, fue detenido y encarcelado en 1980, como otros muchos jóvenes, algunos de ellos posteriores altos cargos de partidos en descomposición como el PSOE. Recordaremos al falleciso Mario Onaindia o a Eduardo "Teo" Uriarte, que lejos de ser apartados de la vida política por el estigma terrorista, medraron y muy bien en su escalafón partidista hasta lograr muy buenos puestos con los que ganarse la vida. 

De la misma manera, muy colega de Sarrionaindia fue el reaccionario agitador intelectual Jon Juaristi, ya que conformaba parte del colectivo pott (beso) junto a el mismo Sarri, a Bernardo Atxaga o Ruper Ordorika (¿Para cuándo el Nobel a Ordorika? Si lo tiene Dylan...).

Estando en prisión por "pertenencia a banda armada", Sarrionaindia y otro preso (Piti) se hicieron célebres al huir en los bafles que el cantante Imanol había utilizado en un concierto que dio en la prisión de Martutene (Donostia) en día de San Fermín de 1985.

Una fuga de lo más sonada (Por los bafles, digo)

Desde este día y hasta hoy, Sarrionaindia se convirtió en un discípulo de Houdini. Nadie sabe donde está pero eso no impide que gane premios literarios que no puede recoger por razones obvias, aunque sus delitos, como digo, hayan prescrito hace décadas.

¿Y por qué os cuento todo esto?, diréis. Pues porque es viernes y el hecho de la vuelta de Sarrionaindia al mundo tangible siempre trae al recuerdo el tema juvenil de Kortatu "sarri sarri". La espectacular línea del bajo, que es uno de los éxitos del tema, hizo que una empresa de chicles (Boomer) les quisiera comprar el tema para un anuncio de su producto, pero, ante la negativa de los irundarras, los confiteros probaron a meter en su anuncio un tema con un ritmo de bajo muy semejante.


Por cierto que los de Kortatu lo que hicieron fue versionar y acelerar el "Chatty, chatty" de Toots & The Maytals, como podréis comprobar.



Mmm, dos semanas seguidas poniendo a los Maytals. ¡Qué bien!.Cualquier excusa es buena para colar música. 

2 comentarios:

Celia Segui dijo...

No había oído hablar nunca de ese escritor. Pero si sus delitos vienen de tan lejos, no creo que se deba perseguir a una persona toda su vida por errores cometidos de joven.
Besos.

KOMUNIKA KOMUNIKA dijo...

Kaixo !