Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

domingo, 26 de marzo de 2017

Largan sin conocer, luego, ¿existen?

Cuando el diablo no tiene que hacer, mata moscas con el rabo. Así anda la prensa "rancionalcatólica" española a cuenta de que, con motivo del fallecimiento del político norirlandés, Martin McGinness, Arnaldo Otegi se desplazó hasta Belfast para asistir al funeral del egregio difunto.

Multitudinaria comitiva fúnebre

La prensa "rancionalcatólica"de España, uno de cuyos puntales es el diario "monarcaico" ABC, así lo anunció, y, claro, en este país, que peca de hablar sin racionalizar, empezaron a salir tuits estúpidos.

Gerry Adams, del Sinn Fein, la diputada Mary Lou MacDonald y Michelle O'Neill llevando el féretro de McGuinness.

Total, que cuando uno de esos botarates suelta burradas sobre McGuinness, al que se le debe un respeto por haber fallecido, una se mosquea.

    -Porque el McGuinness ese era un terrorista del IRA y va el otro, de la ETA, a llorarle.
    - Muy bien, majo, ¿Qué sabes de Martin McGuinness tú, sólo que fue del IRA?
    - Seguro que fue un asesino.
    - Mira, para empezar, gracias a él, Irlanda del norte ya no sufre aquello, porque fue uno de los artífices de los acuerdos de viernes santo ¿Te suena eso? seguro que no.
    - Me la pela, el asesino ese que estaba en el gobierno. Bien muerto está, y si Otegui no vuelve, mejor.
    - ¿Asesino en el gobierno? ¿Tú qué eres cínico o imbécil? ¿Sabes que cada vez que hay una visita de altos cargos de gobiernos, como el de España a Arabia Saudí, por ejemplo, uno de los temas a tratar son la venta de armas? Seguro que no. ¿Sabes que esas armas que venden los empresarios españoles por mediación del ministerio de asuntos exteriores sirve para la guerra de Siria, por ejemplo, esa que seguro que te suena, porque lo que más exporta son exiliados por fuerza? ¿No es más asesino ser miembro activo de la OTAN en países de Oriente Medio con despliegue de tropas que están para tocar los bajos a las poblaciones de allá? Lo de la "misión de paz" no se lo cree ni su abuela.

   - .....

   - Pero es igual, no os paráis a pensar quién es más asesino. Mira, no sé si eres un cínico o un ignorante o quizá las dos. Te atreves a decir, sin pensar, lo que has aprendido en la tele, pero desconoces que tu gobierno hace negocio con las vidas de otros. Tú sigue así, chaval "clase media", aguantando la crisis que dicen que hay mientras haces cola en el inem o trabajas por tres duros con empresarios que derrochan la pasta que no te pagan en anuncios de esos periódicos que "te informan" de quienes son los buenos y los malos, mientras se ríen de ti en los consejos de administración de esos medios, fumando cohíbas. Sigue así, ridícula marionetita .

viernes, 24 de marzo de 2017

¿Chicharro o verdel?

Es viernes y en el barrio hay mercado semanal. Compro, sobre todo frutas y verduras, y, como es viernes de cuaresma, toca pescado. No, es coña, ha sido casualidad, pero me acaba de venir un flash de la infancia: Todos los putos viernes de cuaresma,  bacalao. ¡Le cogí una tirria!

Como estos tengo hoy para comer

Total que llego a la pescadería que más me gusta de esta ciudad de interior, cuya población come más carne que "pejcao", y se me antoja chicharro, o jurel, pero como sé que aquí no lo voy a encontrar, sí que encuentro verdel. Tiene las rayitas del verdel así que pregunto:

   -¿Eso es verdel?

   - No, es caballa.

Juraría que si no es lo mismo, se suele tomar por sinónimo. Entre denominar chicharro al jurel y verdel a la caballa, cuando sería más fácil, por la similitud llamarlos "jurel y verdel" (Que parece el nombre de un dúo cómico), me armo un taco.

La única manera de "desfacer el entuerto" es recurrir a la habanera de Guría. ¿Que qué es eso? Es una centenaria tonada con ritmo habanero que a algún donostiarra chispeante se le ocurrió en el café Guria, que estaba en los bajos del teatro Victoria Eugenia, otrora, palacio del festival de cine de San Sebastián, que dejó de serlo cuando inauguraron el nuevo y cuadrado Kursaal.

El café Guría (Que quiere decir "nuestro") en los bajos del teatro Victoria Eugenia.

La habanera del Guría, aparte de contarnos lo que decía el sabio Salomón acerca de los celos, en su letra castellana, repetía insistentemente el estribillo en euskera, que es bastante tosco pues dice una y otra vez: "El batel de Joxé Miguel, el chicharro y el verdel".

Esta versión a cargo de Xabier Saldías, la banda municipal de txistularis de San Sebastián, dirigida por Joxe Inaziyo Ansorena, y mis ex-compañeros del coro Aita Sierra no se oye muy definida, pero es buena. La segunda letra, como solía ser habitual, en "euskañol", para hacerla más graciosa.



Esta habanera también tiene su versión verdusca, como bien cantan estos amigos en una taberna, como debe de ser:



Es la única manera que tengo de recordar que el chicharro es el jurel y la caballa el verdel. Este mediodía, verdel al horno.

Hale, os dejo con la habanera. Buen finde.

martes, 21 de marzo de 2017

Brotes primaverales

Cambio de estación, ya llega la primavera y se anuncia con el polen que hace saturar de mucosidad las fosas nasales de los seres sensibles a los alérgenos. El aloe vera hace ya un par de semanas que sacó la yema, no de una, sino de dos flores. Es una crack nuestra planta ya que ha aguantado los rigores del frío a la intemperie.

Yemas de flor

Y, mientras salía a disfrutar del sol de la mañana, el disc jockey del colegio, ha desperezado a los chavales haciendo un homenaje a Chuck Berry, porque les ha enchufado el "Johnny B Goode" aunque muchos lleven la legaña aún puesta. El viernes pasado, para compensar, les puso el Let it Be de los Beatles. Soy fan del disc-jockey del colegio.

No sé cómo andarán por Bilbao, pero, con esto de la primavera me he acordado del chiste:

Ya llegará la primavera también al norte.

domingo, 19 de marzo de 2017

Luto

Menudo día de pena. Ayer me dieron la triste noticia del fallecimiento inesperado de Ion Arretxe. Nos ha dejado aún joven. Un buen director artístico que escribió con grandes dosis de humor sus terribles vivencias como detenido por pertenencia a ETA en la 513 comandancia de la guardia civil en el barrio donostiarra de Intxaurrondo.

Mila esker denagatik

Un terrible hecho que le ocurrió a los 21 años que le marcaron. Lo peor de todo es que jamás había pertenecido a banda armada alguna, pero aún, suponemos, que seguirá figurando como miembro de la misma manera que el asesinado Mikel Zabalza, pues los beneméritos argumentaban que eran del mismo comando.

Nos ha dejado Ion Arretxe, el que narra la detención absurda sufrida en "Intxaurrondo, la sombra del nogal".

Goian bego, descanse en paz.

Las desgracias nunca vienen solas, también acaba de fallecer Chuck Berry, uno de los padres del rock& roll, hoy, día del padre, además.

viernes, 17 de marzo de 2017

Regresión y agresión

Hace casi cien años hubo una década, la de los veinte, a la que adjetivaron de "loca". ¿Que por qué la llamaron así? Quizá porque, después de una guerra devastadora, la gente, ya sin miedo, se dedicó a vivir sin presiones de ningún tipo. La gente era despreocupada y emprendedora. Las mujeres vestían como querían y podían estudiar y trabajar, ya que, después de ser mano de obra en la industria de guerra, demostraron que podían con todo. Hubo una crisis económica bestial en el año 29 y eso acarreó malestar, pobreza y, sobre todo, miedo. Y el miedo trajo el fascismo, y todo lo que los felices años veinte ofrecieron se quedó atrás y se olvidó. ¿Que a qué viene esto? Pues a ver si os suena.
Felices años 20, tristes 30

Hace unos quince años, España vivía feliz en la UE y los españolitos se ganaban la vida con inusitada alegría. Hasta cualquier obrerete podía pegarse un crucero por el Caribe y comprarse un apartamento en Torrevieja en el edificio donde daban los del un, dos , tres. Era una España tan feliz que se convirtió en el tercer país del mundo en legitimar (No sólo legalizar, sino legitimar) el matrimonio entre parejas pertenecientes al mismo género. España era un país moderno y feliz y en ese estado de felicidad era fantástico reivindicar la libertad sexual. Hasta era un negocio lucrativo. Las zonas de ambiente, Chueca, "Lesbipiés" en Madrid o el "Gayxample" barcelonés gozaban de un éxito sin precedentes. Hasta el día del orgullo era motivo de celebración, sobre todo para el sector de la hostelería y el turismo. España, en época de vacas con obesidad mórbida, moría de éxito y de civismo.



Pero llegó la crisis que dura ya tanto que no parece tal, sino que asemeja a los dictados de un nuevo orden mundial por agenciarse el control de los combustibles fósiles. Tanto lo parece que, estrategicamente, hay guerras alrededor de las zonas de extracción o paso de crudo. Esas guerras, además de muerte y destrucción, producen emigrantes.

Y aquí produce miedo. El miedo a la pobreza, el miedo a que venga alguien de fuera a disputarte la manduca, y el miedo al diferente. Y esto funciona así: Durante la época de bonanza, los fascistas de pensamiento único han estado rumiando su venganza. Ahora que el miedo empieza a germinar, ellos trabajan el campo, y crece todo un número de nuevos fascistas a los que adoctrinan en lo malo que son los inmigrantes y, sobre todo, los maricones y las bolleras. ¡No te digo nada los transexuales, que son engendros!



Y, así, después de años de armonía y legitimidad de derechos por legalización, viene la vuelta. Las agresiones homófobas se disparan, al igual que los ataques xenófobos. Los fascistas, hartos de morderse la lengua durante años, gracias al miedo que impera, se ven fortalecidos para sacar autobuses negando la libertad de sentirse como deseen a niñ@s transexuales. También se ven fortalecidos para volver a decirte a ti, mujer, que tú te debes a tu vientre, no a ti misma, porque eres un subser de segunda, y lo sabes, y por eso debes ganar menos en tus tareas laborales.

Y como estos ejemplos, preparaos, porque viene la marea fascista, igual que hace ochenta años. ¿Vamos a dejar que se salgan con la suya imponiendo lo que debemos ser y hacer con nuestros cuerpos?

miércoles, 15 de marzo de 2017

La vecina nueva

Bajaba por la calle de anochecida y alguien me chistó como si fuera un chucho. La vecina del primero en bata y zapatillas de casa paseándose por la calle. Esta vecina, "la nueva",  vive en un piso embargado propiedad de un banco que, para que no lo multen, y para lavarse la cara con su obra social, chiste recurrente de los bancos, cedió, a su vez, a una fundación para los pobres comandada por la ociosa esposa de un rico industrial de la zona, famoso por hacer ositos de metales nobles. Como nadie da puntada sin hilo, la fundación está para poder justificar gastos a hacienda. En un piso de estos vive mi vecina "la nueva".

Mujer entre treinta y cuarenta años,  en riesgo de exclusión social, por lo que se ve. No duda en amenizar las veladas del vecindario con su voz cazallera explicando sus historias, como esa que cobra una pensión vitalicia que son dos terceras partes de mi sueldo. Como no madruga, no le importa alargar sus serenatas con los gandules de la calle hasta altas horas de la noche. Acompañándose de su dulce y aterciopelada voz de sargento chusquero, nos deleita con sus monólogos que provocan las risas del respetable, pero irrespetuoso público, que no mira por velar el sueño de los vecinos que han de madrugar porque nadie les pasaría una pensión y deben ganarse el sustento con el sudor de sus frentes y la fuerza de sus músculos.

La vecina que no acude a la reunión de vecinos del edificio, que se hace en la calle, pero las ameniza desde su tribuna, que es la ventana de su casa, ponderando todo lo que se dice y alegrándonos la mañana con el anuncio de que "por fin se va de la casa el mes que viene", desde hace unos cuantos, ya.

La vecina "nueva", esa que habla a voz en cuello y suena por todas las escaleras, sin importarle un pito que sea un martes a las dos de la mañana, que pone la tele a todo trapo a cualquier hora del día o de la noche, esa que baja en taxi hasta la calle y que compra tabaco de marca cara en el estanco, esa vecina me chista:

     - Hola. ¿No tendrás diez euros para dejarme? Que tengo a mi sobrino malo y tengo que ir al hospital, y no tengo para el taxi.

Atónita, sopeso la situación. Son apenas las siete de la tarde, y aún circula el autobús que te deja en la puerta del hospital, pero la señora marquesa no querrá andar quinientos metros hasta la parada. Me pide, con todo el morro, pasta con una excusa absurda, porque su sobrino, con el que no vive, estará con alguien allá, vamos, digo yo.

Se me ocurre una idea.

     -Espera, creo que tengo...- meto la mano en mi bolso y ella fija sus ansiosos ojos en él- ...un bonobús con un viaje.



Lo saco y se lo planto en su cara de fastidio. Lo acepta a regañadientes. No se atreve a pedir más. ¡Sólo faltaría que lo hiciera! A saber para qué quiere esta tía, en bata, zapatillas y pijama diez euros. ¿Se habrá ventilado a mediados de mes la pensión a base de winston y copazos?

lunes, 13 de marzo de 2017

Despertar de la naturaleza

Ya se anuncia la primavera y las yemas de las nuevas ramas despuntan en los árboles. Los animales se desperezan y la luz potente y el calor van desprendiendo su esencia. Las cuatro gotas de ayer tarde han dejado un rastro de polen que mi nariz ya ha detectado haciéndome esclava de los kleenex. A pesar de este gag de la naturaleza contra mí, es un espectáculo maravilloso contemplar cómo vuelve la vida a la tierra.

 Almendros en flor


Como tengo una leve, pero inoportuna lesión inguinal, no puedo realizar los movimientos bruscos que requiere el  correr, pero sí puedo caminar, así que me coloco las dragoneras de los palos de marcha nórdica en las manos, y a caminar por los campos donde germina el cereal y florecen los frutales, con el blanco del almendro y el rosa de los frutos de hueso (melocotones, ciruelas, cerezas).

Buena especia para los pinares

Una docena de urracas grajean como las carracas encaramadas a un árbol.  A saber qué maldad están planeando estos córvidos blanquinegros. Dos abubillas saltan al vuelo espantadas por mi presencia y los mirlos de mi calle silban y gorjean desde sus dominios en las antenas de los tejados.

Urraca, sonido de carraca

A pesar de las alergias ¿A quién no le alegra la primavera?