Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

jueves, 20 de julio de 2017

Papel de periódico

Los envarados anglosajones, protestantes por puro capricho de la entrepierna real, creían con fervor que el trabajo era una bendición y el fin de la vida de un hombre digno de ser como tal. Un hombre, claro, si fuera una mujer la elucubradora de tales zarandajas, no hubiera llegado a esa conclusión porque el trabajo diario de servir no la hubiera dejado tiempo para imbricar ideas de comerciante que no dobla el lomo. Patochadas de anglosajón que no sabe sacar partido de las cosas buenas de la vida, quizá porque su clima no le permite gozar de ello.

Estos pensamientos triscaban por su mente desde bien temprano, cuando había ido a abrir la modesta librería de su tío, que la había dejado unas semanas a cargo del establecimiento, mientras él, descansaba unos días lejos de la ciudad. Una vez concluidas las clases, no tenía otra cosa que hacer en verano y, así, sacaba un magro estipendio. Tampoco es que su tío fuera espléndido, pero, al menos, regentar la librería durante sus vacaciones, le daba la oportunidad de dedicarse al placer de la lectura.

Debía estar temprano para recoger los diarios de la mañana, esas ediciones de papel tosco que se resistían a desaparecer por culpa de las publicaciones digitales. Los currelas más madrugadores llegaban con prisas, tomaban su ejemplar, soltaban las monedas y se iban aún con la voz secuestrada por el sueño nocturno. Los había con suerte, desocupados o ya, jubilados, que podían llegar a media mañana a por la prensa para sentarse en la cafetería a desayunarse con morosidad.

Librería de barrio. Mas revistas que libros

Como cada día, con una puntualidad irritante, el vecino gorrón abrió la puerta del local, dio un educadísimo buenos días y se acercó a los periódicos. Ella lo llamaba "el vecino gorrón". Había sido un empleado de banca que tuvo la chusca suerte de salir prejubilado en una de esas megafusiones entre entidades usureras y atracadoras, con una ventajosa pensión que le permitía vivir bien, aunque, cicatero él, quizá por obra y gracia de los años vividos en su empresa, miraba cada céntimo que gastaba, que solía ser muy de tanto en tanto. Siempre vestido con ropa de varios años atrás, "porque, total, aún vale para una temporada más", y hacía varios lustros de ello, escatimaba hasta las visitas al peluquero y era complicado decirle a un señor, recién entrado en la sesentena, que la melena de pelo ralo y aceitoso le quedaba como a un Buda orondo y sonriente un Kalashnikov.

El vecino gorrón, con su pelo grasiento y demasiado largo, peinado hacia atrás, miraba con ojos golosos los diarios y tomando uno de ellos, con seguridad, como algo realizado con precisión cotidiana, anunció:

  - Te cojo un diario.

  - Es un euro con veinte - lo miró fijamente a los ojos y él se defendió artero.

  - Pero si sólo lo quiero para leer, luego te lo traigo.

 - ¡No te jode! ¿Y para qué lo quieren los demás, para envolver bocadillos? Todos los días lo mismo. No sé si mi tío te deja hacer esto, pero yo, no.

El vecino gorrón soltó de sus dedos pinzados el diario que tenía sujeto, soltó un digno "¡Ah!" y se escabulló por la puerta. Ojalá no volviera, pensó, pero mañana intentará la misma jugada, el muy miserable.

martes, 18 de julio de 2017

Matando San Sebastián

Mi hermosa ciudad se está convirtiendo en un remedo de esa Barcelona exclusiva para turistas donde se mira con desprecio al vecidario local y no se le tiene en cuenta para la vida cotidiana. Pero Barcelona es una gran ciudad y Donostia no llega a los 200.000 habitantes. La masificación turística mata las ciudades. Sí, claro, da mucha pasta a los interesados de seguir jodiendo a los residentes, pero prostituye los corazones de las ciudades.

El turismo desproporcionado mata la ciudad.

Una ciudad preciosa, con gran hermosura, una calidad alimentaria estupenda y grandes expectativas. Se están edificando una decena de hoteles por la ciudad. Algunas monjas han vendido sus edificios conventuales del centro de la ciudad por muy buen precio a cadenas hoteleras. Todo es poco para el turismo. Pero ahí empiezan cosas raras como el AIRBNB que se dedican a hacer caja como intermediarios entre alguien que presta un piso y turistas que pagan la estancia. No sé si esa actividad paga sus impuestos como les toca a los hosteleros, pero lo que sí hace es expulsar a los inquilinos residentes hacia las poblaciones de alrededor, y convierte las comunidades vecinales en lugares donde tener que soportar turistas incívicos a cualquier hora del día y de la noche en tu propia casa. Porque la ciudad es para los turistas, el resto que se vaya a la comarca. Asqueroso, deleznable y vomitivo, pero a los que mandan en el lugar, como hacen caja, no les importa una puta mierda. Es más, ahí va otra.

Edificios particulares convertidos en negocio hotelero

El ayuntamiento, con ese concejal que se dedica a burlarse de los sin techo, y no voy a hacer elucubraciones, está planteándose poner una tasa turística, como hace Catalunya, según ellos, para fomentar "el turismo de calidad".

¿Para qué alquilarte a ti todo el año, si por fechas sueltas gano un pastizal?

Que la gente deba pagar un euro o dos por persona y noche con el único afán de lucrarse no veo en qué va a aportar calidad a nada. Un impuesto, además, que se ve obligafo a cobrar el alojamiento pero que luego recauda el ayuntamiento. En Catalunya lo hace la Generalitat y es para cosas taaaan importantes como ¿Para dar una ayuda a los que lo pasan mal, que son tantos en esta, nuestra comunitat? Nooo, qué va, para que se pueda celebrar la Fórmula 1 en Montmeló para ir a ver a los millonarios de la velocidad. Oh, ah, qué bien se queda una con las ayudas a los desfavorecidos.

Negocio algo sucio

¿Y este ayuntamiento donostiarra que se está convirtiendo en una empresa de venta de souvenirs locales para el inversor extranjero que se lo lleva fuera, de qué calidad habla, de la de su cuenta corriente del pelotazo?


jueves, 13 de julio de 2017

Agotamiento mental

Pues no sé por qué será, creo que es porque necesito unas vacaciones urgentemente. Estoy que muerdo y me estoy volviendo tremendamente antisocial, y, si tenemos en cuenta que trabajo de cara al público y me entran unas ganas inaguantables de agenciarme un Kalashnikov y liar poco menos que una masacre (Es broma, señores vigilantes de la seguridad de las altas esferas, no jodamos), no sé cómo voy a acabar (¿Detenida, quizá?)

Se me está atragantando su trágica infancia

Empecé a leerme, entre otras cosas, la primera parte de las memorias de Elías Canetti, porque siempre me llamó la atención esa superioridad con la que los aristocráticos sefardíes del imperio austrohúngaro miraban por encima del hombro a los askenazíes de su misma confesión religiosa, pero la verdad es que me está deprimiendo. Qué atmósfera más asfixiante y castradora la de su familia. Menos mal que ¡Por fin! ayer me llegó el libro que solicité en préstamo interbibliotecario que cuenta las memorias de una actriz bella e inteligente, gracias a la cual, por cierto, tenemos wifi y bluetooh, porque aparte de guapa y talentosa, era ingeniera y desarrolló, a comienzos de los años 40, en plena guerra,  un sistema de transmisiones imperceptible para los nazis. No es otra que Hedy Lamarr. Mira qué casualidad, como Canetti, de buena familia judía del imperio austrohúngaro.

¿Y que esta brillante mujer no sea conocida como una de las inventoras del bluetooth?

Me fastidia un tanto que lo haya pillado tan tarde, el libro, digo, porque mañana va mi contribución al blog Zinéfilas y me he visto obligada a hablar de otra cosa. La próxima, lo juro, las fascinantes aventuras de una actriz-ingeniera superdotada, en todos los sentidos, por mucho que Groucho Marx dijera de "Sansón y Dalila" que no acostumbraba ver películas en el que el pecho del actor principal, Victor Mature, era mayor que el de la actriz protagonista, nuestra Hedy Lamarr. Que no, que de pecho, igual que de cerebro, andaba sobradísima.

Necesito vacaciones yaaaa.

lunes, 10 de julio de 2017

Pegar a guardias siendo matador de toros no es terrorismo

Disfrazar una bronca de bar de delito de terrorismo es una desproporción, pero que encima sea la juez de instrucción haciendo caso omiso a los partes abiertos por la policía foral y por la propia guardia civil demuestra la parcialidad del poder judicial, y que, encima la fiscalía pida castigos desorbitados es un claro ejemplo de que lo que se pretende es dar un escarmiento y no otra cosa. Una bravuconada que les salió  mal a los guardias de paisano puede costar muy caro a los imputados, que habrá que probar que estaban en el lugar y en el momento. Sale mucho más cara que asesinar a tus hijos para hacer daño a tu mujer y, cómo no, dar positivo en un control de alcoholemia y, encima, insultar y agredir a los agentes que sí estaban de servicio, como se permitió el matador de toros Juan José Padilla en Hondarribia.

Libertad para los de Alsasua

Claro que si un maltratador de animales, cercano al Opus, agrede borracho a unos guardias por que estos han osado detener su vehículo y ponerle una multa, por ser un peligro para la seguridad vial, no se considera terrorismo, pero que unos guardias de paisano, borrachos y con los humos subiditos, en su tiempo libre, te amenacen con meterte un tiro entre ceja y ceja y tú, borracho, te enfrentes a ellos, eso sí que es delito de odio y terrorismo, además.

Y ya, para acabar con la indignación reinante en el norte, donde la gente protesta "un poquito más" que en el resto aplatanado del Estado, y quizá por este motivo, porque aún osan ser críticos con la autoridad, "y usted no sabe con quién está hablando, que le voy a meter un puro", si llevas una camiseta que diga "Altsasukoak aske" (Libertad para los de Alsasua), la policía te detendrá, aunque no tengan ni repajolera idea de lo que dice la frase, porque saber idiomas da pereza. Te impondrá una multa de 600 € y se dedicará a insultarte y provocarte sin que puedas responder, porque si no te juegas otra condena por "terrorismo"

Izquierda Castellana en apoyo a los imputados con desproporción

Así se nos empalaga tanto "Estado de  derecho" en esta monarquía constitucional que nos ¿ampara? y nos protege con esas FSE amenazantes bien protegidas por esa fiscalía ejemplarizante.

¡Qué largo se me está haciendo el franquismo!

BONUS TRACK. PERLAS DEL AUTO DE INSTRUCCIÓN. poco instruido, ya que el "que se vayan" lo fundó Euskadiko Ezkerra, hoy PSE, después de la salvajada de los sanfermines de 1978. ¿Si se instruye así la jueza por qué va a tener una brizna de verdad el auto? 

sábado, 8 de julio de 2017

Pamplona, 8 de julio de 1978

Pamplona, 8 de julio de 1978. Acaba la corrida de toros de aquel sábado, como hoy. Varios miembros de una peña sanferminera saltan al ruedo portando pancartas a favor de la amnistía y la liberación de presos de las cárceles franquistas. En las gradas, división de opiniones, unos aplauden, otros silban, pero a los pocos segundos sólo se oye el coro unificado del respetable gritando "¡San Fermín!, ¡San Fermín!" porque la fiesta es la fiesta. Todo se calma. Sin embargo, a continuación se abre la puerta grande y comienzan a entrar grises disparando sus armas (La policía armada que hoy se llama "nacional" y ahora va de azul). El público lanza las almohadillas en las que se sentaban. Una lucha desigual, balas, pelotas de goma y botes de humo contra almohadillas. Hay un total de siete heridos por bala.

La policía entrando a saco en una plaza llena

La ciudad es tomada por la policía y por las calles de Pamplona sólo se oyen sirenas y disparos. Algunos jóvenes levantan barricadas ante la indignación de que la policía, aún franquista, reviente la fiesta. No tarda en producirse una víctima mortal, miembro de una peña, que se llama Germán Rodríguez.

Germán Rodríguez, al que siguen destrozando el símbolo de su memoria.

Con toda la cantidad de turistas que vienen a celebrar los sanfermines, pillados en medio de las batallas, estos huyen despavoridos. Muchos pamploneses abrieron sus casas a los sorprendidos transeúntes que se vieron en medio de la batalla campal. Hay varios testimonios en un libro que se publicó poco después que se tituló "¡No os importe matar!". ¿Por qué ese título? El comandante de la policía lo dijo así por radio en medio de la batalla.

¿Qué pretendía la policía?

No se investigó, claro, pero se decía que había elementos que habían venido a reventar la fiesta llevando camisetas alusivas a la amnistía, pero siendo miembros parapoliciales.

El hoy condecorado ministro de gobernación, el franquista Rodolfo Martín Villa, salió en los medios alegando chulescamente que si se habían producido víctimas en Pamplona era porque "lo nuestro serán errores, lo otro son crímenes".



La indignación popular determina que se monte una huelga general, sobre todo en el País Vasco. Los gobernadores provinciales, franquistas hasta la méddula, no lo pueden tolerar y despliegan a la policía. En las manifestaciones de repulsa de la ciudadanía hay otra víctima de bala en San Sebastián, se llamaba Joseba Barandiarán.

Policía chorizando el Rentería, Guipúzcoa, aprovechando las algaradas

Ahora me incluyo yo en la narración. Tenía 4 años y estaba en el pueblo de mi madre en las fiestas. Se suspendieron y volvimos a San Sebastián porque mis padres consideraban que el asunto era muy grave. En mi barrio, como en otros, hubo una manifestación. Mi recuerdo nítido de mis cuatro años es que, con el gentío de la manifestación pasando por el puente sobre la autopista, la policía, debajo, empezó a disparar para dispersarnos. Y corría con mi madre que empujaba el carrito de mi hermano de 11 meses mientras ella gritaba a la vez "¡Que hay niños pequeños!"

Pamplona reivindica 

Vuelvo al tema general. Nunca se investigó. ¿Para qué, si los que lo llevaban a cabo ya sabían por haber participado? A la ciudadanía sólo le quedaba especular, aunque con buen tino. Se estaba redactando la constitución y a algunos no les hacía ninguna gracia que Navarra tuviera siempre a mano la opción de formar una Comunidad Autónoma unida a las provincias vascas de la parte de España. Eso soliviantaba a algunos. La ultraderecha también la había liado a tiros en Jurramendi, Estella, contra sus incómodos y mal avenidos camaradas de la guerra, los carlistas.

Germán Rodríguez era del LKI, partido comunista

También se especula con que, asesinado el comandante de la policía de Pamplona pocos meses antes por parte ed ETA, el nuevo comandante, Fernando Ávila, venido de la legión y voluntario para el cargo, había venido para "darle un escarmiento a esta ciudad tan rebelde". Y vaya si así fue.

Libro "Euskadi. ¡No os importe matar!" donde se relatan los hechos.

Murió un joven,  hubo 150 heridos y se suspendió la fiesta, pero al comandante Ávila no le pasó nada aunque berreara por la radio de la policía esto: "Repeled lo que nos están haciendo estos 200 o 300 hijos de la gran puta. Defended el área, cojones, defenderlo ahí como sea. Dad la vuelta a la plaza, preparad todas las bocachas y tirad con todas las energías, lo más fuerte que podáis. No os importe matar"



Eso sí, ni a él ni al ministro, el mismo que hará unos días fue condecorado como adalid de la democracia por el monarca Felipe VI. Un adalid de la democracia franquista al que le importó muy poco que el fascismo matara. Tan poco que los crímenes quedaron impunes.

El documental, lo podéis ver aquí.

viernes, 7 de julio de 2017

Hoy era fiesta en mi niñez

Calorcito de julio. Ya han empezado las fiestas del pueblo. Recuerdo de mi infancia. Mi madre nos vestía de punta en blanco y nos colocaba pañuelo rojo al cuello y nos tocaba con la boina del mismo color, que, por cierto, normalmente allá suele llamarse "boneta".

Mi hermano mayor y yo

Además, mi hermano mayor, que me toma de la mano, cumple años para la víspera del santo y en casa había una celebración. Los mayores, jóvenes, en realidad, pero a mi tierna edad me parecían muy talludos, bailaban con sus trajes blancos, sus cintas y sus polainas con cascabeles y, al día siguiente, se ponían blusas de colores y cantaban y bailaban (Y comían, y bebían) durante todo el día y toda la noche, hasta la mañana siguiente.

Y luego dejé de ser una niña y me convertí en la joven que también acudía a las fiestas, sobre todo porque había acabado el curso, los exámenes y era el primer bocado de libertad absoluta. Y también me ponía pañuelo al cuello, el de mi madre, y blusa de colores.

Bajada de peñas después de comer y, sobre todo, beber 

Más que nostalgia, que algo rasca, lo que tengo es ganas de ir de nuevo.

jueves, 6 de julio de 2017

Orgullo y prejuicios (Robando títulos a la Austen)

Seguro que estos días habéis escuchado a algún "cuñao" propalando la manida chorrada " a ver cuándo se hace el día del orgullo heterosexual", porque, claro, si se celebra el día del orgullo homosexual es porque los homosexuales son (somos) unos viciosos, degenerados que nos gusta ir medio desnudos por la calle, con pelucas de colores, bebiendo, meando y follando con total desinhibición, que lo ha dicho ese "gran intelectual" y "prócer de la cultura" Miguel Temprano, apelando a su catolicidad y exigiendo respeto a sus creencias, el muy "cuñao".

La mayoría que se manifiesta va vestida, no como dicen algunos carcundios

Este ¿pensamiento? oligofrénico, similar a máximas tales como "si ya hasta os podéis casar, ¿Qué más queréis?", "eres lesbiana porque no has catado una buena polla", o "no me importa que mi amigo sea gay, pero que no saque la pluma", por ejemplo, dice justo lo contrario, que es que todavía hay cosas que se aceptan con muchos remilgos y más por el no parecer un gañán (-ana) medieval que por otra cosa.

Y es que si se celebra el día del orgullo gay, aunque haya mucho afán de marketing, de postureo institucional o de negocio turístico, se hace como una denuncia social en pro de la normalización de algo que ha existido siempre y que, si vivimos en una sociedad civilizada, organizada y a la que nadie le preguntan con quién les gustaría follar a la hora  de pagar impuestos, porque, oh, sorpresa, para eso somos como los ángeles, y no tenemos sexo, no debería importar en absoluto. Y si alguno le importa es porque la ristra de prejuicios que tiene sobre sí, un día lo aplastará.

Ejemplo de señora que no entiende nada, en todos los sentidos, pero que vota:



Hasta que no llegue el día en que a mi (hipotética) vecina de al lado, esa que es de misa diaria, de falda tablilla y de peineta las fiestas de guardar, no me trate como una apestada por sospechar quién es la persona con la que convivo, el día del orgullo es necesariamente reivindicativo. Si sigue teniendo razón de ser es porque aún hay miedo a que te peguen una paliza por mostrar afecto en público, sientas que te puedan echar del trabajo, te hagan la vida imposible en la escuela o te menosprecien en tu propia casa.

Hasta que no te importe con quién elija besarse el vecino, esto no cambiará. A mí me da igual con quién se acueste la charcutera, con quien el pescatero, la panadera, el cajero del súper, la cartera (Por cierto que con esta me salta el radar que no veas y eso que el mío no funciona), o el cura de la iglesia del barrio, siempre que sea una relación entre adultos y consentida, por supuesto. Esto es lo que se reivindica y no otra cosa. Que a nadie se le pase por la cabeza cometer el error de atosigarte por salirte de la heteronormatividad. El día que esto esté más que asumido, ya no se necesitará día de un orgullo surgido como reacción a una burla agresiva.