Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

viernes, 28 de abril de 2017

Agresores reincidentes e impunes

El mundo se va a la mierda, una vez más. Y no es porque los políticos con cargo roben a manos llenas, concedan obras a empresarios amigotes que les reservan un futuro en el consejo de administración de una de sus empresas energéticas, aunque de energía no tengan ni repajolera idea, pero sean considerados "importantísimos para su cargo" por mucho que suspendieran física en su día y la medida de la energía sólo les recuerde al el tostado  cantante de "Hey". (el Julio, jajaja)

Y gana la derecha en Francia, al igual que en España, que es un país que vota a la derecha aunque esta no emplee ni margarina para untar orificios anales, porque hay que practicar medidas austeras hasta en la sodomización del ciudadano-votante.

Y un orangután ultra, acostumbrado a salir de sus detenciones, a pesar de agredir con cierto grado de peligrosidad a ciudadanos que no hacen daño a nadie y a otros que, a veces, porque son los encargados de ejecutar la violencia legítima del Estado, se dedica a agredir a pacíficos ciudadanos que toman tranquilamente una consumición en una terraza, porque, sí, porque somos mezquinos. Y aquí no pasa nada.



Uno se puede ir a la otra punta de la península a repartir sopapos e insultos porque la sociedad está podrida. Si tenemos seres así de zafios a los que no les importa nada la vida de los demás es que estamos muy pero que muy tocados. Y peor aún si, aparte de grabarlo, te ríes como el imbécil que eres de la desgracia ajena. ¿Qué clase de juventud tenemos que no tiene los valores adecuados de altruismo, solidaridad y buena educación?

El mundo se va a la mierda y nada lo detiene.

miércoles, 26 de abril de 2017

Los fines económicos de la muerte y el terror

Los media difunden noticias a la velocidad del rayo. Los medios y las redes sociales. El boca a oreja funciona como pocas cosas y la opinión pública se forma y la forman. La forman o moldean unos pocos expertos para crear ideas inamovibles como montañas con las que legitimar decisiones mauseabundas, como la guerra.

Así, aprovechando la jugada, el día en que el autobús del Borussia de Dortmund fue atacado con una bomba, enseguida se pensó en terrorismo islamista, en el de ultraizquierda o en el de ultraderecha. Hay que canalizar el miedo para que de beneficios. Si las bombas dan miedo, que lo dan, ese miedo tendrá un efecto reactivo que a muchos les interesa. Se puede usar ese miedo para vulnerar derechos que refuercen "nuestra protección" o legitimar guerras.

El autobús

Pero no, resulta que por lo visto, el atentado contra el autobús del Borussia el día de partido de Champions fue obra de un tipo que, con ello, pensaba devaluar las acciones de este equipo para poder ganar pasta. 

Lo triste es que algunos, decepcionados ante la realidad de la autoría del atentado, afirmaban  que "sólo fue un atentado con fines económicos". ¿Ah, pero la guerra no lo es? ¿Todas estas acciones de guerra sobre Siria, Yemen, Irak o Afganistán no tienen otro objetivo que hacer dinero? El matar gente a gran escala a muchos "emprendedores" les supone recibir grandes cantidades de dinero. Se lucran arruinando países, condenando a  la miseria a unos y  muerte a otros de sus ciudadanos. ¿Es que tampoco son atentados con afán de lucro?


lunes, 24 de abril de 2017

Día del libro

Sant Jordi en domingo. Eso significa día muy, pero que muy concurrido. Mucho más de lo habitual. Y vamos a Barcelona en grupo en el coche nuevo de la sobrina, pi, pi, pi. Cinco mujeres en un coche, un día radiante de primavera. Y aparecemos del subterráneo en el paseo de Gràcia, que para las once del mediodía, ya bulle de gentío. Mucho guiri mezclado con entusiastas del día tan querido de los catalanes, y, curiosamente laborable, por lo general. Los catalanes no saben sacarle provecho a los días de fiesta, sólo a los laborables.

Y, ya que estamos, subimos a ver la casa Batlló, a la que han llenado de rosas rojas de diseño y está siendo más retratada que la Gioconda en las escuelas de Bellas Artes.


Casa Batlló floreada. Estaba llena de gente haciéndose selfies

Y ya que estamos, subimos un tramo más del paseo para meternos en la Casa del Libro, porque la sobrina peque, a la que le apasiona la literatura fantástica, quiere un par de libros de Trudi Canavan, que no va a encontrar en los tenderetes callejeros. Mala idea la mía. La maldita Casa del Libro está a reventar (Seguro que alguien firma ejemplares) y hace un calor infernal dentro. Sólo consigue uno de los libros codiciados, pero es un triunfo.

Salimos de allí como podemos y bajamos hasta plaza de Catalunya. Las teles y las radios dan sus programas en directo. Todo es alegría y colorido. Ya es mediodía. Demasiado tarde para mirar cosas tranquila. Entre echar ojeadas rápidas a las mismas publicaciones que se repiten en cada parada, porque las editoriales fuertes así lo marcan, curiosear entre mesas de libro viejo, algunas asociaciones políticas de izquierda que ofrecen cosas un poco más atrayentes, y buscarnos insistentemente para no perdernos, decidimos, cuando ya estamos hasta las narices del bulle-bulle, pillar el metro más cercano, que es el del Liceu, y largarnos de una vez. Me hubiera gustado llegar al tramo más bajo de la Rambla, porque suele haber mesas con libros menos conocidos, pero infinitamente más interesantes que lo que publican los monstruos editoriales como pasto para borregos, pero, esta vez no será así.

En esta miniciudad de provincias, a primera hora de la tarde, aún nos da para curiosear un rato por el Paseo de Pere III. Más de lo mismo. Por el camino, a la altura del Instituto de Bachillerato, los adventistas del séptimo día (Por la tarde, hubiera añadido mi padre), han dejado un libro en una papelera a la que me he acercado para tirar un kleenex usado (Maldita alergia). Un libro para abrirnos los ojos a la fe de que Dios existe. Aún lo analizaré, y os lo colgaré un día de estos.

Sí, yo leo cosas minoritarias (Y lo que han dejado los Adventistas esos)

Cenando, ya en casa, la reportera de TV3 desde una Barcelona exhausta, pero feliz, viene a decir que la feria del libro de Barcelona enseña al mundo algo único. Desde luego, lo de Barcelona con los libros, es una fiesta auspiciada por la ingente cantidad de editoriales que radican en la ciudad condal, pero la feria del libro no es exclusiva de aquí, que se celebra en todo el mundo, coincidiendo con la muerte en tal día de Shakespeare y Cervantes. El ombliguismo burguesito de la reportera de TV3 me fastidia. Me fastidia tanto como el gran negocio de las grandes editoriales, que no hacen sino poner a la venta mediocridad y borreguez, escrita ¿seguro? por grandes nombres televisivos, sin dejar casi opción a otras cosas.


sábado, 22 de abril de 2017

Corrupción en ¿Miami? España vice.

Mucho escándalo, pero con la corrupción, aparte de titulares, no va a pasar nada. Políticos que favorecen la adjudicación de obras a empresarios "amigos" que luego te darán un puestazo; medios de comunicación bien untados que escriben a su favor y en contra de los molestos que sacan informaciones no deseadas; fiscales que trabajan con ahínco para que, como mucho, la instrucción se archive y no llegue a juicio....

¿Se pagó el fichaje de Bale con dinero público? Dos colegas

Ahí tenemos el registro de Indra. Esa empresa que, siendo pública, se privatizó en el gobierno Aznar, en la que trabaja de "tecnólogo" con un sueldazo, el hijo fotógrafo de Felipe González. La empresa que dirige Abril Martorell el hijo del ministro de Franco, aupado por la familia March. La empresa que se dedica a diversas cosas, entre la que destacan la fabricación de aparatos de precisión para el ejército, una adjudicación que les da una pasta de nuestros bolsillos, y el recuento del escrutinio de las elecciones, en las que, por ejemplo, se dan ciertas "incidencias".

Empresa privatizada por Aznar, dirigida por "hijosdé".

Entre la última de la investigación contra la mano derecha de Esperanza Aguirre, se llega hasta empresas de Florentino Pérez, hasta Urbaser, la empresa adjudicataria de la nueva pero ya obsoleta incineradora que hay que construir, a pesar de la oposición de la inmensa mayoría de quienes viven en la provincia, porque es todo un pelotazo. No les importa el aumento de las enfermedades respiratorias, cáncer incluido, porque a ellos tu enfermedad y muerte les importa una mierda, que quemarán, mientras se gastan la pasta que genera, a pesar de que nos hipotequen a los guipuzcoanos durante décadas.

Pelotazos financieros construyendo plantas incineradoras obsoletas y adjudicándoselas a empresas "amigas", ya me darás un puestito en un consejo de administración, colega, cuando acabe de "servir" a la ciudadanía contra su voluntad.

Quieren fomentar el turismo de Donostia y están montando 14 hoteles más, con esos huéspedes que respirarán mierda. ¿Qué pesa más, la pasta que deja el turismo o la pasta que va a dejar a unos pocos la incineradora de basuras? Pues por ahora, parece que va ganando la segunda. Los corruptos que ganarán, los políticos que piensan en su puto bolsillo y no en sus pulmones y la prensa que se vende como una meretriz vieja, apuestan por algo que ya se considera obsoleto y contraproducente en otros lugares de Europa, pero no, aquí, en Gipuzkoa, tiene que hacerse por cojones.

Y nada nuevo. Un escándalo, cuatro titulares, una instrucción sumarial, un par de registros policiales, otro par de imputaciones, maceración fiscal y archivo del caso. ¿A que sí?

viernes, 21 de abril de 2017

Goizeko izarra (Estrella de la mañana)

Uno de los temas corales más cantados en Euskal Herria es "goizeko izarra", o "estrella de la mañana". Con las estrellas del amanecer los barcos salían del puerto para aprovechar el día. La canción hace referencia, precisamente a la estrella de la mañana que es la que marca el adiós del que se embarca dejando al amor en el puerto.



Un tema similar al "boga-boga", pero sin tanta fama. Por cierto que el "goizeko izarra" también fue un yate que el empresario naviero bilbaíno Ramón de la Sota, marqués del Llano, construyó en sus astilleros. La familia de la Sota era una de las que se hizo inmensamente rica en aquel Bilbao industrial del siglo XIX. Minas, fundiciones, navales, navieras, ferrocarriles....Antes de irse a Neguri, las familias ricas de Bilbao, como los Aznar, los Ybarra, los Oriol o los de la Sota vivían en el Botxo. De hecho, el palacio donde vivía Ramón de la Sota no era otro que ese famoso edificio de Ibaigane que hoy es la sede central del Athletic Club.

Ibaigane, que significa promontorio del río

Los de la Sota eran jelkides, es decir, nacionalistas vascos. Lo que significa de derechas, católicos y de la tierra. Al contrario que la mayoría de adinerados de la zona, no se posicionaron a favor del "movimiento" y eso les trajo muchos problemas.  Cuando la guerra incivil prendió, Ramón de la Sota, el hijo, porque el padre murió al mes de iniciada la guerra, cedió su yate a la cruz roja y esta se dedicó a exiliar niños desde el puerto en guerra de Bilbao hasta enclaves de acogida en Francia, Bélgica o Reino Unido. Perdida la guerra en el norte, y antes de que los fascistas expoliaran las propiedades de esta rica familia, Ramón de la Sota vendió el yate a un inglés. Dejó de llamarse "Goizeko izarra" para llamarse "Warrior" (Guerrero). Se convirtió en buque auxiliar de la Royal Navy y acabó hundido por la Luftwaffe en 1940 cerca de la costa sur de Inglaterra.

El Goizeko Izarra

A pesar del hundimiento final, el Goizeko izarra acabó mejor que el resto de las posesiones de la rica familia de los de la Sota. Podéis hallar detalle en este artículo. Todas sus grandes empresas, como el emblemático Euskalduna, fueron repartidas entre los franquistas más destacados y el palacete de la familia, en Ibaigane, convertido en cuartel de la Falange hasta que fue devuelto a sus legítimos dueños en los años 80. Poco después la familia dueña y el Athletic Club llegaron a un acuerdo para que este edificio se convirtiera en sede principal del histórico club de fútbol.

miércoles, 19 de abril de 2017

"Dronde" las dan, las toman.

No hay nada como  relajarse tomando el arrullador sol de primavera. Tranquilidad vespertina en el acogedor refugio de la terraza de la propia casa. Las golondrinas haciendo acrobacias mientras limpian el aire de insectos, el calor del astro rey en la cara y el aroma de café perfumándolo todo.

Sin vecinos a la vista, y con el agradable calor de la tarde, apetecía quitarse la ropa, hacía tan buen tiempo. Así llevaba un rato, sólo con unas braguitas cuando empezó a oír un molesto zumbido. Un zumbido como el de un orondo moscardón empeñado en curiosear por un tendedero. Alzó la vista y lo que vio no era un insecto volador gordo sino un puñetero dron lleno de lucecitas y ventiladores. El aparato de control remoto zigzagueaba sobre ella. Irritada por el aparato, se fijó en él. Llevaba una cámara. Algún salido la estaba grabando dentro de su propia casa. Con determinación entró dentro de la vivienda. El dron se movió aún unos instantes encima de la tumbona vacía hasta que su dueño debió cansarse del aburrido espectáculo y se largó.

Pájaro de mal agüero

Ella volvió a salir y recuperó la horizontalidad en su tumbona al sol. Al poco volvió a sentir el exasperante zumbido del dron. Volvió a acercarse al comprobar, quien lo guiara, el cuerpo desnudo al que observar desde el aire. Con un rápido movimiento, de debajo de la tumbona, sacó una escopeta y le asestó un certero disparo al juguete electrónico que cayó al suelo haciéndose añicos.

Se oyó un grito en la quietud de la calle. El vecino de dos casas más abajo salió hecho una furia hacia la casa de la cazadora.

   -¡Mi dron! ¡Hija de puta! ¡Me has destrozado el dron! ¡Me lo vas a pagar!- gritaba exasperado acercándose a grandes zancadas a la casa de ella.

  - ¡Atrévete a exigírmelo, mamón! Estaba allanando mi casa a la par que tomaba imágenes de mi intimidad no autorizadas.

  - ¡Devuélveme mi dron!

  - Ahí va- gritó mientras lo lanzaba por el alféizar de la terraza.

El joven se echó las manos a la cabeza y se abalanzó a recoger los trozos descompuestos del dron.

  - ¡Esto no va a quedar así!

  - No, majo, denunciémonos. Tú a mí por disparar a algo que me amenazaba en mi casa y yo a ti por acoso sexual, a ver qué tal.

Los vecinos, levantados de la siesta, asistían al espectáculo aún con los ojos a media asta. No entendían muy bien qué eran aquellas voces en medio de la quietud de la tarde.

martes, 18 de abril de 2017

Y santas pascuas

Se acabó lo que se daba. El largo fin de semana vacacional proporcionado por la pasión y resurrección de Cristo ha llegado a su fin. Bien es cierto que esta semana, llamada de pascua, suele ser la verdadera fiesta escolar en comunidades como País Vasco y Navarra.

La semana santa, afortunadamente, ya no es lo que era. No hay que hacer ayuno y abstinencia durante la insufrible cuaresma, ni hay que guardar luto el viernes santo sin cine, sin teatro y sin nada más aburrido que ver dos palos con la cara de una Verónica vestida de bonito, por ejemplo.

¿Resucitar un domingo? A mí me suena a que la última cena estuvo demasiado cargada y la resaca tuvo a los trece comensales postrados el viernes y el sábado. El domingo ya parecía que volvían a ser personas, he ahí la resurrección.

Pues a mí me sigue pareciendo de dudoso gusto

Hoy en día, debemos reconocerlo, la inmensa mayoría de los que gozan de estas fiestas "santas" las aprovechan para dar una vuelta por otros aires y disfrutar de la primavera. Claro que hay mucho fervoroso de la religión que se recoge estos días, y me parece bien, pero de ahí a que este Estado ¿laico? obligue a sus cuarteles, donde los soldadicos pueden ser de cualquier religión y, muchas de las veces, de ninguna, a poner la bandera del Estado a media asta por defunción de un señor que murió hace 2000 custodiado por el ejército romano, en el que se inspiraron los actuales militares que portan el "Cristo de la buena muerte", como si hubiera alguna buena, cargada de mahometanos de la vecina Marruecos, pues, en fin, no se, un poco irónico sí que me parece.