Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

jueves, 5 de diciembre de 2019

Haciendo cumbre

Si el viento de noviembre agita con furia las copas de los árboles para que caigan sus hojas muertas y luego llueve con ganas, la calle queda cubierta por un curioso magma marrón. Agua y vegetal caduco fraguándose a la espera de patosos que resbalen. Mi calle es un espeso manto de hojas de almez en descomposición y en las grandes avenidas, las hojas de los plátanos, el árbol, no el fruto subtropical, lo inundan todo. La ley otoñal de la caída de la fronda ha arreciado estos días y en los suelos pueden verse más hojas que en la fábrica de Gillette.

Luego dicen que ya no hay estaciones, a pesar de que aquí tenemos invierno, verano, la de bus y la de Renfe. Será cosa del cambio climático, excusa por la cual un montón de bienintencionados, junto a empresas interesadas y caraduras sin límites se han juntado en Madrid porque en Chile no están para hostias...o para más hostias, porque ya han pasado el tope.

Publirreportaje de la empresa que más contamina dándoselas de ejemplar en la prensa "imparcial"


Y así en los medios de comunicación se encargan de recordarnos que contaminamos y mucho, y seguro que es verdad, pero tal y como nos aleccionan, parece que fuéramos plastificando la alimentación de la fauna de manera intencionada. Como si tuviéramos fábricas de plástico para envasar en cada casa, como si en vez de tener un coche viejo porque no podemos comprar uno eléctrico, viajáramos en avión cada vez que vamos a Barcelona. Porque esta es otra. Está muy bien que no permitan acceder a los automóviles en épocas de alta densidad de CO2, pero  a ningún loco de la administración municipal se le ha ocurrido pensar que cada avión de pasajeros que aterriza en el Prat, y aterriza un bicho de esos cada tres minutos, que una vez en la playa de Castelldefels lo cronometré, contamina por miles de autos y los transatlánticos y cargeros transoceánicos no te quiero contar. Pero, no, es tu coche el que contamina, que lo hace, pero la hipocresía más.  Será que si pagas bien porque eres una gran empresa, no hay problema en el contaminado.

Y así nos va. Nos exigen medidas contra el cambio climático, pero sólo a los pobres. No olvidéis que España es ese país de rico sol mediterráneo que le puso un impuesto al sol para que las energéticas no perdieran sus ganancias, que las placas solares en España pueden hacer mucho bien, pero no a los dueños de Endesa, Iberdrola, etc,etc...aunque compren las portadas de los diarios con la puta cumbre del cambio climático, que eso ya es de vergüenza.


Pero para Vergüenza, el alcalde ese que han puesto en Madrid, que afirmaba sin sonrojo que iba a cepillarse Madrid Central y ahí lo tienes, sacando pecho de esta medida del consistorio anterior delante de los mandatarios a los que tampoco les interesa demasiado el tema porque la industria no les deja.

En fin, buenas tardes.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Cinco metros eternos

Ahí te ves con un dolor inenarrable que te troncha la espalda. Ni dar un paso, ni poder ponerte derecha. Te has quedado clavada al ir a anudarte los zapatos antes de salir de casa para ir a trabajar. Descubres que eres incapaz de andar y que el dolor de las lumbares te apuñala sin piedad.

A gatas, pues eres incapaz de incorporarte te haces con el teléfono para avisar a la jefa de personal de que debe sustituirte. Tiene gracia que trabajes en un hospital porque deberás ir de urgencias a que te pongan un calmante intravenoso cuando tu pareja venga a casa, te ayude a caminar y que te acerque. De momento es imposible moverte y te subes a la cama, porque sigues de rodillas, gimiendo de dolor.

L4-L5 y L5-S1 tocadas y hundidas.

Y llega el momento en que necesitas ir al baño a orinar. Pruebas a ponerte en pie, te agarras a una silla y la arrastras como si fuera el andador de una abuela con problemas de motricidad. Vas apoyándote en los muebles y consigues sentarte en el inodoro. Un alivio inmenso, el nirvana que se apaga de golpe porque tienes que volver y lo haces a gatas, que te duele menos. Diez minutos para hacer cinco miserables metros entre el váter y la cama.

Te ha dado fuerte esta vez. Hasta pensar en llegar al ambulatorio a que te firmen la baja te parece una expedición a la cima del Everest: Dura y dolorosa.


miércoles, 13 de noviembre de 2019

Turbulencias planetarias

Bueno, pues ya está. Se ha perdido una millonada en unas elecciones para que el vencedor se alíe con el candidato de la izquierda desnatada que tiene el país, cosa que podía haber hecho hace medio año, pero, claro, prefería agotar posibilidades, paciencia de la ciudadanía y parte del erario público a ver si al candidato de esta mentada izquierda se desdibujaba, que lo hace, pero no tanto como Albert Ribera y su partido ultraliberal. Eso sí, gracias a esta carnavalada ahora hay una cincuentena de fascistas en el congreso.

Pero si en España vamos mal es porque en el resto del mundo no es diferente. Tenemos populistas insoportables en los países potentados y el odio, la aporofobia y el racismo campan a sus anchas en los ricos países occidentales.

Ehpaña eh asín.

Y los ricos occidentales caen como plagas sobre los países pobres y así nos encontramos con medio mundo en guerra, golpes de estado, invasiones fronterizas que hacen huir a su vecindario cuando no son aniquilados "in situ"...Un paraíso, vaya. Y todo ello es para que unos pocos vivan bien mientras nos arrastran al resto al salvajismo y la barbarie.

La masa humana impelida por ideas de unos espabilados creen legítimo el uso de la violencia y no ponen objeción en eliminar a parte de la humanidad porque asimilan que estos no son dignos de esta categoría. Llámese religión, supremacía racial, supremacía de género o supremacía cultural.

La puta codicia de siempre.

Y si Venezuela tiene petróleo, Chile, cobre y Bolivia, litio, elementos muy necesarios para las tecnologías del primer mundo donde estos escasean, no es difícil de calcular que haya intereses en derrocar a estos gobiernos molestos que nacionalizan lo que podían privatizar poderosas empresas. Es, por ello, intolerable y se debe derrocar al gobierno alegando que son el mal en persona. No hay gobierno impecable, claro, pero se exageran las maldades de esos gobiernos donde los ricos ven escasear sus privilegios y prefieren que malvivan sus compatriotas de pieles algo más oscuras, aunque ellos no los consideran iguales ni siquiera en el pasaporte, mientras dilapidan sus riquezas excavadas en tierras australes para darse la vida en Norteamérica donde les reciben codiciosos para hacer negocio, aunque sea a golpe de fusil.

El norte está mal, el sur está peor, oriente se desangra en guerras y occidente se deshumaniza. Y lo que es una verdad absoluta: El pobre es pobre en cualquier latitud y malvive lo que otros mezquinos mejor situados le dejan.

El mundo se sigue yendo a la mierda.

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Porquería en el buzón

Campaña electoral express para que salga un gobierno de derechas, neoliberal, complaciente con la CEOE y sin un ápice de interés por el servicio a la ciudadanía. A mí ya me han metido la consabida mierda en el buzón: El sobre azulito del PP, el sobre naranjita del aspirante Rivera y uno que no saca foto de ningún gañán de esos que dice bobadas y mentiras en esos "dewáteres" públicos que hacen por la tele, así que me figuro que al llevar los colores "rojiguáldicos" en anverso y reverso del sobre, luciendo, además el escudo del Estado con sus tres florecicas de lis en el centro, no vayamos a olvidarnos de las borboneces, tiene que ser del tuercebotas ese que no fue a la mili, pero pide soldados de reemplazo, que habla de los santos sacramentos del matrimonio, pero está divorciado, y que apela al voto de los desesperados económicos hablando del despilfarro, cuando el mamón no ha hecho otra cosa que chupar de la teta del Estado sin haber dado un palo al agua, pero cobrando como veinte.

¡Que no quiero bobadas en el buzón!

El santiago Abascal que sale en los papeles de Bárcenas dicen que es el padre y no el hijo. Del espíritu santo no se sabe nada. Pero aún así, seguro que el hijo del padre que cobraba sueldazos en  B no se mostraba reacio a estos emolumentos.

El domingo el Íbex dará una fiesta y nosotros pagaremos la factura.

miércoles, 30 de octubre de 2019

La víctima de la ministra revisionista

Tiempos curiosos los que vivimos. la ministra Carmen Calvo ante las preguntas sobre qué se hace con José Antonio Primo de Rivera, el otro inquilino del altar del Fallen's Valley, se atreve a soltar por esa boca egabrense que José Antonio era una víctima.

Sí, a José Antonio lo pasaron por el paredón en la cárcel de Alicante, eso ya lo sabemos, pero él era el fundador de ese grupo de exaltados que participaron del golpe de Estado contra el gobierno legítimo elegido en sufragio democrático. No me vale que era una víctima porque no era un fusilado anónimo de esos que está perdido para siempre bajo la tierra de un páramo, ni es de esos que ¿gozan? la discutible suerte de reposar sus huesos en esa fosa común del mismo valle fuera sublevado o antifascista. No es lo mismo José Antonio que cualquier maestra que enseñaba a leer a los pobres a la cual se llenó de plomo tras violarla en grupo, darle aceite de ricino, afeitarle la cabeza y pasearla para escarnio, chanza y diana de los gargajos de todos los miserables.




Estoy un poco harta de que ese PSOE que lleva las siglas de aquél partido, pero sólo las siglas, porque el ideal ya se perdió hace más de cuarenta años, se dedique a blanquear y revisar la historia. Calvo, ministra y del PSOE, comete una injusticia brutal contra el nombre y la memoria de todas las víctimas de la guerra civil, fueran del bando que fueran, sobre todo porque esa víctima que está enterrada con honores en el altar del Valle de los caídos, fue un instigador de la misma guerra.

Vegüenza le debería dar a esta señora que milita en ese partido por el que murió, muy víctima, otro ministro, como ella, del PSOE, como ella, que también fue fusilado, aunque la guerra ya hubiera acabado, después de haber sido detenido en parís por la Gestapo y entregado a ese gobierno de militares y camisas viejas que mataban en nombre de esa víctima no tan ausente. ¿Carmen Calvo sabrá quién fue Julián Zugazagoitia?

miércoles, 23 de octubre de 2019

El Confidencial, las xisteras y el Jai Alai.

Hoy día las noticias vuelan y se consumen en un tiempo récord. Si no has consumido, ojo, consumido, la noticia en las primeras cuatro horas desde que se produce ya eres una desfasada de la vida. Ya no solo existe el fast food, también el fast news, tan rápido que es habitual que te cuelen un fake. No me gusta esta palabra, en castellano existe bulo y bulo le queda mejor.

Existen los bulos, las trolas, las mentiras del tamaño de estadios de fútbol donde se celebren finales de la copa del mundo, y también existen los difusores, a veces atolondrados e involuntarios y a veces interesados a los que las consecuencias les importan vastos campos cultivados de rábanos.


Fabricante de arma callejera (Es ironía)


Cuanto más cercano y escandaloso sea el acontecimiento más cantidad de noticias verán la luz, y con la velocidad de nuestra era digital la inmediatez se tornará vertiginosa,y claro, endosan noticias rocambolescas, bulos inconcebibles y trolas antológicas tocando el sentimentalismo del paisanaje más dado al "huy, lo que m'ha dicho" que al razonamiento y al sentido común, y luego pasa lo que pasa, que la gente se polariza porque no se lee entre líneas y no se toman un tiempo para sopesar lo que te están contando y cómo te lo están contando.

Joseph Apesteguy (AKA Txikito de Cambó)

Dentro de estos generadores de fast news troleros encontramos  a algunos plumillas  de diarios capciosos que intentan apelar al corazón indignado más que al cerebro razonable. De entre estos, nos aparece un fulano del panfleto "el Confidencial", afirmando sin sonrojo alguno que en las algaradas de Barcelona, hay incontrolados que han sido adiestrados en la kale borroka (que quiere decir lucha callejera) por entrenadores de la izquierda abertzale (aquí van tres docenas de exclamaciones), profesionales de la lucha callejera, dice el fulano, como si de eso se cobrara un sueldo (Creo que eran 3.000 euros dentro de un sobre, que te los dan en un portal y te lo traen en moto, como si fuera comida a domicilio).

Kale borrokarako xistera (Cesta para la lucha callejera)

El autor de la ¿noticia?, la cual es una pena que ya no se edite en papel porque se pierde el uso más adecuado para utilizarla, que es limpiando el esfínter después de una alegre deposición, se atreve a demostrar su enciclopédica incultura afirmando que los indepes revoltosos entrenados en la kale borroka profesional emplean ¿guantes de cesta punta? ¿Guantes? A esas cestas, que en euskera se llaman xistera (La equis es suave como cuando se manda callar, shhhh) nadie en su sano juicio las llamaría guantes y sirven para jugar al Jai Alai, que aunque en castellano se diga frontón en euskera queda mejor pues Jai Alai significa fiesta alegre.

Extracto real de la noticia

Aparte de inventarse noticias sonrojantes intenta ser un virtuoso de la desinformación sesgada para conseguir el voto fundamentalista de la derecha más rancia y apestosa mezclando como si fuera en un cóctel a independentistas catalanes, vascos agresivos y ETA, siempre ETA (All is ETA, old chap), pero acaba demostrando una incultura ciclópea. Tendrá una imaginación desbordante y quizá por ello sus trolas son tan evidentes.


viernes, 18 de octubre de 2019

La zorra y las uvas

Hola, hoy no vengo a hablar de política. Eso lo dejo a un lado, que quede muy claro para empezar. Este post va de instrumentalización mediática de las gentes sin criterio, de esas que sólo ven los cutreprogramas de telecinco como única vía de culturización, porque así nos quieren, incultos y manipulables.

Recuerdo cuando era una niña y mis compañeros de clase me contaban que allá en los pueblos de sus padres, perdidos en la ancha Castilla o en la enorme Extremadura, creían que en el minúsculo País Vasco vivíamos en guerra. Y no sólo era porque ETA de vez en cuando se dedicara a amargarnos la vida, sino porque la televisión mostraba su media-mediática verdad. Mis compañeros, cuando volvían de las vacaciones en las tierras de origen de sus padres, contaban entre bromas y alguna brizna de incomodidad que sus amigos y familiares tenían metido en la cabeza que en el lugar donde vivíamos la gente iba armada por la calle y había tiroteos todos los días. Mi compañera A contaba que las vecinas del pueblo le decían "pobrecita, juega en la calle todo lo que puedas, que allá no puedes".

Imagen de octubre de 2017

Aún no habíamos acabado la EGB (once o doce años) y ya veíamos que lo que soltaba la única tele que había entonces, porque aún estaban por dar licencia a las privadas, daban mentira sobre mentira y sobre mentira no una sino cientos. Por aquellos tiempos poca gente peninsular se atrevía a visitar la ciudad turística de donde soy, solo quienes tenían segunda residencia de sus abuelos de cuando veranear en aquella ciudad era chic porque venía la realeza a mojarse las posadera se atrevían a ello.

Lo malo es que las gentes de las otras tierras hablaban impelidas por lo que la tele y la prensa interesada mostraba. Aquello era como la fábula de la zorra y las uvas, como la zorra no alcanzaba a cogerlas se marchó asegurando que las uvas estaban verdes. Esto era igual, se guiaban por la apariencia y por una frustración impuesta desde los medios Si los vascos son díscolos habrá que hacer una campaña para odiarlos aunque no se les conozca. Y así fue durante décadas.

TeleciRco adoctrinando de que llevar banderas con cruces borgoñonas o águilas bicéfalas imperiales y pedir taxis es constitucionalista. Y en eso estamos.

Hoy pasa lo mismo con Catalunya y con los catalanes. Gente que no conoce esta tierra ni a sus paisanos se dedica a despreciarlos porque lo dice la tele, porque la tele enseña las algaradas, porque la tele demuestra qué malos son y cómo odian y, entonces, hay que odiarlos igual. Y a mí me da pena que a los espectadores por la tele se les engañe de una manera tan fácil, se les mienta y se les haga caer en el enfrentamiento ideológico. Deberían venir a ver cómo son los catalanes, gente pacífica, muy pacífica. Son capaces de convivir perfectamente con personas que tienen ideas opuestas, pero esto no sale en las teles, no sea que los catalanes empiecen a caer bien y tengan que buscar otro subterfugio para tenernos entretenidos mientras nos joden la vida sin que nos enteremos porque estamos a otra cosa: A las marionetas de la tele.