Tengo un bló

Tengo un bló
Tmeo, la mejor revista de humor

miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Gracias" de auténtico malnacido

Salimos el viernes con intención de aprovechar al máximo los días que el puente nos ofrecía. Teníamos planificados al detalle todas las excursiones, visitas a la familia, reencuentro con buenos amigos, conocer al recién nacido de P.

Llegamos a una buena hora, teniendo en cuenta que salimos casi a las cinco de la tarde y que se nos empezó a hacer de noche en Puentelarreina de Jaca, porque viajar por Huesca-Yesa es mucho más rápido que tirar por la Nacional II, y, además, tiene mucho menos tráfico, no está nada mal. Pero, al llegar a mi barrio, no había sitio para aparcar en la calle que queda rodeada por el grupo de viviendas, así que probamos a aparcar en la solitaria y oscura callejuela de detrás.

Al día siguiente, antes de ir a desayunar con mis hermanos, comprobamos que algún malnacido había arrancado de cuajo el brazo del limpiaparabrisas del conductor y ya sabéis que sin limpiaparabrisas no se puede conducir, sobre todo en la siempre húmeda cornisa cantábrica.

Tratamos el tema en el desayuno en la panadería del barrio. Es sábado en un alargado fin de semana por el puente de todos los santos. ¿Qué taller habrá abierto? Probaremos el Feu-Vert (Que es una cadena como Norauto) del centro comercial más próximo.

Maldición; no venden la pieza entera. Gran idea de mi hermano pequeño. "Id a un desguace a comprar uno de coche desahuciado. Voy llamando a mi amiga A. que es mecánica de automóvil, a ver si está".

Con el brazo roto

A la una menos cinco llegamos al desguace de Gaintxurizketa. Cerraban a la una y no volvían a abrir hasta el miércoles. Nerviosas en el mostrador a ver si hemos tenido suerte, aparece el señor que nos atiende con un brazo que parece del mismo modelo de auto. Mientras salimos deshaciéndonos en reverencias, mi hermano contacta con su amiga y nos indica como llegar a su casa okupada. Porque A, la mecánica, vive en una casa okupada que resulta ser un casoplón magnífico.

Con su mono azul, esta chica joven y delgadita nos arregla en cinco minutos el desaguisado. Le debemos poco menos que la vida a A. y  a mi hermano, también, por tener la idea. Ya pensábamos en tener que llamar al seguro para que nos enviara el coche con grúa.

Nos salvamos esta vez, pero a punto estuvo de aguarnos la fiesta un gilipollas con muy mala uva. Ojalá le pase a él, a 500 kilómetros de su casa, eso de que alguien le arranque el brazo del limpiaparabrisas un fin de semana de puente con lluvia y que no tenga una A. que le saque del apuro, a ver qué gracia le hace.

2 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Desgraciadamente gilipollas con mala uva hay en todas partes, si yo te contara. :-(

Saludos

Celia Segui dijo...

Hay gente para todo.
Genial idea la de tu hermano y muy a tener en cuenta cuando pasan estas cosas.
Me alegro de que se arreglara todo.
Besos.