Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

viernes, 10 de marzo de 2017

Tango triste

Por la ventana abierta de una casa sonaba, al pasar, un viejo tango cantado por Gardel. Una historia triste, muy triste, de la muerte de la persona amada. Y mientras llegaba la melodía de "sus ojos se cerraron" recordé lo que decía aquél acerca de los tangos, que eran verdaderos lamentos, la mayoría de las veces. Historias tristes cantadas con un ritmo concreto.



Pensaba en "sus ojos se cerraron" y me vino a la memoria un viejo tema de Xabier Lete "maiteaz galdezka" (Preguntando sobre la amada). No era un tango, pero tenía el desconsolado lamento, al igual que "sus ojos se cerraron", del sentimiento de pena infinita por la muerte de la persona amada y el amargor de su, digamos, abandono.



La de Lete tenía esa pena infinita de la que hablo y, lo que son las cosas, había un afamado conjunto musical de Azpeitia, veterano de las plazas de los pueblos en las fiestas de verano, que se atrevió a convertir en tango aquella triste pieza. Pero, tal y como eran Egan, que así se llamaban, conseguían, no sé como, darle un toque festivo a algo tan sombrío. Cosas que sólo la voz de Saldias puede hacer.

Aquí, un extracto.

La letra de Maiteaz galdezka.

Herenegun goizetik                          
maitea zen hila 
kalera irten nintzen 
jainkoaren bila
berekin aurrez aurre
esplika zedila  
behingoz utz zezala
zeru goi ixila.


Zutaz, maite 
egina dut galde
zutaz, maite
egina dut galde.

Bakardade handi bat
neukan bihotzean
negar egiten nuen    
zutaz oroitzean
galdera egin nion 
jaunari hotzean
gizonok nora goaz
mundutik hiltzean.

Orduak pasa ziren 
ezer ez nuen entzun
nik ez dakit, maitea,
konprenitzen duzun
arratsaren ilunak 
eguna bildu zuen
jainkoak inondikan 
ez zidan erantzun.

Etxeruntz nihoala
pentsatutzen nuen
jainkoa ez da bizi 
gizonen ondoan
urruti zegon hura
han bere zeruan
gu bakarrik utzirik
umezurtz munduan.

Anteayer por la mañana
murió mi amor
salí a la calle
en busca de Dios
para que  explicara
frente a frente
y que dejara de una vez
el alto cielo silencioso.
                               
Estuve preguntando
por ti, amor.            
Estuve preguntando
por ti, amor.  

                      
Tenía una soledad tan enorme                           
en mi corazón
lloraba desconsolado
al recordarte
pregunté muy secamente
al Señor
dónde vamos los hombres
al morir.

Las horas pasaban
no hallaba respuesta
yo no sé, amor, 
si comprendes lo que digo.
las sombras de la noche
se convirtieron en día
Y Dios jamás
me respondió.

Fui hacia casa
pensando que Dios
no vive con los hombres
él está muy lejos
en su cielo
dejándonos muy solos
huérfanos en este mundo.