Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

martes, 23 de julio de 2013

Toda la vida sufriendo

Después de una infancia en la que pasó hambre y tuvo que dejar la escuela temprano para ponerse a trabajar en lo que surgiera. Después de trabajar como una burra más de diez años sin contrato ni cotización, con lo cual no se puede probar que estuviera en aquella fábrica y no puede añadirlo a su magra pensión.

Después de casarse sin fastos, porque no había pesetas suficientes, y de quedarse en casa como Dios y su sociedad pacata mandaban. Después de quedarse viuda relativamente joven y sin hijos, por culpa de un feo accidente laboral. Sola en el mundo. Volviendo a trabajar, sin especialización, se colocó como muy digna mujer de la limpieza. Un trabajo duro y muy mal pagado porque ninguno se da cuenta de la tremenda importancia que tiene. Allá se jubiló cobrando una miseria.

Después pasaron los años viviendo con un alquiler de renta antigua, acosada por el dueño de la finca, a ver si se larga, o se muere de una vez, que ya tiene edad, para poder construir pisos de lujo en aquella buena zona.

Esta caja me la encontré el otro día

Después de toda la vida peleando, no le queda nada. Hasta las amigas se le mueren. Con esa pensión no se puede vivir porque no alcanza para víveres y medicinas, y eso que ella aún no tiene más que algún achaque asociado a la edad. Toda la vida trabajando como una burra para que ahora la Cruz Roja la tenga que ayudar a subsistir, como si fuera una refugiada de una guerra en un campo de desplazados, pero encima, en su barrio de toda la vida.

9 comentarios:

Siempre suya dijo...

Qué asco, Juli, qué mierda de todo...

Emilio Manuel dijo...

Hoy es un caso entre miles, una pena de país y lo peor es que no pasa nada.

Saludos

chris dijo...

Se me parte el alma con estas historias... y empieza a haber demasiadas...

verticana dijo...

Cada día más y cada día peor. No me extraña que estemos tan desmoralizados.

ROSA M. dijo...

Hay cantidad de mujeres mayores que no cobran ningún tipo de jubilación, solo entra en casa la del marido y al enviudar la pensión se ve drásticamente mermada como si al quedarse sola los gastos todos se redujeran a la mitad.
Esto no es algo que se pueda asociar a la crisis es un agravio que se arrastra desde muchísimo antes.

laesti dijo...

Precisamente hoy he visto a una señora en la tele, Domitila, de 82 años. Ella y su andador acudía diariamente a la sede del banco que le había estafado 18.000 euros en las preferentes.
Ha conseguido que le devolvieran 13.000 pero iba a seguir yendo a las manifestaciones por todos aquellos en la misma situación que ella.
Aprendamos de Domitila.

mariajesusparadela dijo...

Es terrible.

ROSA M. dijo...

Juli, tengo el principio de un nuevo post tuyo sobre otro publicado en el 2010 pero al entrar indica que no existe la página???
Quizas hay algo que no funciona ;-) o es que a vuelto la censura?
Un petó,

Juli Gan dijo...

Rosa: Quería posponer el post hasta hoy y le di al botón que no debía, y, como ayer tocaba el post de la anciana atendida por la cruz roja para sobrevivir, no podía quitarle el protagonismo.