Tengo un bló

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jueves, 16 de febrero de 2012

Intelectual peligrosa

Estaba leyendo cosicas sueltas sobre el año 1936 y me encontré algo increíble. Para que veáis cómo funciona la mentalidad caduca y paternalista. Pero empecemos por el principio. Esta era una mujer llamada María Goyri, hija de madre soltera, nacida en Getxo, Bizkaia en 1874. Getxo, para los que no lo sepan, es una población de nivel asquisitivo alto, cercana a Bilbao. La madre de María, que se llamaba Amalia, era una mujer adelantada a su tiempo. Librepensadora y culta, decidió tener a su hija y educarla lejos de la pacatería elemental que se enseñaba a las niñas de la época. A los cinco años de edad, la niña y su madre se establecieron en Madrid. María, por problemas de salud, fue llevada por su madre a un gimnasio a hacer deporte, tomó clases de dibujo y fue inscrita en la escuela de comercio. Ella deseaba estudiar en la universidad, pero, las mujeres jamás en este país habían llegado a un nivel académico tal. (Porque cuando a alguien le controlan la educación, le controlan su vida. A las mujeres les pasaba entonces, y a los pobres, ahora).


María, a los 16 años, tiene que pedir un permiso al ministerio de fomento para que le permitan acudir a clase en la facultad de Filosofía y Letras como oyente. Su sobrina, Teresa León Goyri, que fuera pareja de Rafael Alberti, cuenta la esperpéntica aventura de como su tía maría fue la primera alumna femenina de esta facultad, y la primera mujer española licenciada en esta disciplina: "Cuando María Goyri apareció en la puerta de la universidad para dar su primera clase, un portero estaba esperándola. Le condujo, ante la sorpresa de los estudiantes, hasta la sala de profesores. Allá el decano de Filosofía y Letras se acercó ceremoniosamente a la muchacha. 'Señorita, quedará usted aquí hasta la hora de clase. Yo vendré a recogerla'. Cerró con llave y se fue a sus ocupaciones. Cuando sonó la campana el profesor regresó, abrió el encierro y, ofreciéndole el brazo, le hizo caminar lentamente entre dos filas de estudiantes que, entre asombrados e irónicos, veían la irrupción de la igualdad de los sexos instalada en su universidad".



No podía estar en el pasillo; debía entrar en clase sólo cuando sonara el timbre y no podía colocarse entre sus compañeros, sino en una silla al lado del profesor. Increíble pero cierto. Se licenció en 1896 y se doctoró en 1909. En esos días conoció y colaboró con su joven profesor Ramón Menéndez Pidal, con el que contrajo nupcias en 1900. En su viaje de bodas recorrieron el camino que llevó el Cid entre Burgos y València. Para dos filólogos interesados en el romancero medieval, un viaje maravilloso. Se dedicaron a la investigación de la literatura medieval, pero las inquietudes de María pasaban por hacer de la educación algo accesible a la mujer y totalmente igualitaria para los dos sexos.

 El día de su boda con Menéndez Pidal.

En 1918 colabora con María de Maeztu en el Instituto-Escuela de Segunda Enseñanza de la famosa Institución Libre de Enseñanza, donde fomentan la educación igualitaria en niños y niñas. Estas dos mujeres junto a Ernestina de Champourcín, Concha Méndez y Pilar Zubiarre, sustentan un instituto femenino para que las mujeres no lo tengan tan difícil a la hora de poder adquirir cierto nivel académico. Gracias a su esfuerzo una generación -perdida- de mujeres adquirieron una espléndida formación, como Victoria Kent o Zenobia Camprubí.

Pero llegó la guerra, que todo lo pudre, y en el caso de la educación femenina, dio miles de pasos atrás, hasta el oscurantismo. María Goyri y su familia se hallaban en Segovia, en zona nacional. Y esto viene al hilo de lo que he hallado y escrito al comienzo de este post. En julio de 1937 el Estado Mayor de Burgos, donde estaba Franco, pide a las autoridades de Segovia «un informe amplio y ecuánime de las actividades así como la ideología política antes del Glorioso Movimiento Nacional» de los miembros de la familia Menéndez-Pidal, así como una advertencia, ya que «Interesa también sean vigilados de un modo discreto, así como las amistades que operan alrededor de esta familia. En caso de que convenga le sea intervenida la correspondencia». Los militares como Millán Astray, que poco antes había rebuznado "¡Muera la inteligencia!", temen a la intelectualidad.

Matrimonio de intelectuales. Para los militares: "Él dominado por ella".


Y aquí lo chusco, atención: Dicen de Ramón Menéndez Pidal, el marido de María: «Presidente de la Academia de la Lengua. Persona de gran cultura, esencialmente bueno, débil de carácter, totalmente dominado por su mujer. Al servicio del Gobierno de Valencia como propagandista en Cuba» Es decir, que lo creen un calzonazos dominado por su mujer, ¿Porque es mujer y le deja tener ideas propias, quizá?

Atención a lo que dicen de María Goyri, que es el fondo de mi discurso: «Persona de gran talento, de gran cultura, de una energía extraordinaria, que ha pervertido a su marido y a sus hijos; muy persuasiva y de las personas más peligrosas de España. Es sin duda una de las raíces más robustas de la revolución». Es mujer y culta, y por eso es peligrosa. Hay que neutralizarla porque piensa. Eso es lo que piensan los militares de Burgos. Después de la guerra no se le permitió seguir en la docencia, y todo lo que había conseguido fomentar, junto a otros hombres y mujeres para la formación de chicos y chicas, fue demolido.  Las enseñanzas liberales y la educación mixta, prohibidas, los maestros de estas escuelas, depurados y apartados de la docencia. María aún pudo trabajar en el campo de la investigación del romancero medieval, pero su nombre quedó a medio olvidar, porque a los vencedores les molesta(ba) que la educación sea compartida y que la mujer corte las cadenas de la dependencia.

12 comentarios:

emejota dijo...

Simplemente genial, te estas superando.
Desgraciadamente así era y lo triste es que la mayoría de las mujeres "tragaban" ¡qué remedio! su vida dependía de "la pasta" bien de sus padre o de sus maridos.
A mi me tocó ser afortunada y en 1952 me metieron en un colegio bilingüe y mixto.... pero el machismo de mi madre, no así de mi padre, me amargó la existencia. Muxu.

Hormiga dijo...

La verdad es que no nos paramos a pensar lo que se han llevado por delante otras (y algunos otros, pocos pero algunos) para que el acceso a la educación de las mujeres sea hoy algo teóricamente indiscutible (y digo teóricamente, porque sigue ocurriendo, yo lo veo a diario, tengo gitanos, moros, y gente española con poca cultura por un tubo aquí perdiendo el tiempo, y las chicas correspondientes en sus casas, por poner un ejemplo). No sé si me he explicado!

Martina dijo...

Sigo pensando y es una lástima, aunque sé que te lee mucha gente, que tus post o tus artículos, para mí de alto nivel y con un gran contenido, se lo pierda el periodismo español.
Me encantaría poder ver tus post, algún día en algún periódico.
De verdad. Si conociera a alguien, tú tendrías ya tu columna, y te lo digo totalmente en serio. Claro, eso también dependería de si a tí te interesara meterte en esos berenjenales. Pienso que eres muy buena.

TRoyaNa dijo...

Juli Gan,
así era,pero lo que realmente me preocupa es el poso que de todo eso queda en la sociedad actual.No hemos superado esas barreras mentales que a diario someten a las mujeres a ser más,a demostrar más.Si una mujer es independiente o culta,o ambas cosas,sigue levantando sospechas porque nuestro rol no nos engañemos sigue siendo el de siempre,madre,esposa,sumisa en el trabajo.....sólo que más maquillado,con mejores maneras.
Y en relación a las relaciones de pareja,pues más de lo mismo,porque nos cuesta integrar el modelo de igual a igual.Eso si tienes pareja,si no,parece que no puedas conducirte libre y saludablemente como lo hacen ellos.Y si lo haces,discreción.
En fín,queda tanto por hacer...
Bsts

Alson dijo...

Juli, de nuevo me quito el sombrero (o la gorrilla que es lo que uso)
Sin embargo, mirando las filas del Pepe, me pregunto qué papel juegan estas mujeres de primer orden al servicio del patriarcado recalcitrante...

candela dijo...

Una entrada muy interesante, cuánto ha costado para no valorarlo...

Besos

Sra. Castafiore dijo...

Articulazo, prima. Te superas día a día.

Jose Luis Forneo dijo...

Bueno, para unos hombres sin alma y sin cerebro como los fascistas (y los capitalistas que la misma mierda son) que una mujer rompa la anquilosada estructura social construida para que los mas tontos esten en el poder destaque es un peligro social tremendo. Es lógico que unos asesinos como aquellos, que el unico cerebro que tenian era la ametralladora y los unicos sentimientos el odio y la venganza de los que se saben humillados.

Saludos

Dizdira Zalakain dijo...

Qué barbaridad... Y eso que Menéndez Pidal era un facha de cuidado. Se ve que no lo suficiente como para ganarse la confianza de la Gestapo franquista. Todavía recuerdo esos tochazos con cubierta de color verde,la "Historia de España" dirigida por Ramón Menéndez Pidal, de no sé cuántas decenas de tomos que había en la biblioteca de mi tío cura.
Con respecto a su esposa, la "dominanta" de Getxo, tengo entendido que cuando su marido se quedó ciego le hizo de secretaria lectora y escritora durante agotadoras sesiones diarias.
Y con respecto al machismo en la España -y en la Europa- de no hace ni cincuenta años...en fin. Hemos tenido suerte de que por entonces aun no se bombardeaban países por ser machistas, que si no ahora no estariamos aquí para contarlo.

P.D. Tengo mis sospechas de que en los servicios secretos de Franco trabajaba el Fary como agente. Obsérvese la similitud ideológica entre el texto que has citado y su teoría del "hombre blandengue":
http://www.youtube.com/watch?v=M8xfzsjB2jI

iTxaro dijo...

como siempre genial, me encanta descubrir estas historias olvidadas

Noemí Pastor dijo...

Muy interesante y necesario.

Olga_C dijo...

Estas biografías ponen los pelos de punta, un recuerdo de que nuestra autonomía actual no llegó por sí sola. Digámoslo alto y claro: ESTAMOS VIVAS GRACIAS A ELLAS. A ver cómo honramos su memoria, día a día.

Lo que aún me pregunto es por qué hay todavía tantas mujeres que se niegan a disfrutar de esa autonomía, criticando a las que sí lo hacemos. Y no me refiero sólo a las mujeres de nuestra cultura, sino también -por qué no decirlo- a las que siguen encerradas en sus miedos ancestrales. Nosotras podemos ayudar (lo haremos sin dudarlo ni escatimar medios), pero la revolución la tienen que encabezar ELLAS.