Tengo un bló

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miércoles, 26 de octubre de 2016

Pulvis es et in pulverem reverteris

La iglesia católica se ha pronunciado sobre los restos de los difuntos una vez pasada su cremación. Está profundamente en contra del "aventamiento cenicero" y de guardar lo que fue el abuelo en vida en un jarrón monísimo en la repisa de la sala de estar, entre la foto de fin de carrera de la niña con esa toga espantosa y la del besamanos de mantilla y etiqueta con el el anterior monarca.

Y la iglesia no lo hace porque digan que las cenizas mortuorias sean contaminantes, como si el finado hubiera estado hecho de amianto. Lo dice porque deben estar en lugar sagrado: Un cementerio, una iglesia, una capillita...En un lugar de culto porque los muertos, según el papa Paco, no son propiedad de la familia, sino de Dios. ¿Según esto, va a pagar Dios el obituario, la esquela, la caja, la cremación y el funeral que la propia iglesia cobra? ¡Si el muerto es de Dios, no de los familiares! ¿Algún avispado sacerdote, con esto de que el muerto es de Dios y no de los familiares, correrá al notario a pedir parte?

Qué listos son los hombres del papa Paco. La semana que viene es todos los santos y se mueve todo un mundo de floristerías y capellanes de cementerios vestidos de tabaco y oro para rezar responsos sobre viejos finados por expreso deseo de sus familiares, pero, por lo visto, cada vez son menos. Se les debe acabar el chollo. Será que cobran a comisión de los marmolistas.

Han debido notar una bajada importante en el volumen de negocio porque hasta ahora había un vacío legal con esto de las cenizas de los cristianos fallecidos. Tan vacío que se han dado cuenta. ¿Qué ha sido del memento homo, pulvis es et in pulverem reverteris? ¿No éramos polvo y volvíamos a él?

Prohibido por la iglesia del papa Paco

Dice la nota firmada por el papa Paco que si no se guardan las cenizas en lugar sagrado, como son los cementerios, hasta podría negarse el funeral por sus almas. Como todos los días todos los sacerdotes católicos rezan por las almas de los difuntos, ya me veo yo a todos rezando la salvedad "excepto por los que tienen las cenizas esparcidas por ahí o en sus casas, sobre la chimenea".

En fin, que, cuando yo la palme, tengo dicho que me dejen en un banco que ya me recogerá el ayuntamiento y que me hagan compost y con este se enriquezca el huerto donde plantan verduras para su santidad para que pueda pasar por su bendito aparato digestivo y su sagrado tránsito intestinal. Amén.

2 comentarios:

Celia Segui dijo...

Mira, niña, que le den a la Iglesia, no han hecho más que jodernos metiéndonos mierda en la cabeza desde que nacimos.
Besos, guapa.

Emilio Manuel dijo...

Aunque ahora no recuerdo que tribu eran, me viene a la memoria dos, una de ellas se comían a sus propios muertos como signo de cariño y amor, la otra es que los enterraban debajo de sus camas, era como dormir con ellos, no se que dirá el Papa y sus aprendices de todo esto, ¿irán al infierno?