Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

martes, 30 de abril de 2013

Uno de mayo, 1987

Recuerdo muy vivamente el primero de mayo de 1987. Para primero de mayo eran las fiestas de mi barrio. Solía haber actividades para críos y verbena. Yo iba para los catorce años, aunque aún me quedaban seis meses para hacerlos. Me gustaban las fiestas de mi barrio, sobre todo porque ya anochecía bastante tarde y luego habría verbena musical.

Aquel año, además, había vuelto la víspera del viaje de fin de estudios. Normal, estaba en octavo de E.G.B., a punto de terminar la primaria obligatoria, que ahora sería segundo de la E.S.O. El viaje de fin de estudios era el primer viaje sin padres, pero con profesores (pobrecillos, tener que hacerse cargo de una treintena larga de chavales en plena efervescencia hormonal). En nuestro caso no fuimos ni a Madrid, ni a Benidorm ni a la Costa Brava. Acabamos en Santander. Uuuuh, doscientos kilómetros, ¡Vaya lujazo! Ni siquiera cambiamos de paisaje. ¿Hay dos ciudades que se parezcan tanto como Santander y San Sebastián? Pero no nos lo pasamos mal, al contrario.

Aprovechamos, incluso, para recalar en Gernika al día siguiente del cincuentenario del lamentable bombardeo de la villa por parte de la legión cóndor. El día del aniversario había estado lleno de ceremonias, discursos y el lehendakari paseándose por la casa de juntas.

Castro Urdiales, abril del 87.

Y allá estábamos, un viaje en autocar con mi promoción del cole público. ¡Y qué banda sonora! Aquél año sonaba Europe que ta matabas. Hartita de the final countdown.



Bon Jovi también sonaba lo suyo. Livin' on a prayer atronando por todo el bus.



Gonzalo nos tenía machacados con los Calis. Hasta las narices de una paloma blanca y heroína. 



Y Mediano cantando el himno de Korroskada ¡Yo quiero ser torero!



Pero llegamos sanos y salvos a casa, con nuestros padres aguardándonos a la puerta del cole el día 30 de abril.

Y llegó el primero de mayo. El día de la manifestación roja. No, no, nada que ver con los sindicalistas. Tuve mi primera menstruación, y menos mal que en casa. Claro que mi madre me había hablado de ello, pero no previmos que fuera a ser en el viaje de estudios. ¡Casi! De buena me libré de tener que pedirle a alguna compañera mis primeras compresas.

Mi madre calculó mal y es que ella tuvo la suya por primera vez a los quince. Sí, en mi casa somos tardíos, pero, claro, yo, hasta para ser tardía me daba prisa.

¡Joder, qué vieja soy!

Hala, esta es del mismo 87. Maiatzaren lehena (Uno de mayo) de Zarama. Día señalado.




lunes, 29 de abril de 2013

La serie B de la historia: El obispo al que hicieron ir de putas

Calahorra no es Calahorra,
que parece Guasintón.
Tiene obispo y toda la hostia,
casaputas y frontón.

(Jota popular riojana)


La jota popular que ensalza la importancia de la villa riojana de Calahorra decía que tiene obispo. Hubo uno el siglo pasado al que le jugaron una muy mala pasada, tanto que su historia parece más un thriller que real.

Fidel García, así se llamaba su ilustrísima, era un leonés de extracción humilde que, gracias a sus habilidades intelectuales, llegó a ser nombrado obispo de Calahorra y Santo Domingo de la Calzada a finales de los años 20 del siglo pasado. Antes de subir en la jerarquía eclesiástica, el cura leonés fue párroco de zonas mineras y tomó contacto con la realidad. Pero su valía lo llevó a ir ascenciendo en cargos por toda Castilla León. En 1931 le ofrecieron ser primado de Toledo, sucediendo al cardenal Segura, pero prefirió quedarse en su diócesis riojana.

Fidel García Martínez, obispo de Calahorra

Bueno, ya os imagináis que en esto vino la guerra, pero la Rioja no tuvo combates y, aunque firmó la pastoral del 37 apoyando la "santa cruzada" (Los únicos  que no lo hicieron fueron los obispos de Vitoria, Mateo Múgica, y de Tarragona, Vidal i Barraquer. A ambos los consiguieron expulsar del país los católicos franquistas. Esto da para otra historia), sin embargo da a conocer la encíclica papal de Pío XI contra el nazismo, cosa que a los franquistas de pro no les gustó nada y se la guardaron para ajustar cuentas en el futuro. Para añadir en 1942, además, una pastoral hablando de los errores humanos que suponen las guerras. Eso picó y mucho a los vencedores de la contienda nacional que apoyaban a Alemania con ahínco.

Decidieron, altos cargos de ese grupo criminal llamado Falange, desprestigiarlo. Habían comenzado en los 40 lanzando bulos sobre sus aficiones a las mujeres y culminaron, de una vez por todas, aprovechando el Congreso Eucarístico celebrado en Barcelona en 1952.

Nota de 1944. Hilando fino desde pronto

Resulta que el Patronato de Protección de la Mujer, que realmente no curraba demasiado, porque mujeres en situaciones difíciles las había, y muchas en aquella España donde se negaba el pan y la sal a los vencidos y, sobre todo, a las vencidas, acordó junto con la policía realizar una serie de redadas en casas donde se ejercía ese oficio despreciado por muchos y utilizado por otros tantos. Juran que en una casa encontraron cohabitando en la misma cama a un  hombre de 72 años y a una mujer de 27, y el hombre no era otro que el obispo de Calahorra, aunque en la casa, y en otros burdeles y cabarets de la ciudad decían conocerlo como "don Manolo". Que gustaba de frecuentar mujeres e incluso menores, eso decían.

Por lo visto, el obispo vestido de tal, cual supermán en cabina, se cambiaba de aspecto en los aseos de las estaciones y salía ataviado con ropa civil para echar mechones de canas al aire tanto en Barcelona como en París. Eso es lo que se encargaban de publicar los interesados.

La policía lo llevó ante el arzobispo de Barcelona para que éste custodiara a Fidel García en espera de ver qué se hacia con él. Fidel García, el obispo de Calahorra, viendo lo que se le venía encima, se retiró a pasar sus últimos años entre Oña (Burgos) y Bilbao, junto a los jesuítas.

Diez años después del escándalo llegaron a Franco mediante el servicio de información militar. Todo fue un montaje para quitarse de encima a uno de los pocos obispos que no comulgaban con el franquismo, ya que de Mateo Múgica, ex-obispo de Vitoria, se deshicieron en plena guerra y a Vidal i Barraquer por poco lo deshacen los de la FAI en plena huída. El obispo calagurritano pillado en el burdel era un doble y el escándalo fue incrementado por puro interés fascista. A los diez años, recibido el informe que contaba, por lo visto, toda la verdad, el franquismo quiso rehabilitar, pero en silencio, a media luz, al obispo, sin embargo, éste rechazó tal rehabilitación. ¿Total, para qué, si ya llevaba diez años hundido en miserables calumnias?

Aún hoy día algunos dan por ciertos estos hechos, desde Paul Preston, hasta documentales como alguno de la TV3. Incluso en esa miniserie para gloria de Tarancón, sacaban el escándalo como hecho real. Por cierto que Tarancón, que tan bien sale librado en esa serie, escribiendo al autor de un libro que pretende esclarecer el hecho, le argumenta:

Monseñor Fidel García fue un gran obispo, pero la verdad es que no sé cómo se pueden encauzar las cosas para reivindicar su memoria.

Si os interesa el tema, hay un buen libro, al que me acabo de referir:

Arizmendi, Antonio: Conspiración contra el obispo de Calahorra, Denuncia y crónica de una canallada, ed. Edaf, 2008.  255 p. 

viernes, 26 de abril de 2013

La hermana George sube la escalera


Hoy tengo el gusto de presentar en Zinéfilas dos películas de los años sesenta, que tienen como característica principal el que tratan de forma directa y protagonista el tema de la homosexualidad. Hasta entonces, tal y como pueden ustedes leer en el excelente post de mi colega la Bruja Truca en este mismo blog, o bien gracias a documentales como “el celuloide oculto”, o buenos libros de referencia como el celuloide rosa o miradas insumisas, la homosexualidad era ese tema tabú y solapado que aparecía “por exigencias del guión” bien en un vigésimo-octavo plano o bien con personajes que morían o vivían agónicamente, tipo “La calumnia” de 1961, donde se dice algo más que en la vieja versión “esos tres” del 36, pero sin hablar de lesbianismo, pero refiriéndose a él, el personaje lésbico, interpretado por Shirley Mc Lane acaba suicidándose, o bien “De repente, el último verano”, de 1959, donde Elizabeth Taylor va contándonos poco a poco el verano donde su primo Sebastian acaba muriendo, dejando caer sus inclinaciones homosexuales. Claro que se partía de una obra de Tennessee Williams, autor magistral, y, casualmente, gay.

Bueno, al lío. Dos films pioneros en eso de tratar de primera mano la homosexualidad femenina y masculina: “El asesinato de la hermana George”, de 1968 y “La escalera” de 1969. Ambas son adaptaciones fílmicas de obras de teatro.

El asesinato de la hermana George (1968), dirigida por Robert Aldrich .


Es la historia de una veterana actriz llamada June Buckridge que interpreta en un serial de la tele a una adorable enfermera religiosa llamada “la hermana George”. Su papel es el de una mujer agradable, pero June, en la vida real es una mujer a las puertas de la vejez detestable, insoportable, dada a la bebida que comparte su vida con su novia, a la que trata muchas veces con gran crueldad.  Su novia, Alice, a la que llama “Childie” (niñita), es mucho más joven, que cuando no trabaja en una fábrica textil, se pasa el día jugando con muñequitas, lo que da a entender que es muy inmadura y con poco carácter. June se pasa la vida controlando a Alice. En cuanto acaba de rodar la llama a casa desde el teléfono de un bar mientras bebe copas sin parar.



La productora del serial está pensando en “matar” el personaje de la hermana George, porque ya no es tan popular.  June, enfadada, decide evadir sus problemas dándose a la ginebra con fruición. Lo malo es que en una de sus borracheras postlaborales  entra en un taxi ocupado por dos jóvenes monjas con las que se propasa y por lo que el taxista sufre un leve accidente por mirar donde no debía. Esto acelera su “muerte”.



La señora Mercy Croft es una productora ejecutiva que se presenta en casa de June y Alice para hablar del escándalo del taxi, que acelera su muerte televisiva. Allá es donde la señora Croft conoce a Alice.



Hay una escena muy larga con la pareja disfrazada de Stan y Oli (El gordo y el flaco) en el afamado pub lésbico londinense conocido como “Gateways”, donde acaba apareciendo la señora Croft para comunicar a June que su personaje será atropellado por un camión. Sin embargo, le ofrece un papel de actriz de doblaje dándole voz a una vaca de guiñol de un nuevo programa infantil.



En la cena de despido del rodaje, June arremete contra todo, hasta contra su novia, que decide abandonarla. Para hacer las maletas, la señora Croft acompaña a Alice, a la que ha conseguido una audición con el fin de seducirla.  Mientras recoge sus cosas, la señora Croft consigue su objetivo sexual. Así las pilla June. Alice abandona a June en medio de una desagradable bronca llena de reproches y dolor. Al final, June, termina en el estudio mugiendo como el personaje de la vaca marioneta a la que dará voz.


FICHA TÉCNICA:

The killing of sister George.(1968)

Director: Robert Aldrich

Reparto:  
  • Beryl Reid: June Buckrigde/ hermana George
  • Susannah York: Alice Mc Naught/Childie
  • Coral Browne: Mercy Croft


Duración: 134'



Género: Drama

Nacionalidad: EEUU


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La escalera (1969) Stanley Donen




La presentación de la película lleva el sello danzarín de Donen. Dos drag queens, en un escenario de cabaret, nos cantan una canción explicándonos que la vida es una escalera que se sube.



Cuenta la historia cotidiana de una pareja de maduros peluqueros formada por Harry (Richard Burton) y Charlie ( Rex Harrison).  Harry es el dueño de la peluquería y cuando conoció al actor fracasado Charlie, además de formar pareja  le enseñó el oficio de barbero. Viven con la madre de Harry, una anciana artrítica que no se mueve de su cama a la que su hijo cuida con verdadero esmero.



Charlie no duda en ser cruel casi todo el tiempo con un vulnerable Harry que, encima, cubre su cabeza con una venda para ocultar su alopecia, cosa que parece ser, arruinaría su negocio. La relación entre los dos hombres, después de tantas décadas, está llena de reproches, puyas y comentarios ácidos, aunque, muy en el fondo se entrevé el cariño que se tienen. Pero muy en el fondo. Los comentarios tienen su guasa, entre ellos el que le dedica Harry a Charlie: “Si los doce apóstoles volvieran, tú los convertirías en un grupo pop”. Y una de las muletillas de Charlie más características: “Que Dios nos ayude a todos y a Óscar Wilde”
Charlie vive temeroso porque espera una citación del juzgado por escándalo público (Se vistió de mujer, y fue denunciado) y encima viene a visitarlo su hija, a la que no ve desde hace 20 años. Está divorciado de una mujer con la que apenas convivió.



La película está llena de cambios de impresiones entre la pareja, como paseos por el campo, recordando Harry su época de monitor de boy scouts, o la pelea por el peluquín de Harry, o cuando Charlie se trae un joven a casa sólo para molestar a Harry.



Llega el día del juicio, y, a pesar de que durante toda la película se tratan como el perro y el gato, Charlie, asustado, llama desde la esquina de la calle a Harry para que lo acompañe al tribunal, ya que el miedo no le deja continuar.


FICHA TÉCNICA

Staircase (1969)

Director: Stanley Donen

Reparto:
  • Richard Burton: Harry
  • Rex Harrison: Charlie
  • Cathleen Nesbitt: Madre de Harry

Duración: 96'



Género: Drama

Nacionalidad: EEUU

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Estas dos películas, pioneras de las historias homosexuales contadas en primer término, tienen en común, además de ser de finales de los 60, y ser norteamericanas, el que se rodaran en Londres con actores británicos todas ellas. Como si en el fondo, este fuera un “problema” inglés, alejado del país que las produjera.

En común, también, los problemas con la censura. Mientras Robert Aldrich, que pudo hacer “el asesinato de la hermana George” gracias al éxito de taquilla que le reportó “doce del patíbulo”, tuvo que lidiar con la censura y con la clasificación X, no ya por unos castos besos entre las actrices, cosa que hasta entonces no se había filmado jamás, sino por una escena explícitamente sexual, y eso que lo único que nos muestra la imagen es la cara de éxtasis de Susanna York llegando al orgasmo de la mano (literal) de Coral Browne.

En el caso de la escalera, el problema fue el secuestro de la cinta por parte de la viuda de Burton, que para preservar la imagen de su marido, nos privó de ésta fantástica caracterización de dos grandes actores hasta 2011.

Al menos, La escalera se pudo ver en España en 1976, después de morir Franco, ya que antes, los censores de la guardia pensaban que mostrar esta película podía pervertir a alguien, por lo visto. No tuvo la misma suerte “el asesinato de la hermana George”, ya que esta jamás se ha estrenado en España.

miércoles, 24 de abril de 2013

Barreras idiomáticas

La intransigencia y la falta de entendederas hacen de cosas sin importancia graves e insalvables problemas. Ejemplos hay muchos, a continuación uno sacado de "el abrazo de los muertos", un diario de la guerra civil de un combatiente nacional. Curioso el hecho de que dicho combatiente, el periodista y escritor guipuzcoano José de Arteche, perteneciente al Gipuzkoar Buru Batzar (Dirección provincial del PNV) se enganchara a una bandera enemiga de su partido. En fin, cosas que pasan.



Estando de instructor, pues ya pasaba de la treintena y era padre de familia, y se había chupado el frente del norte, hasta el verano de 1937, apunta el 19 de agosto en su diario:

Estoy de instructor de los recultas del 39 incorporados hace algunos días. La mayoría chicos burgaleses, más algunos pocos navarros y vascos de caserío, todos chicos muy dóciles. Los castellanos me ponen en verdaderos apuros, cuando vienen indignados a denunciarme que los vascos hablan entre sí en vascuence, lo cual es hoy grave delito. Me veo y me deseo para apaciguarlos y al mismo tiempo para salir del compromiso, porque no comprenden que estos vascos hablan vascuence porque no saben hablar otra cosa. Al castellano no se le pasa por la cabeza que no se hable otro idioma distinto al castellano.

La susceptibilidad de esos reclutas burgaleses les impide caer en la cuenta de que en otras partes se hablan otros idiomas. Ese es un problema que hoy día persiste, por desgracia.

martes, 23 de abril de 2013

Sant Jordi 2013

Pues ya que tenía que hacer gestiones en la ciudad condal, qué mejor día que este para darme un garbeo por los puestos de las ramblas. Los mismos libros adocenados en todas partes. Que si las sombras de grey, que me da igual que sean 50 o sólo de Garvey, que si los presentadores de programas mediopensionistas de "telecirco" publican noveluchas de usar y tirar....

Siempre acabo mirando alguna cosa en editoriales especializadas (No, de autoayuda, no) o en cosas de segunda mano, excepto el libro que publicó el año pasado Olga Merino, que aún no lo había leído y los otros dos me gustaron mucho, y el de Dolores Redondo, del que oí hablar en el BCNegra, y ya que es negra y ambientada en el Baztán, pues a ver qué tal.

La rambla a las 9 de la mañana

El de Giménez Bartlett, como lo tenía reservado en la biblio de esta ciudad y lo pillé el finde pasado, pues lo disfrutaré antes de devolverlo.

Muy animado, como siempre. Felicidades a los Jordis, Jorges, Gorkas.

lunes, 22 de abril de 2013

Pasajes de la biblia, hoy: El crimen de Gueba

Este pasaje que voy a relatar, quizá no sea demasiado jocoso, ya que hay temas en la biblia, como el maltrato de la mujer, que se repite incesantemente. Las mujeres eran, como ha sucedido siempre, incluso hoy día, personas de segunda categoría. Sirva este relato de Gueba para mostrar lo poco santa que puede ser la biblia. Este pasaje seguro que no se suele dar en misa. Vamos a ello:

Este era un leví (Sacertote) que se casó con una concubina (Puta). Un buen día la mujer se cabreó con él e hizo lo que se suele hacer: Irse a casa de su padre, en Belén. El leví agarró un asno, un criado y se fue a casa de su suegro. Convenció a su esposa para que volviera con él, y aunque el suegro consiguió hasta tres veces que pospusiera su marcha, no pudo retenerlos en su techo más.

Así la pareja y el criado comenzaron viaje, pero atarcedía y decidieron buscar alojamiento. Estaban cerca de Jebús, la ciudad de los jebuseos. Los jebuseos no eran judíos, que cuando Moisés decidió ir a la "tierra prometida" estos ya estaban afincados en el lugar desde mucho antes, como bien queda recogido en el éxodo, y en la largada que os di sobre Moisés anteriormente.

Total que el leví prefiere encaminarse a una población hermana, Gueba, poblada por la tribu de Benjamín (No, no se dedicaban a las botellas mini de cava). Nadie les quiere dar cobijo. Allí no había hoteles, ni forma de buscar alojamiento y desayuno desde un ordenador, pero pasó un anciano que les ofreció su casa.

Estando allá, los paisanos de Gueba se acercan a casa del anciano con intenciones aviesas. Quieren "conocer" al leví. Y entonces, escena fea, pasa como cuando los ángeles se llegaron a Sodoma y Gomorra, cuando Lot, sobrino de Abraham, para que "no pase nada malo", ofrece a sus hijas para que las violen en grupo. En este caso, el anciano ofrece a una hija virgen y a la mujer del leví. El forastero agarra a su mujer y la saca fuera, ofreciéndosela a los violadores en masa, que abusan de ella toda la noche. Por si acaso él no se ofrece a poner el culo. ¿Dormirá esa noche el muy cobarde? A la mañana, encuentran a la mujer muerta en la puerta. El leví la carga en el burro y se la lleva a casa, donde la disecciona en doce trozos y envía cada uno de ellos por todos los rincones de Israel.

Hale, ahí la tenéis, ¡ A mí ni me rocéis!

Total que las otras once tribus deciden atacar a la de Benjamín. (Pelín exagerados, ¿No creéis?), pero estos últimos los tumban en tres batallas. A la cuarta deciden alejarse de Gueba para que, aprovechando la salida, un grupo entre en la ciudad y la arrase, degollando  todo lo que pilllen. Juran en el lugar de Masfa no dar por esposa a ninguna hija de otras tribus a los benjaminitas. Sin embargo, buscan como salvar el juramento. Al loro, porque es para caparlos con tijeras roñosas.

Como nadie de Jabes Galaad había jurado no dar esposas a los benjaminitas, no se les ocurre a los bestias otra cosa que ir allá y prender a todas las doncellas que hallaro, unas 400. Como eran pocas, los cerebritos se estrujan las meninges pensando. A alguien se le ocurre que como va a ser la fiesta de Silo, los de Benjamín vayan y se escondan entre las viñas y, cuando las mozas salgan a bailar, las secuestren. Y así, como realmente ha sido un secuestro, botín de guerra, y no una entrega de las que han jurado no hacer nadie falta a su palabra.

Conclusión: El pueblo elegido está lleno de criminales malnacidos. Cuando unos cometen un acto tan cruel y despreciable, pasan a cuchillo a toda la población, incluidas mujeres y niños, que se supone que no se meten en esto. Y, por último, para que la cosa no sea tan grave, con toda la hipocresía del mundo,  le quitan importancia al hecho de que la víctima de la violación múltiple con resultado de asesinato es "una puta". Y es que si mujer es poco, que se dedicara a esto, ni te cuento.