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lunes, 18 de enero de 2016

La serie B de la historia: Hemingway jamás estuvo en La Perla de Pamplona

Hace un par de meses cayó en mis manos el interesantísimo libro de Iván Giménez llamado "el corralito foral", que cuenta de una manera amena, pero incisiva, como la burguesía navarra lleva más de cien años manejando a su antojo aquella provincia foral. Para ello, no han dudado en utilizar los medios más dispares, dotándolo de una cobertura propagandística espeluznante.


Seguramente os digáis, no sin razón, que pasa lo mismo con la burguesía local de vuestro entorno, que se cree dueña de todo lo que le rodea. Claro que es así, pero lo de Navarra está elevado a la enésima potencia.

Interesante libro

De entre todas las curiosas aventuras que cuenta, desmitifica una historia que se vende por verdadera, que es una vergüenza y que todo el mundo debería conocerla: Hemingway jamás se hospedó en el hotel La Perla, de la plaza del Castillo iruñatarra (pamplonesa), aunque te lo juren y te enseñen la "habitación de Hemingway" en dicho hotel. Directamente, es una trola.

Así la venden

José Moreno, en los años 30, era el propietario del hotel La Perla, gracias al matrimonio efectuado con la hija de los Erro, dueños del establecimiento. En 1935, José Antonio Primo de Rivera e hijo de dictador, lo nombró jefe provincial de Falange y, durante los meses previos al alzamiento se dedicaba a enrolar azuletes y hacer prácticas de tiro.

"Escríbeme al hotel Quintana"

Y mientras Pepe Perla, que así llamaban a Moreno, se dedicaba a planificar asonadas militares, Hemingway había establecido su residencia en la capital navarra en otro hotel, ya desaparacido, que también se encontraba en la céntrica plaza del Castillo, que no era otro que el hotel Quintana.

Hotel Quintana

Juanito Quintana, dueño del hotel homónimo, que en Fiesta se llama Montoya, trabó amistad con Hemingway por sus aficiones taurinas y por su querencia a la República, cosa que no compartía Pepe Perla.

Hemingway, su cuarta esposa y Juanito Quintana.

Hemingway, hasta la guerra civil, viajó siete veces a Pamplona, y, exceptuando la primera vez, las seis restantes se hospedó en el hotel Quintana, haciéndose gran amigo del dueño. Juanito Quintana se hallaba en Francia, por fortuna para él, cuando Pamplona se sublevó a las órdenes de Mola. Le requisaron el hotel. Una de esas innumerables chorizadas que hizo "la nueva España" haciéndose ricos con las propiedades de los vencidos.

Quintana residió en Francia donde tenía un hermano, Alberto, que regentaba un hotel en Biarritz. Alberto Quintana perteneció a la red Comète, que pasaba huidos de los nazis por las montañas vascas, hasta que fue detenido por los alemanes.

Apropiación indebida de los nacionales. El tal Erviti sería afectísimo, claro.

Juanito Quintana sólo pudo volver a Pamplona para morir, con ochenta años, suplicándolo, pues aún vivía Franco. Hemingway aún volvió alguna vez a Pamplona, pero jamás se hospedó en La Perla, aunque así lo vendan. Durante un tiempo se hospedó en Lekunberri, que está a una cincuentena de kilómetros los cuales recorría todos los días para ir a ver el ambiente sanferminero. También lo hizo en casa de un amigo de Quintana que residía en Pamplona, pero en el hotel La Perla, ese que tiene "la habitación de Hemingway", no lo hizo nunca.

3 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Hay un refran muy Español que dice"en todas partes cuecen habas y en la mia calderadas", pues eso.

Saludos

Estibaliz Burgaleta dijo...

Otro caso de memoria histórica, no tenía ni idea de todo esto, pero es la demostración de lo fácil que es reescribir la historia, basta con inventarse algo y repetirlo hasta la saciedad.
En Madrid hay una taberna cerca de la plaza Mayor que asegura que "Hemingway nunca estuvo ahí". Quizá La Perla debería tomar ejemplo...

Ilu G. dijo...

En Lisboa sucede lo mismo respecto a Pessoa. Hay un café en cuya plaza está su estatua (no recuerdo el barrio) pero realmente donde acudía Pessoa es al café de la Plaza do Comerço.