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lunes, 2 de marzo de 2015

Médicos nazis en Gijón (1939)

En el libro de Evelyn Mesquida sobre "la nueve", hay testimonios de varios excombatientes de la división Leclerc, que entraron los primeros en París para liberarla de los nazis, y a los que ningunearon el resto de su vida por esto de que más vale tener un dictador fascista en un país de una punta de Europa que un gobierno de izquierda. Para los aliados vencedores era mucho más peligroso, seguían prefiriendo ningunear a un dictador que ningunear la ayuda a una república democrática que estaba siendo hundida por su ejército ayudado del potente ejército de Hitler, que, de paso hacía sus ensayos sobre las ciudades a bombardear, los campos de prisioneros y el tratamiento de enfermos.

Los soldados de la 9 de Leclerc

¿Qué como? El testimonio recogido por Mesquida al asturiano Manuel Fernández explica un hecho horroroso acontecido en el inicio de la guerra civil cuando, en la Asturias limítrofe a Galicia, donde no hubo guerra, pero sí represeión. Manuel se quedó en casa con su padre y, cuando llegaron los falangistas de retaguardia con su sed de sangre, hubo detenciones. Después de acabada la guerra, en el 39, Manuel y su padre son ingresados en "la harinera" de Gijón, campo regido por alemanes. Manuel dice: A los pocos días de estar encerrados, mi padre enfermó y se lo llevaron al hospital. Para poder ir a verlo, al día siguiente me hice pasar por enfermo. Al llegar al hospital, un amigo se acercó de forma muy rara y me dijo: "Aunque estés enfermo, no te quedes en el hospital". Y añadió rápodamente: "Tu padre ha muerto". Luego supe que la noche anterior, por la sala donde tenían a mi padre, habían pasado una monja y dos médicos alemanes y que a mi padre le habían puesto una inyección...


Manuel Fernández cuyo padre fue asesinado por médicos nazis en Gijón

Manuel escapó hacia Francia cuando estaban fortificando la frontera de Bera (Navarra) por temor a que la seguida guerra mundial acabara con el régimen cuartelero de Franco. Ya sabemos que eso no pasó y que se los ensayos alemanes en España no son demasiado conocidos. Bombardearon poblaciones, torturaron y encerraron a presos, y, además, probaban sus maneras de asesinar en los hospitales. Total, infraseres latinos y, encima, rojos. ¿A quién le importa como no importó que, después de acabada la guerra mundial, los republicanos españoles volvieran a tener su gobierno elegido por sufragio y pudieran volver a su país?

2 comentarios:

laesti dijo...

Para que luego digan que no hace falta una ley de la memoria histórica.
Y no sé si en los institutos de ahora pasará como en mi época, donde ni tan siquiera se llegaba a estudiar la guerra civil...

mariajesusparadela dijo...

Cuanta barbarie escondida.