Tengo un bló

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lunes, 25 de agosto de 2014

La canción del verano

Viajar con la familia implica muchísimas horas de carretera en las que las jóvenes del vehículo suplican insistentemente que enchufemos radiofórmulas tipo "los 40 insoportables". Y así nos llegan las candidatas a la canción del verano.

Podríamos preguntar a expertos en esta tortura musical, como Georgie Dann, el secreto para (des)componer estas melodías, pero ni hace falta. Se trata de enganchar a una musiquilla alegre, pegadiza con querencia a un estribillo fácilón una letra sin sentido compuesta, quizá, por algún dipsomaníaco en su hora de gloria esperando en las urgencias de un hospital por coma etílico.

Así este año, además de "paraísos Andreses", tenemos a un chavl noruego que, sin tener más que unas equívocas nociones de castellano, ha reunido en un jingle de anuncio publicitario las cuatro palabras que sabe en román paladino, mezclando, eso sí, reminiscencias mexicanas con españolas. Desde luego, escuchar la letra sin sentido, sólo una vez, no sea que entren tendencias suicidas, da que pensar que....



....este colega sólo ha aprendido las cuatro pijadas que le sirven para sobrevivir en ¿Magaluf?, claro que urgencias, salto, balcón, hostia en la piscina, no aparece. Mezcla los tacos con el chorizo (Curioso, no dice paella ni sangría) Llega a decir "Adelén", supongo que es una reminiscencia del "Ándale" de Speedy González, pero vete tú a pedirle reclamaciones al maestro DJ.

Lo del "Calamari", no lo pillo. Quizá es que por fin algún lúcido ha entendido que lo meramente latino viene del Lazio, provincia de Roma, y no lo que se creen los "créting kings" y algunos sheriffs de frontera yankees que se empeñan en que marques la casilla de indoamericano en vez la de caucásico.

La "descojonación" es cuando el tal Anders Nilsen pregunta "¿Cuánto cuesta, señorita?". Mejor no confirmamos lo que nos suponemos....

Pero no nos quedamos aquí. Llega una rumana llamada Inna y nos salta que es "latina, olé". Bueno, si es rumana, aún tendrá razón y podrá callar a algunos "créting kings" que se creen dueños del término. El de "soy latina" es otra de las tonterías musicales del verano que se bailan de puro coñazo que dan a base de repetir el estribillo machacón y descerebrado.



Ay, Georgie Dann, si tus temas sobre chiringuitos, barbacoas y demás van a ser un compendio de lucidez.

3 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Toda la razón tines. Hasta la canción del verano está en caída libre. Al final, tendremos que añorar aquello de "mami que será lo que tiene el negro".

En cuanto al noruego borracho, sera uno de esos que vienen a la colonia española a hacer lo que les sale de ahí mismito y, entre borrachera y vomito, ha aprendido cuatro palabrejas en español, mexicano, o italiano, que ya no las diferencia mucho.

Salud

mariajesusparadela dijo...

No seas mal pensada Cuánto cuesta señorita el bocadillo de calamari...

ROSA M. dijo...

Aún disfruto como una loca con las canciones de mis años discotequeros!!!
No creo que haya mucha gente que dentro de 30 años siga disfrutando con estas canciones veraniegas. Añoranza del dinosaurio que bailaba, del limón limonero, . . . jeje