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lunes, 17 de enero de 2011

Pasajes de la Biblia. Hoy: Caín y Abel

A todos nos han enseñado, más o menos, lo que dice la biblia sobre estos dos hermanos, hijos de los primeros seres humanos creados por Jehová. O al menos eso dicen en la biblia, lo cual no explica cómo es que ellos casaron con otras mujeres hijas del aire, o venidas de otra galaxia muy, muy lejana por lo que se ve.

Desde niña sentí compasión por Caín. Yo no creo que Caín sitiera envidia de su hermano. Más bien creo que era cierta ojeriza pero no por envidiar su potra y el descarado favoritismo divino, sino porque a Caín no le gustaba ni un tanto el aire de superioridad que despedía Abel, que era un pelota y un relamido porque se sabía un enchufado de Dios, que lejos de ser un Dios como habría de ser, era una divinidad con el imperdonable error humano de sobrevalorar a unos, como Abel, en detrimento de otros, como Caín. Lo malo es que Abel era el típico nene presumido que miraba por encima del hombro a su hermano y eso le duele a cualquiera.

  Caín: ¡Que me tienes harto ya, tío moña!

Pues bien, lo que dice la biblia en el génesis es que Eva, después de ser despachada junto a Adán del Edén. tuvo a Caín  y después a Abel. Caín fue agricultor  y Abel un pastorcillo presuntuoso y relamido. Hacían ofrendas a Jehová y este, haciendo gala de un favoritismo desmesurado, halagaba a Abel, que de humilde no tenía nada y a Caín lo tenía humillado y despreciado. Así que un día, en un acto de enajenación mental transitoria por culpa de los humos de su hermano, Caín le dio un golpe, con una quijada de burro, que mira que el "arma" es poco sofisticada,  y lo descalabró. Jehová le condenó por haber matado a su favorito (nepotismo que se llama) a que tuviera malas cosechas siempre. Así que Caín siguió siendo un sufridor para siempre. No sabemos de qué vivió el pobre, ya que Jehová le hizo pasar "las de Caín", claro. Eso sí, para que a Caín no lo mataran los píos sedientos de sangre de justicia, que también la hay, para espanto de pacíficos, Jehová le hizo una marca en la frente para que nadie lo tocara.

A pesar de todo lo que se dijera, Caín era un tipo decente. Un honrado agricultor que se afanaba todo lo posible por hacer bien su trabajo y agradar a un Jehová demasiado entretenido en su hermano Abel como para mostrarle atención. Abel era un pastorcillo mono con el ego por las nubes por eso de saberse niño mimado de la creación.  Si hubiesen existido los psicólogos en aquellos tiempos, se sabría que Caín era un pobre hombre con la autoestima por los suelos por culpa de un Jehová un tanto negligente.

7 comentarios:

Jose Luis Forneo dijo...

Bueno, la palabra para definir la actitud de Dios en esta historia, y en tantas otras, no es "negligente" (que suaviza mucho la definición), sino alguna mucho mas fuerte que mejor no repetimos aquí por si alguien se ofende.

Saludos

Alson dijo...

Y es que esta "novelita sagrada" está escrita por hombres...¿qué se puede esperar más que su propio reflejo?

Sra. Castafiore dijo...

Asi que Dios era un pelin cizañero, Abel mas repelente que el niño vicente, y Cain... aunque a ti te caiga bien y se lo disculpes todo todito, yo diría que Caín tenia baja tolerancia a la frustración, y poca idea de la ocultación del arma del delito (mucho mejor y más alimenticio lo hizo almodovar en el asesinato jamonero de "que he hecho yo para merecer esto")

emejota dijo...

Ya se sabe, los dioses siempre fabricados a nuestra imagen y semejanza. Me encantan tus interpretaciones bíblicas. Un fuerte abrazo.

guada dijo...

jajajajaja, me gusta más tu estilo pra contar la biblia que la que nos venden....no te has planteado publicar? jajaja
genial, pobre Caín....aunque yo me quedo con la versión castiza de Unamuno

farala dijo...

estoy con la Castafiore, se te ve un favoritismo con los márgenes que no se, no se...

Juli Gan dijo...

J.L.FORNEO::) Es que no quería recargar el post con palabras malsonantes. Jaaajajaja.

ALSON:Por hombres y para hombres. Las mujeres somos de segunda.

SRA. CASTAFIORE: Jaaaajajaja. Mira que se me ha olvidado el jamonazo, pero claro, los hebreos no comen cerdo. Muy bueno, prima. Sí, Caín me cae bien (Ays, qué maternal soy)

EMEJOTA: Gracias. Sigo tus descripciones madrileñas. Puede que en un corto plazo me de una vuelta por el foro :)

GUADA: Unamuno tiene unos relatos estremecedores. Desde luego Abel Sánchez era un cabroncete con suerte que se pavoneaba delante del pobre Joaquín.

FARALA: Claro, piénsalo. Un tipo -o tipa- con mala suerte y al lado alguien con una flor en el culo que le restriega su éxito cada hora de las 24, y encima, suerte sin merecerla. ¿Cómo no vas a estar de la parte del hundido?