Días intermitentes. Uno laborable, otro festivo; uno bajo cero, otro con temperatura suave. Con esta climatología "ahora, sí, ahora, no" no me extraña que acabemos afectados en nuestra cordura.
Aún todavía, cuando luce el sol mortecino de diciembre, la chumbera del camino luce con todo su esplendor y sus higos colorados.
Nadie viene con un par de guantes y un cuchillo a por la fruta.
Black Bag: Sexo, mentiras y espías
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Anoche, después de muchísimos meses, quizá años, pude ver en el cine una
película de entretenimiento hecha para gente hecha y derecha, un filme que
exigí...
Hace 6 días
1 comentario:
A mi me encantan los coloraos aunque ya tenemos que esperar al próximo año para volverlos a catar.
Saludos
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