Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

jueves, 7 de mayo de 2009

Obsequios de empresa

La empresa donde trabajo siempre me recuerda a aquél viejo chiste sobre la competición de las empresas japonesa y española. Aquella que dice:

En 2004 se celebró una carrera de remo entre empleados de una empresa japonesa y de otra española. Se dio la salida y los japoneses empezaron a destacar desde el primer momento, llegando a la meta con una hora de ventaja sobre el equipo español. La dirección de la empresa española analizó las causas de tan amarga derrota y advirtió que el equipo japonés estaba compuesto por 10 remeros y un jefe de equipo, mientras que la tripulación española la componían 10 jefes de equipo y un remero, por lo que se decidió adoptar las medidas adecuadas.

En 2005, la tripulación japonesa llegó dos horas y media antes que la española. La dirección se volvió a reunir y, tras un sonoro rapapolvo a la gerencia, concluyeron que los japoneses habían repetido estrategia (10 remeros y un jefe de equipo) mientras que la innovadora tripulación española, remozada tras las eficaces medidas tomadas el año anterior estaba compuesta por: 1 jefe de equipo, 2 asesores a gerencia, 7 jefes de sección y 1 remero. La conclusión de la dirección fue unánime: el remero es un incompetente.

En 2006 tras encargar una innovador proyecto al departamento de nuevas tecnologías, la ventaja de los japoneses fue de cuatro horas. El equipo directivo reunido para analizar las causas del nuevo desastre comprobó que el equipo nipón había optado por la ya tradicional formación (1 jefe de equipo y 10 remeros), mientras que el español, tras una auditoria externa y el asesoramiento especial del departamento de organización, optó por una formación mucho más vanguardista: 1 jefe de equipo, 3 jefes de sección con plus de productividad, 2 auditores de Accenture, y 4 vigilantes jurados que no quitaban ojo al único remero de la tripulación, al que habían amonestado y castigado quitándole los pluses e incentivos tras el fracaso del año anterior.

Tras varias horas de reuniones, se acordó que para la regata de 2007, el remero sea un becario, un contratado en practica o en su defecto, una contrata externa, ya que, a partir de la vigésimo quinta milla, se ha venido observando cierta dejadez en el remero de plantilla, actitud que roza el pasotismo y con comentarios del tipo: "va a volver a remar su puta madre" al llegar a la línea de meta.

Mi situación, aunque no tan desesperada como la del remero, es muy similar, pues tengo tres jefes directos y dos superiores que no son jefes, y a veces viene a dar por culo la avinagrada familiar del jefazo, que no me toca en nada en la jerarquía, pero suele meter la nariz de vez en cuando, y siempre aparece -parece que lo huele- cuando más lío tengo.

Pues bien, ayer, uno de mis superiores no jefes, debido a que tengo que dar la cara por él demasiado, va el obsequiso -que ya es raro, porque el andoba, para no ser nativo catalán, es más pesetero que un Gollum de pueblo- y me regala un podómetro. Además añade: "Seguro que te sirve, porque a los vascos os gusta mucho" (supongo que se refería a caminar). En fin, qué cosas. La única jefa mujer que tengo, que es la única autosuficiente que prácticamente no me necesita, me ha dejado unos bombones de confitería fina. Me los ha dado más para no comérselos ella, que hay que cuidarse, sino para mi que soy una "noieta" (chavalilla), aunque pase la treintena y no se note en esta cara de veinteañera. (pero sí en el culo).

Ahora que lo pienso: Aún no he hecho una cosa tan lógica como llevarme algo de la empresa....

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Animo compañera que tu puedes hacerlo, tan facil como comerse uno de esos bombones e igual de satisfactorio.
Besines preciosa.
Tu mitad

kanif dijo...

Me temo que te han dado las sobras, cosas que ellos no querían, que es lo único que dan los jefes.
Ánimo, algún día nos reiremos de todo esto jaj aja ja

Trueno el Txapeldún dijo...

Pobre Juli Gan... ¡Ánimo! Vuelve a Euskadi!!

PD: Muy bueno el post