Entendedme bien: Yo no soy París, "lle ne sui pa Pagí", y no es que celebre las muertes de los inocentes, al contrario. Lamento las muertes de París que son tan terribles como las de Siria, Irak, Yemen, Palestina o el Líbano, que también sufrió un atentado el viernes y nadie lo recuerda porque los medios nos han puesto la cortina tricolor de Marianne la del gorro frigio y la torre Eiffel incrustada en el símbolo de la paz.
Gráfico ilustrativo
Yo no soy París porque, aunque las muertes en los lugares de ocio me parezcan una aberración, lo primero que ha hecho monsieur le president Hollande ha sido
bombardear el feudo de Daesh en Siria. ¿Cómo está tan seguro de que no ha habido muertes inocentes en esa venganza del ojo por ojo?
Francia, además,
exportadora de armas, uno de cuyos mejores clientes es Arabia Saudita, que, aunque "de nuestra parte", de la parte de la OTAN, esa que proyecta invasiones y luego deja a los habitantes de los países por los que pasa bajo la dictadura de los takfiríes, como Irak o Siria, es la que financia al llamado Estado Islámico. ¿Cinismo, sinvergonzonería?
Si vis pacem, parabellum
Yo no soy París porque apelan a nuestra compasión desde hace dos días para legitimar acciones bélicas. La cantidad desmesurada de "noticias" desde París, conexiones especiales, resúmenes en primicia, especiales informativos y logotipos con Mariannes llorosas y lacitos negros por todas partes no me hará sentir deseo de venganza contra "el enemigo islámico". Los únicos que se frotan las manos con esto son los carroñeros de la extrema derecha que ya ven engrosar sus listas de afiliados. ¡Muerte a mi vecina por llevar chador!
"Lessuí Paggí", ah, no, que es el Líbano el otro día.
Yo no soy París porque la policía busca mal. Los terroristas no están en un suburbio de emigrantes argelinos en la capital gala o en Bruselas, los terroristas están en el Elíseo, o en la Casa Blanca, o, incluso, gozando de un retiro estupendo cobrando de una energética después de haber vivido un idílio romántico en las Azores, con su par de novios anglosajones. Porque la estrategia "torregemelística" de contesto a un atentado y defenestro a un sátrapa para quedarme con su crudo está demasiado visto.
No en mi nombre, asesinos.
Si quieren montar una guerra para frenar el inevitable fin de su hegemonía imperial, occidente debería buscar otras maneras y no insistir en involucrarnos a los de a pie, apelando a nuestra pobre compasión vulnerada.
Je ne suis pas París, ni la OTAN, ni nada de todo ese chantaje. A mí no me metáis en vuestras guerras por controlar el petróleo y el gas de la zona de Oriente medio, y lo que es peor, ¡No me traigáis la guerra aquí con los explosivos y los kalashnikovs que habéis vendido a los takfiríes que habéis entrenado y financiado vosotros! ¡Qué bien sabéis que no van a atentar en vuestros palacios ni cuarteles guarecidos, sino en trenes de currelas o en discotecas para clase media arruinada!