Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 16 de noviembre de 2015

Je ne suis pas París

Entendedme bien: Yo no soy París, "lle ne sui pa Pagí", y no es que celebre las muertes de los inocentes, al contrario. Lamento las muertes de París que son tan terribles como las de Siria, Irak, Yemen, Palestina o el Líbano, que también sufrió un atentado el viernes y nadie lo recuerda porque los medios nos han puesto la cortina tricolor de Marianne la del gorro frigio y la torre Eiffel incrustada en el símbolo de la paz.

Gráfico ilustrativo

Yo no soy París porque, aunque las muertes en los lugares de ocio me parezcan una aberración, lo primero que ha hecho monsieur le president Hollande ha sido bombardear el feudo de Daesh en Siria. ¿Cómo está tan seguro de que no ha habido muertes inocentes en esa venganza del ojo por ojo?

Francia, además, exportadora de armas, uno de cuyos mejores clientes es Arabia Saudita, que, aunque "de nuestra parte", de la parte de la OTAN, esa que proyecta invasiones y luego deja a los habitantes de los países por los que pasa bajo la dictadura de los takfiríes, como Irak o Siria, es la que financia al llamado Estado Islámico. ¿Cinismo, sinvergonzonería?

Si vis pacem, parabellum

Yo no soy París porque apelan a nuestra compasión desde hace dos días para legitimar acciones bélicas. La cantidad desmesurada de "noticias" desde París, conexiones especiales, resúmenes en primicia, especiales informativos y logotipos con Mariannes llorosas y lacitos negros por todas partes no me hará sentir deseo de venganza contra "el enemigo islámico". Los únicos que se frotan las manos con esto son los carroñeros de la extrema derecha que ya ven engrosar sus listas de afiliados. ¡Muerte a mi vecina por llevar chador!

"Lessuí Paggí", ah, no, que es el Líbano el otro día.

Yo no soy París porque la policía busca mal. Los terroristas no están en un suburbio de emigrantes argelinos en la capital gala o en Bruselas, los terroristas están en el Elíseo, o en la Casa Blanca, o, incluso, gozando de un retiro estupendo cobrando de una energética después de haber vivido un idílio romántico en las Azores, con su par de novios anglosajones. Porque la estrategia "torregemelística" de contesto a un atentado y defenestro a un sátrapa para quedarme con su crudo está demasiado visto.

No en mi nombre, asesinos.

Si quieren montar una guerra para frenar el inevitable fin de su hegemonía imperial, occidente debería buscar otras maneras y no insistir en involucrarnos a los de a pie, apelando a nuestra pobre compasión vulnerada.

Je ne suis pas París, ni la OTAN, ni nada de todo ese chantaje. A mí no me metáis en vuestras guerras por controlar el petróleo y el gas de la zona de Oriente medio, y lo que es peor, ¡No me traigáis la guerra aquí con los explosivos y los kalashnikovs que habéis vendido a los takfiríes que habéis entrenado y financiado vosotros! ¡Qué bien sabéis que no van a atentar en vuestros palacios ni cuarteles guarecidos, sino en trenes de currelas o en discotecas para clase media arruinada!

6 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Yo si soy de esos ciudadanos de París, pero también soy de los Palestinos, Sirios que están en su país y mueren con los bombardeos o de esos otros Sirios que intentan huir y están en las puertas de Europa y no los dejan entrar o les están haciendo la vida imposible, quiero ser esos libaneses que igualmente son atacados y en su huida mueren intentando una vida sin guerra, también soy de todos esos Norteafricanos o Subsaharianos que por no morir de hambre intentan cruzar el desierto o el Mediterráneo muriendo en el camino, también soy de aquellos Indios, Paquistaníes que le hacen el cardo gordo a las empresas Occidentales motivo de mucha de esta radicalización

Cambiemos de políticos y de políticas y no olvidemos quienes los ponen en esos lugares.

Saludos

fiorella dijo...

Opino lo mismo que vos de punta a punta de tu post. Un beso.

mariajesusparadela dijo...

Lloramos lo cercano y lo inmediato. tristemente.

Robin dijo...

En esta realidad poliédrica, me temo que todo em mundo tiene un poco de razón, se opine lo que se opine.

Ilu G. dijo...

Estoy contigo y estoy con Emilio Manuel. cuando empezó todo esto de la globalización, en mi trabajo, por temas de subvenciones europeas y blablabla, tenías que conveniar con países para realizar proyectos de investigación ( en mi caso sobre discapacidad) y presentar ideas, planes de actuación... Recuerdo que casi todos llevaban la palabra local/global. En los medios de comunicación, también se planteaban que con la globalización, la información local iba a conventirse en un nicho para explotar, los medios locales, comarcales iban a emerger de nuevo. Todo este argumento me sirve para dejar la idea de que aunque los problemas sean globales por la propia definición del mundo, se tienen que resolver con soluciones locales. Ir a donde está el problema, su contexto, sus gentes, sus soluciones. Ya sé que es difícil, sobre todo QUIÉN VA Y QUÉ RESUELVE. Pero esto se les está yendo de las manos y el sufrimiento y nuevos atentandos están garantizados.

Estibaliz Burgaleta dijo...

Es normal que nos sintamos más cerca de los parisinos porque, a fin de cuentas, son de un país vecino. Eso es una cuestión subjetiva y comprensible, también nos afecta más la muerte de un conocido de vista que la de un desconocido. Lo que ya es el colmo es que los medios no paren de hablar de París, repitiendo una y otra vez las mismas noticias y obvien por completo las otras matanzas, como si no existieran. Eso es una vergüenza y no hace sino alimentar las neuras de los que no quieren que vengan refugiados porque "son terroristas".