Tengo un bló

Tengo un bló
Tmeo, la mejor revista de humor

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Huída hacia adelante

Aquél hombre se sentó en el banco fijo del calabozo de la comisaría esperando con ansia ver al juez para que determinara su ingreso en prisión. A pesar de lo ocurrido estaba tranquilo y hasta desahogado. Llevaba una muy mala racha. Hace sólo diez años había conseguido, después de mucho esfuerzo, lograr el sueño de montar su negocio. Un negocio próspero donde aplicaba lo que había aprendido en la escuela de ingeniería técnica, montando sencillos aparatos eléctricos. Todo iba bien. Hasta pudo contratar empleados. No gran cosa, pero era capaz de dar de comer a cuatro o cinco familias. El trabajo no faltaba y todo resultaba satisfactorio.

Pero un mal día los pedidos de sus productos empezaron a mermar, y también muchos clientes dejaron de pagarle porque estaban arruinados. Las cosas se ponían feas. Pidió crédito al banco, como otras veces. El banco ya no adelantaba dinero. Se veía atrapado. Tuvo que empezar a despedir empleados poco a poco, hasta que aquello no pudo ser. Perseguido por acreedores y hombres de frac y abandonado por los amigos y la familia, el hombre desesperaba. Hasta su esposa lo abandonó, porque cuando la miseria entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Estaba solo, embargado, arruinado y deprimido.

El arma del delito.

Y acudió al banco a  última hora de la mañana. Llegó al mostrador del cajero y blandió un cuchillo de cocina. Dijo "Esto es un atraco". Y luego "No quiero hacer daño a nadie. Llamen a la policía". La policía acudió y acordonó la oficina, y él dejó el cuchillo sobre el mostrador sentándose en una silla cercana. Todo fue fácil. No hubo violencia. Él lo único que quería era ingresar en la cárcel para dejar atrás las deudas, la miseria, la persecución financiera y el deshaucio.

Basado en un hecho real.

10 comentarios:

De Luna dijo...

No sé si es algo real pero en cualquier caso sería una huida hacia delante, una solución a lo bestia.

Emilio Manuel dijo...

Nuestra amiga Juli nos ha contado una historia real ocurrida tan solo hace unos días, si no recuerdo mal, en Sevilla. Podría contar otro caso igual solo que sustituiríamos un taller por una librería y que en lugar de cometer un atraco para ir a prisión, en este otro caso el hombre se ahorcó, esto si ocurrió en Granada en un barrio muy próximo a donde vivo.

Un saludo

Juli Gan dijo...

Sólo tenéis que clickar en la frase destacada de azul que hay al final y os llevará a la noticia.

ROSA M. dijo...

Como buenos herederos de aquellos que hacían pantanos, a estos les ha dado por los trasvases de la clase media hacia la pobreza y la desesperación.

Blau dijo...

Neska, la realidad siempre supera la fantasía.

Un Muxu

mariajesusparadela dijo...

No cabe duda de que está de mala racha: le han puesto una multa (que no podrá pagar) , pero no lo meterán en la cárcel.

pepa perez perez dijo...

Bueno dicen que nuestras carceles son hoteles de cinco estrellas...Para algunos hasta con tabla de salvación.....
SPAIN IS DIFFERENT

Luz de la Garza dijo...

Dudo que exista una carcel de cinco estrellas, el simple hecho de no ser libre debe ser espantoso aunque la verdad es que este pobre no era libre de todas maneras, sigue preso de su situacion economica... Que horror...

Besitos

Paloma Peña dijo...

Yo prefiero mi hostalillo de media estrella... Qué desesperación! Y los verdaderos culpables campando de esta crisis (los del casino, los evasores, los mangantes, los embusteros) tranquilos, bien tranquilos... Si es que dan ganas de...

maslama dijo...

una historia muy triste, una más entre todas las que estamos viendo. ¡cuánta miseria y desesperación!