Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

domingo, 12 de junio de 2022

Chipa pirú, receta paraguaya.

 Sigo con el trajín desenfrenado que me impide pasarme por este rincón. De todas maneras, el panorama social y político da asco y pena a partes iguales y, desde luego, no dan ganas ni de reírse de la flamenca del palo que sobreactúa en cada acto donde chupa cámara y dice sandeces o de la enajenada que promociona cervezas en los parques de atracciones mientras infunde nacionalismo centralista pera hacer olvidar el oprobio de las masacres negligentes en los geriátricos durante la primera oleada del covid.

Prefiero dedicarme a cosas más productivas, como aprender ricas recetas americanas. Encontré una especialidad paraguaya mientras aprendía cosas de Paraguay, que siempre me ha parecido un lugar fascinante cuyas gentes siguen manteniendo con orgullo su idioma guaraní y difunden su maestría con los instrumentos de cuerda, sobre todo, esas arpas magníficas. Aquí, su tema más icónico, "la galopera".

Y entre sus platos, me fascina la chipa. Que es una especie de panecillos hechos con harina de mandioca y queso paraguayo. En estas latitudes es un poco difícil encontrar ambos ingredientes, pero siempre se pueden sustituir, con un poco de imaginación, por harina de arroz y quesos locales. 

Si algún paraguayo me lee, posiblemente se ría o le pase como a los valencianos cuando se indignan ante las curiosas variantes de paella, que, según ellos es arroz con cosas. Así que, paraguayos queridos, he hecho lo posible por aprender de vuestra chipita y la he adaptado a lo que tengo, creando una receta tal que así: 250 gramos de harina de arroz (Aunque debería ser de mandioca), 75 gramos de harina de maíz (En vez de la precocinada, tengo una ecológica de estas que hay que cocinar un rato que le da un toque crujiente), 2 huevos, 1 cucharada de queso rallado (Y le pongo Idiazabal que traigo de mi tierra, que le da un toque genial), 80 gramos de mantequilla, 150 gramos de queso (Yo le puesto un emmental de quesería industrial, porque no encuentro paraguayo, pero cualquier queso valdría) y, para rebajar el espesor, media taza de leche tibia.

Chipas de diferente modelo, a ver qué queda mejor.

Se trabaja todo y se consigue una masa elástica pero que no se pega. Queda mejor un rato en el frigo, pero se puede trabajar con ella haciendo palitos, o rosquillitas (Siendo esto lo más típico), y poniéndolos en la placa del horno a 240º de 20 a 25'.

Me sorprendió para bien el sabor y la textura, aunque tengo que encontrar un queso  algo mejor que el emmental, aunque la cucharada de Idiazábal de la un toque fantástico.

viernes, 20 de mayo de 2022

La mili (Y la madre que la parió) , paseo musical.

 El otro día pasaron un documental, una de las pocas cosas potables que echan en la tele, que hablaba del vigésimo aniversario del fin de la obligatoriedad de realizar el servicio militar. 

Cuando la 1ª guerra del golfo, el movimiento insumiso avisaba al "OTAN, de entrada, no luego, sí" y al papá del bocazas freudiano.

Presentaban el documental mostrando imágenes del movimiento a la insumisión y sonaba de fondo un festivo, pero reivindicativo, tema de Kojón prieto y los huajolotes, que cantaba Toñín AKA Tonino Carotone, que se pasó una buena temporada en el trullo antes de hacer de cantante canalla italianizado, como así lo recordaba su combo con otra tonada.


Al día siguiente escuché un tema cantado por los Status Quo, aunque no era suyo, que se hizo famoso en los 90 y te contaba que estabas en el ejército con misiles sobre tu cabeza mientras el sargento grita "¡En pie, a luchar!"

Quizá sea un buen momento para recordar que las guerras lo pudren todo y que nadie gana con ellos, aunque así lo crean los "vencedores". Que ya lo cantaban los ilegales cuando en su ángel exterminador, rememorando la novela "sin novedad en el frente", de Remarke.


En los 80, cuando era una cría, el movimiento punk cantaba con rabia a la mili. Ya fueran los Baldin bada o la Polla Records, tenían temas bien anarkos que renegaban de toda autoridad, sobre todo eclesiástica y militar.



Baldin Bada:


La Polla:


Reincidentes, en directo.


En los 90, justo antes del fin, los pucelanos Celtas Cortos cantaban al sinsentido de un pobre chaval con un fusil en medio de una guerra al que se siente obligado a ir por culpa de la exhortación de "servir a la patria".

Hasta el último de la fila, algo más melódicos, cantaban que la mili era deprimente y si sentido.


Porque la mili, eso de coger a pobres civiles en la flor de la juventud y obligarlos a pasar por un cuartel embrutecedor, no hacía (hace) sino echar leña a la posibilidad de una guerra, aunque nos la den televisada y algunos se crean que están jugando a los marcianitos. 


El ejército  convierte a los seres humanos en alimañas y si, encima, se va de manera obligada porque así lo exige la patria, o los que mandan, que suelen ser viejos que no serán carne de cañón porque son "demasiado importantes", pues mucho peor. 

Los años 20 del siglo XXI se están empezando a parecer a los años 30 del siglo XX. Qué nefasto.

jueves, 12 de mayo de 2022

El día de la enfermera

 Hoy es el día de la enfermera. Trabajar en un centro sanitario de agudos hace que las diplomadas universitarias de enfermería, y digo las porque son mayoría, aunque cada vez hay más varones en ello, sean una parte mayoritaria del personal laboral. Hoy es su día porque hoy es el cumpleaños de Florence Nightingale, de la que se dice que fue la instigadora de la profesionalidad de la enfermería.

Doña Tecla Bisturín, enfermera de postín.

Que sí, que la esocesa, llamada Florencia porque nació en aquella famosa ciudad Italiana, consta como la creadora de la enfermería moderna y todo aquél que se dedica a esta esforzada tarea sanitaria debe pronunciar el juramento Nightingale. 

La Nightingale, hija de noble cuna, estudió y se formó con determinación pese a lo mal que le parecía a su familia de rancio abolengo, más rancio que abolengo. Años después de hacer que la gente se fuera tomando en serio eso de la enfermería, que no solo era cosa de monjas y mujeres recogidas de la calle, decidió ir más allá, concretamente a Crimea, famosa península sita en el mar Negro, que algunos habrán oído nombrar últimamente debido a cierto conflicto bélico intoxicado de intereses económicos y mentiras por doquier.

Flo Nightingale, considerada la creadora de la enfermería profesional.

¿Y qué fue a hacer la Nightingale a allá? Pues, fácil. El Reino Unido, como suele ser habitual en los países de Occidente, se había ido a ver qué sacaba en medio de la guerra- sí, otra vez- de los rusos contra los turcos por el control de este lugar estratégico. Así, la muy cristiana Gran Bretaña se puso del lado del Imperio Otomano contra Rusia. 

Pues en este fregado armamentístico apareció la Nightingale con un montón de voluntarias para hacer curas a soldados por heridas de guerra y evitar las epidemias que siempre salen, oportunistas, ante el hacinamiento y la porquería que genera la trinchera. Sin embargo, ella y sus mariachis de la cofia, no fueron las únicas que pasaron por allí para ejercer la enfermería. Y aquí viene mi reivindicación. Hubo otra madre de la enfermería moderna que ha sido silenciada durante toda la vida porque era autodidacta y, sobre todo, de piel oscura.


Mary Seacole, enfermera vocacional pero ninguneada.

Mary Seacole fue una mujer originaria de la isla antillana de Jamaica, por entonces, perteneciente a Reino Unido. No lo tuvo tan fácil como la escocesa, por ser mujer y, sobre todo, negra, no era admitida en hospitales, y, por lo que he leído, cuando fue a la guerra de Crimea, no fue admitida por ninguna expedición y se pagó el viaje con sus propios recursos. Tampoco era admitida en los hospitales de campaña, así que montó el suyo propio, dando de comer a los soldados que enfermaban más por hambre y epidemias por la suciedad que por heridas de guerra. 

Seacole había aprendido bastante sobre plantas medicinales por medio de las mujeres ascendientes de su familia. Con esto, unas nociones científicas correctas y bastante sentido común, Mary Seacole también es considerada madre de la enfermería, solo que pocos la conocen, menos la publicitan, algunos la ningunean y la mayoría ignora su mero recuerdo. Confieso que yo la conocí por un libro sobre mujeres ninguneadas de la historia y la verdad es que ella se lo curró, pero bien.

Así que hoy, día de la enfermera por ser el día del nacimiento de Florence Nigthingale, también recordemos a Mary Seacole, que tuvo una familia menos rica, menos blanca, menos recursos pero tanto o más coraje por hacer de la enfermería una vocación digna y profesional. 

jueves, 5 de mayo de 2022

Gualapó

 Vivo en un piso muy pequeño. Es un ático. Estamos pensando en cambiar de vivienda porque nos hacemos mayores y necesitaremos un ascensor tarde o temprano. Bueno, quizá temprano ya que una artroscopia de menisco ha tenido en el exilio a mi pareja en casa de su madre. Es muy difícil, y cansado, subir varios pisos a golpe de muleta. En previsión de ese futuro cada vez menos lejano, obramos en consecuencia. 

Famoso ático creado por Ibáñez.

El día que llegue, que aún no ha llegado, y dejemos esta calle, este pisito y, sobre todo (suspiro) esta terraza al sol que tanto he gozado, me va a costar. Esa terraza que te permitía tomar el sol en las tardes de invierno, hacer vermutitos los domingos al mediodía, pasar u confinamiento pudiendo tomar el aire, leer tumbada en una hamaca o tumbona, darnos baños en una piscina, regar el olivo, la aloe vera (poquito), cenas a la fresca durante todo el verano...La hemos vivido muy bien.

Y mientras el día de la verdad llega, mi pareja, que tiene ese toque de practicidad que a mí me falta, ha decidido quitarse de en medio trastos y se ha suscrito a un par de esas aplicaciones  que se dedican al cambalache. Ha vendido la piscina de la que hablaba arriba, ollas a presión, ropa...Toda una serie de cachivaches. He de tener cuidado porque en una de estas me pone a la venta por un precio irrisorio y es que ya voy camino de ser un saldo.


domingo, 24 de abril de 2022

Moviendo el bote

 Estaba hace unas noches divirtiéndome con las desventuras de esa cuadrilla de adolescentes norirlandesas  llamadas "las chicas de Derry", en versión original, pero con subtítulos, porque me cuesta entender lo que dicen, cuando ocurrió en uno de sus capítulos un hecho inusitado.

La prota y sus colegas están en pleno bailoteo de una boda cuando suena un tema musical que viene a ser, para que lo entendáis, como el "Paquito chocolatero" de la verde Irlanda. Si en la piel de toro cuando suena este pasodoble, novia incluida, se ponen a descolocarse las lumbares, en Irlanda cuando suena "rock the boat" todo el mundo se sienta en fila a hacer como que está remando en una canoa. Resulta que el hit de la música disco aquél que cantaban "the hues corporation" es una pieza que se baila con alegría en aquella isla. Bueno, bailar, lo que se dice bailar, se trata más bien de remar en seco. En cuestión de en qué bodas  se mueven más, creo que está claro.


Este tema me hizo recordar la petición contraria de Bob Marley que pedía que no menearas el bote en "satisfy my soul".


Aunque "mover el bote", si no recuerdo mal, en inglés significa "molestar". Perdonad si me equivoco pero creo que significaba justamente eso. 

Y hablando estrictamente de botes de remo, me he acordado de aquél tema que cantaban Peter, Paul and Mary cuyo origen es un espiritual negro que se hizo popular durante la guerra de secesión "Michael row the boat ashore", que se ha cantado en tantas funciones religiosas. Dejo la versión de Peter Seeger.


Moviendo el bote me despido hasta otro rato.

martes, 5 de abril de 2022

Música que saca pecho

 Acabo de escuchar la versión en euskera del tema de Rigoberta Bandini, ese que junto a la muñeira del siglo XXI de las Tanxugueiras , terra, se convirtieron en las dignas perdedoras del festival de  Benidorm, ese concurso amañado para elegir candidato de cara al soporífero eurofestival de la canción. Esta versión y la original, que van a seguir pegando fuerte este verano, me ha traído a la memoria otra canción que reivindicaba el seno mamario. 


La tonada está convirtiéndose en todo un himno que ya ha sonado a lo largo y ancho de muchísimas manifestaciones del 8 de marzo. Una canción que reivindica a las madres y a los senos trayendo a la memoria colectiva la imagen de "la libertad guiando al pueblo" obra pictórica de Eugène Delacroix. Aquella señora en top less enarbolando la tricolor francesa es la alegoría de la revolución ciudadana contra el último rey galo, Calos X, allá por 1830. 

Este es el estilo "Delacroix"

La canción de la Bandini reivindica sacar el pecho fuera "al estilo Delacroix" porque es demasiado joven para haber reivindicado los dibujos que veíamos la generación boomer allá por finales de los 70, y es que le pega más sacar un pecho fuera "como afrodita A". Ahí lo dejo. Reivindico al robot femenino que salía en Mazinger Z así como a su piloto, Sayaka Yumi.

El de Afrodita A hubiera molado.

Pero he dicho más arriba que dejaba dos temas musicales dedicados a las mamas. El otro tema es bastante antiguo, obra del insigne, y para la mayoría, ignoto, Xabier Lete, que en su "seaska kanta" (Canción de cuna) ya hablaba del pecho de la madre, alimento de la infancia.


De este precioso tema, que recuerdo desde niña, ya hablé hace bastante tiempo, pero las cosas buenas conviene repetirlas de tanto en tanto. En aquella ocasión traía el tema a resultas de que aún hay gente que se ofende si ve a una madre dando de mamar a su hijo. Hacer top-less en la playa  no les da asco algunos, pero algo tan natural como que una criatura se alimente de una manera tan natural, sí. Ambos temas reivindican la importancia de las tetas como alimentadoras de la humanidad.

Hale, a sacar pecho con orgullo.

sábado, 2 de abril de 2022

Coincidencias

Me gusta leer novela negra. Acabo de terminar una ágil historia escrita por Javier Sagastiberri llamada "Muerte en el Carlton". Me lo he pasado bien. Me ha gustado y la he disfrutado, gracias al cielo, porque últimamente sólo encuentro noveluchas que no valen lo que cuestan en caja. 

La de Sagastiberri la he leído entre dos fines de semana; el domingo anterior y hoy. Entre semana no dispongo de tiempo, pero he conseguido escamotear en el pc del trabajo, cuando tengo ratos tranquilos, la última historia de los ertzainas de Eva García Sáenz de Urturi, "El libro negro de las horas". Que sean miembros de la ertzaintza (El cuerpo de policía vasco) los protagonistas, esto es, ertzainas (agentes de policía), no es la única coincidencia. Fijaos que contrapongo ertzaintza (la institución) a ertzaina (agente de policía), para que alguien pueda percibir la sutil diferencia de concepto, ya que desde los medios no suelen dar ni una.

La coincidencia

Decía que, aparte de de los ertzainas protagonistas y de que, como es natural, las historias se sitúen en dos capitales vascas como son Bilbao en la primera y Vitoria-Gasteiz en la segunda, hay otra coincidencia que me ha sorprendido ya que no me esperaba encontrarme con el mismo libro medieval citado en ambas historias.


En la de Sagastiberri, al ricacho de Neguri que celebra su cumpleaños en el hotel Carlton, unos invitados muy cercanos le regalan un libro valiosísimo. Las muy ricas horas del  duque de Berry, una obra medieval que en la novela de García Sáenz de Urturi posee una librera del cual explica que se realizan facsímiles, esto es, copias lo más exactas posibles que suelen costar una pasta. Encontrarme el mismo libro medieval citado en dos novelas que me he estado leyendo al alimón me ha hecho mucha gracia, la verdad.


Me sucedió algo parecido hace unos pocos años con Bábel, un autor ruso que aparecía recurrentemente en dos lecturas simultáneas de dos autores, como ya expliqué.

Bendita lectura. Ahora voy a sumergirme en los cubanismos de Leonardo Padura y dejo al Kraken y a mi tocaya para entre semana.