No quiero hacer publicidad del maligno Abascal, ese amiguete del zafio Trump. Corre por la red un bulo sobre un tuit de Abascal que, una vez más, no es cierto, pero podría serlo. Y aunque es una burda trola, vamos a jugar un poco con ella. No es la primera vez que este indivíduo que pasea por la derecha más reaccionaria da soporte al millonario chulo y perdedor yankee. Bien pudiera haber sido un lapsus cálami. En esta ocasión, repito, falsa, Abascal habría copiado el tuit de Trump y no habría pedido parar el recuento sino otra cosa, que, bien mirado, en Abascal pudiera tener todo el sentido.
Parad el coño.En esta fábula Abascal no pide que se deje de contar, como hace Trump, ese ceporro que se lleva su scattergories porque no aceptan pulpo como animal de compañía, es decir, que los votos por correo sean para el otro viejo blanco rico y facha que no es él. No, lo que pide Abascal es que paren el coño. Así, como lo leéis. El cunt, el coño. Sí, ya sabemos que Abascal es un varón blanco, facha, supremacista, y, por supuesto, misógino. Odia tanto a las mujeres, sobre todo si piden igualdad, que niega que existan atrocidades como el maltrato de género. No hace falta que sean feministas. Él las considera menos.
Marcando pezoneraPero, claro, esto nos lleva a pensar en ese tipo de hombres que enarbolan la superioridad sobre las mujeres de todas de las maneras porque nunca han contado con ellas en ningún ámbito de la vida. Así lo determinó la cultura capitalista que es supremacista, blanca, masculina y heterosexual. Y de ahí, con esas poses tan sospechosas de algunos que prefieren la camaradería viril, el juntarse con hombres, en admirar los envases de testosterona refiriéndose a la valentía y en creer que ser hombre es lo más, demuestra que este lapsus (Aunque no olvidemos que es un fake, hagamos esta reflexión irónica) viene propiciado por un homoerotismo exacerbado.
Tipos a los que les gusta llevar marciales camisetas del ejército, nada más recio y viril, y marcar bíceps y pecholobo en camisetas prietas que insinúan pezones duros, quizá vuelvan a hacernos pensar en todos esos insospechados varones que subliman la masculinidad y denostan la feminidad porque, en el fondo, lo que les pone es un buen macho. Me estoy dejando llevar por una idea muy antigua que no tiene por qué ser este caso en cuestión, pero una cosa me ha llevado a la otra. Algún psicólogo con sentido del humor nos lo debería explicar mejor. Es algo muy curioso que muchos enconados heterosexuales y gran parte de la comunidad gay masculina tienen tanto en común, y no, no es la misoginia, sino el encontrar en sus iguales todo el placer y el gusto de rozarse en camaradería.
Ya perdonaréis que haga de un bulo toda una llamada de atención sobre ese machismo hetero que tiene tanto en común con la misoginia de cierta parte de los varones homosexuales, pero una no es de piedra y, aunque me resisto de hablar de este tipo de políticos rancios, de vez en cuando, caigo.