Y nos habla, el muy cansino, del presidente de la Generalidad, aunque sea el único que llama así a la Generalitat, diciendo que debería estar en prisión, quizá porque viene subidito con las ínfulas de una Junta Electoral Central que tiene unas muy discutibles competencias para eso de quitar o poner diputados según una más que cuestionable sanción por una demora en la retirada de una pancarta alusiva a los presos políticos pasándose por ciertas partes de la anatomía el artículo 20 de la constitución. Luego volverá algún tribunal europeo a sacar los colores a esta España dirigente.
El chiste de la semana en las rrss
Mientras, en la puerta del congreso, un grupo de voceros jalea creyéndose más español que nadie. Dentro, su mediocre líder va soltando sus más que manidas letanías sobre la izquierda, Bolivia, Venezuela, ETA, y demás delirios para acabar con "España se rompe", aunque es incapaz de disimular que quién más desea esta ruptura milita en su ideología ya que a ellos beneficia ese mantra cenutrio que aporta votos y cretinismo.
Mi hermano mayor esta mañana me ha enviado ese calendario de 1936 que revolotea alegremente por las rrss que, curiosamente, nos valdría para ir tachando días en este 2020. A nadie se le escapa que en el invierno de 1936, una coalición de izquierda ganó unas elecciones para gran cabreo de la derecha, de los empresarios boyantes y de los militares, mientras un grupúsculo nada significativo de fascistas se daba a la violencia verbal cuando no a la dialéctica de los puños y de las pistolas. En aquél año cuyo calendario es calcado al de este recién estrenado, unos oscuros seres, fastidiados por la victoria de la izquierda gracias a la democracia, conspiró hasta montar un golpe de Estado que dio paso a una guerra cruel y fratricida. El discurso de la derecha más rancia habla de combatividad y de gobiernos ilegítimos con una desvergüenza inaudita. Esperemos que las odiosas comparaciones se queden aquí.










