Tengo un bló

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Tmeo, la mejor revista de humor

lunes, 17 de marzo de 2014

Los crimeos han hablado y en occidente no ha gustado

Crimea hasta en la sopa. Crisis ucraniana hasta en el agua. Si nos intentan vender una opinión, que jueguen limpio con las noticias. Los medios informativos, cumpliendo órdenes de quienes les pagan, nos adoctrinan,como suele ser habitual sobre el referéndum de Crimea. No, no es que tenga yo mucho interés en la decisión que tomen la mayoría de crimeos, pero ya que me apabullen con tanta crisis de Ucrania desde hace más de un mes, vamos a hacer un par de puntualizaciones.

Los medios llevan más de un mes contándonos que los ucranianos (Ahora, por lo visto se dice "ucranios", de la misma manera que los servios, tras la guerra de los Balcanes pasaron a ser "serbios") se oponían en masa a lo que el gobierno de Janukovitch decidía y que la voluntad del pueblo era sagrada. Bien, el pueblo decidió y Janukovitch se largó. Los crimeos, después de eso, también decidieron decidir. Los medios nos cuentan que si los rusos, armados hasta la muela del juicio, se pasean por la península rodeada del mar Negro. Ayer los crimeos decidieron, y esta decisión en referéndum de la mayoría, por lo visto, no es igual que la decisión en mayoría, por protestas, de los ucranianos. Así nos lo venden los medios hoy. Para los primeros estaba bien la voluntad democrática, para los segundos, por lo visto, no.

Para los crimeos su tierra o es rusa o nazi.

La pregunta era entre seguir siendo una autonomía con respecto a Ucrania, pero volviendo a lo de la constitución de 1992, ya que ahora es menos autónoma que hace 22 años, o reintegrarse en Rusia. La gente ha hablado. Hay un 92% de voluntad de reintegración a Rusia. La minoría tártara seguirá siendo tan minoría como con Ucrania. Eso no les iba a cambiar su estátus.

Pero ahora resulta que este referéndum a Europa (Y realmente a los EEUU, no nos engañemos) le escuece. Ahora resulta que no es lo mismo la voluntad de la mayoría de hace un mes luchando en las calles que la de ayer manifestándose en las urnas. Que lo acepten de una vez, los crimeos quieren ser, en su mayoría, rusos y no ucranianos. Y además, visto lo de otras ciudades como Donetsk o Jarkov, no son los únicos.

sábado, 15 de marzo de 2014

1984 al natural

Mira que es curiosa la imagen. Una ironía del destino. Peso literario en esta imagen real.


jueves, 13 de marzo de 2014

Vado permanente

Salgo tarde de trabajar, ya es noche cerrada. Voy llegando a mi calle y en la radio del coche nos cuentan el tema recurrente del día, el décimo aniversario del 11M. Delante del garaje uno de los cuñados gitanos ha aparcado su tartana desvencijada. Le doy una ráfaga de largas. El tío se toma su tiempo para quitar el freno de mano y hacer que la cuesta abajo haga su trabajo. El tío, Farruquito por mal nombre, que le puso un vecino cuando tuvo un siniestro contra un poste de luz del camino, cuesta arriba, es tan gandul que, teniendo sitio sin entorpecer mi vado, no ha movido antes su tartana por mera vagancia.

Farru's van

Me jode un tanto tener que maniobrar teniendo público. Justo enfrente de la puerta de mi garaje tengo a todos los cuñados gitanos mirándome. Eso no me pone nerviosa, lo malo es que para echar marcha atrás tengo que acercar el morro de mi utilitario hacia ellos. Mientras meto el coche hacia el fondo del garaje, un par de ellos se dedican a curiosear desde fuera. A Farruquito le jode un tanto que tengamos alquilado el garaje porque él lo pretende y se pasa el día espiando soñando qué hacer dentro el día que nosotras dejemos de tenerlo en alquiler.

Mientras las tres hijas de mis vecinos han subido a casa, los tres maridos y el hermano de ellas, es decir, los cuatro "cuñaos" echan el rato en el banco charlando desganados con los vehículos aparcados de cualquier modo. Esta es una de las razones por las que decidimos pagar un alquiler, ya que cualquier día puede haber hasta 9 vehículos en esta calle que acaba cortada. Cierro el garaje y no les digo nada porque ni me miran. Soy invisible.

martes, 11 de marzo de 2014

Efímero

No somos conscientes de la importancia de las pequeñas cosas. Esas cosas que son imprescindibles para el funcionamiento del día a día pero que apenas reparamos en ellas. Sólo cuando alguno de esos pequeños fragmentos no funciona correctamente es cuando echamos de menos toda la fuerza que lleva detrás. No, no hablo del estado de ánimo, ni de un abrazo ni de nada tan importante, sino del teléfono móvil. Parece mentira que algo tan ínfimo pueda hacernos variar hasta el carácter, sobre todo porque ni pite, ni se encienda, ni haga nada de nada. ¡A qué hemos llegado!


¿Sonará el politono de la marcha fúnebre?

viernes, 7 de marzo de 2014

Niña rica

A pesar de que el tema "hey little rich girl" (Hey, pequeña niña rica) es de the specials, una fabulosa banda de ska, con una poderosa línea de vientos, y que la popularizaron allá por los 80, la malograda Amy Winehouse, también la sacó en su disco "back to black". La Winehouse solía recurrir, y yo se lo agradezco, muchísimas veces al viejo ska para recuperarnos joyitas como esta.

La canción en sí es dura. Habla de una niña rica que mira por encima del hombro a los demás y acaba siendo un juguete roto (No os descubro más), pero lo que me cautiva de ella es la fuerza de sus instrumentos de viento. Un buen saxo tenor hace maravillas. Os la dejo, para que disfrutéis del viernes:



Buen finde.

jueves, 6 de marzo de 2014

Taquillas, pero no de cine

Cuando entras a trabajar a un lugar nuevo, si es que todavía hay alguien que lo consiga, suelen mostrarte tu sitio, tus tareas y presentarte a tus compañeros, en el caso de tenerlos. Lo que nadie te cuenta jamás es a quién pertenecía tu taquilla del vestuario antes que a ti. Eso en el caso de que lo tengas, trabajé durante ocho años en un lugar donde no tenía derecho a taquilla con llave porque no tenía plaza en propiedad. Por lo visto eso daba derecho a que pudieran meterse en mi taquilla y chorizarme, por ejemplo real, un número del fanzine mondo brutto, del que jamás volví a saber.

Esa ignorancia sobre anteriores usufructuarios de las taquillas hace que resulta imposible conocer al dueño de esa prenda colgada de una percha para toda la eternidad. En la mía habita, desde hace más de un lustro, una chaqueta de punto de color granate que está más abandonada que un chucho al comienzo del verano.

Esa es la guardiana de mi taquilla, la chaqueta sin amo.

Un compañero, y sin embargo amigo, a pesar de que esta dicotomía no suele darse, encontró dos lustrosas botas del ejército de tierra encima de su taquilla, abandonadas por su anterior dueño, que ya tinene que tener una edad, pues hace tiempo que nadie pasa por el trago de verse sometido a vilipendios castrenses por parte de animales de bellota que se creen algo por ser sargentos chusqueros sin otra instrucción que la de pasearse por el patio a la voz de "un, os, es, aro" (Que os lo creáis o no significa uno, dos, tres, cuatro) Un día os contaré mis vivencias como chica con noviete haciendo la mili en extinción.

Pues eso, que las limpió, las desinfectó, las lustró y les puso cordones nuevos, porque, encima, resulta que eran de su talla. Y ya tenía botas de punkie en vez de tener que comprarse unas dr. Martens en tienda, o que alguien se las trajera del establecimiento londinense que hay en Covent Garden, delante del mercado.

Claro que era un poco peor cuando no había vestuarios diferenciados por género y teníamos que hacer turnos para cambiarnos, y entrábamos detrás de ese inefable compañero, enemigo acérrimo del agua y jabón, que dejaba al descubierto sus calcetines dentro de sus zapatos, cuyo aroma era puro gas mostaza y convertían el ambiente en irrespirable. De ese sujeto sí sabíamos su existencia, pues la pestilencia de sus pinreles podía romper el medidor de cualquier contador geiger. Nunca sabremos si la grasa que se untaba en su cabello la producía él mismo de manera natural o mezclando aliños varios de ensalada. Será mejor que aparte de mi mente el recuerdo de este compañero desaseado, menuda joya de tío, y vuelva a la cruda realidad del fondo de mi taquilla actual.

Nadie, ni los más viejos del lugar, de esos tan viejos que tienen contrato fijo, saben decirte de quién es esa prenda que luce desafiante en la percha de tu taquilla, reclamando su sitio, pues estaba antes de que tú le metieras tus enseres. Y estoy convencida de que no soy la única que se ha encontrado con sorpresas a la hora de abrir el armarito donde, durante la jornada laboral, cual cabina de Supermán, nos vestimos con nuestra otra identidad mientras ponemos a salvo la auténtica.

martes, 4 de marzo de 2014

Presente de indicativo del verbo deprimir

El presente es delirante. Nos agobian con una preparación de la guerra (Si vis pacem, parabellum) en Ucrania. No tenemos ni repajolera idea de la idiosincrasia de aquél país, que, por otra parte, no sé si ha sido un país alguna vez con anterioridad, porque, al igual que ahora, se la disputaban polacos, lituanos, otomanos  rusos, y hasta los ingleses en aquella guerra 1853-1856. Y mientras ahora la pretenden Rusia y la UE, ellos van sufriendo una gran represión. Por lo poco que sé, es un país con una mayoría de origen polaco, otra gran mayoría rusa (Que vive en Crimea), tártaros, armenios, etc, etc. Nos lo envuelven como simple, no lo es. Como casi siempre que hay intereses, nos cuentan sólo la parte en la que el adversario es el malo malísimo. Sobre el tema.

Crimea, tiene muchos pretendientes. De toda la vida.

Por otro lado, ayer, una horda de majaderos que están pensando como esclavizarnos mejor, ayer se reunió en Bilbao, en ese museo, santuario de la banalidad, para decidir como mantenernos calladitos y quietos, para luego irse al gran banquete con delicatessen de la zona. Algunos medios silencian las manifestaciones y protestas que hubo frente al Guggenheim y otros medios optan por llamar vándalos y destructores a todos los que protestaban, incluyendo a quienes no se enfrentaban violentamente a unas fuerzas del orden, también violentas, para que nos enseñen que protestar contra nuestra esclavitud es de malos malísimos. Seamos buenos, tío Tom. Una reflexión sobre ello.

Un montón de vándalos ayer en la Gran Vía de Bilbao con cócteles molotov a la vista.

Y luego va el majadero del presidente de la Comunidad de Madrid, que tiene el cargo gracias al café para todos del 81, y es que la mayoría de las regiones españolas nunca antes habían tenido un estatuto de autonomía y nos intenta vender, como Pere Navarro hace un año, que las Comunidades de régimen especial (Las hay de 1ª, de 2ª y especiales, miradlo en la consti si no me creéis) no deberían tener hacienda propia y deberían pagar, porque además son más ricas, como el resto. El andoba, que tiene un jugoso sueldo gracias a un puesto que se inventaron hace 30 años, pretende que se deshaga algo que existe desde hace siglos. Es como un niño que no puede soportar que otro tenga un juguete que él desea y no para hasta que al otro niño se lo quitan. Él no lo tiene, pero es feliz viendo como el otro se queda sin ello. La noticia, de la prensa que lo jalea, que sabe mejor.

Er niño de las envidias dándose aire

Y en Navarra, que llevan años robando las instituciones, que expoliaron la Caja de Navarra, que ya no existe, que saldrán impunes, porque Navarra, una de esas comunidades que tiene un juguete que Ignacio González desea que le arrebaten, por cierto, es cuestión de Estado, y no importa lo que roben los de UPN con tal de que los vascos (Son todos nacidos en Navarra, pero es igual) no consigan poder.

Barcina dispuesta a defender su negocio

Y así nos va la vida. Nos adoctrinan y, si no nos gusta, siempre podemos hablar de la gala de los Óscars.